Miss Little Cakes, donas glaseadas con sabor exótico 

Emprendedora guatemalteca crea negocio llamado Miss Little Cakes, una repostería que se dedica a vender todo tipo de postres novedosos.

María Victoria Suárez Cerezo es fundadora de la repostería Miss Little Cakes, negocio dedicado a la elaboración de donas artesanales y pasteles personalizados para todo tipo de evento. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
María Victoria Suárez Cerezo es fundadora de la repostería Miss Little Cakes, negocio dedicado a la elaboración de donas artesanales y pasteles personalizados para todo tipo de evento. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

La magia que ocurre en la cocina de Miss Little Cakes es gracias a su fundadora María Victoria Suárez Cerezo, más conocida como Marivi,  una guatemalteca de 29 años que  se describe como una apasionada de su trabajo y amante de los postres.


La especialista en repostería comenta que desde los cuatro años su madre le enseñó a cocinar junto a sus cuatro hermanos, y así descubrió el gusto por  lo dulce.

Suárez se graduó de psicóloga industrial en la Universidad Rafael Landívar, luego obtuvo un postgrado en Hotelería en la Universidad Les Roches en Marbella, al sur de España, con el objetivo de trabajar en el área de Recursos Humanos en hoteles.

Durante la maestría le solicitaban hacer prácticas en un hotel, por lo tanto, los últimos seis meses se trasladó a Irlanda donde eligió su especialidad en operaciones, es decir, todo lo que tiene relación con la administración y el área de reclutamiento y personal.

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Sin embargo, en el camino por las diferentes áreas del hotel tuvo la oportunidad de conocer la cocina del restaurante, del reconocido chef británico Gordon Ramsey, propietario de restaurantes y presentador de televisión.

En ese lugar estuvo una semana y al terminar le sugirieron que se quedara hasta que terminara sus prácticas, y así lo hizo.

Al terminar, le ofrecieron un empleo, pero lo rechazó porque tenía como meta regresar a Guatemala con el fin de posicionarse en el área donde ella anhelaba.

Un giro inesperado

Suárez regresó al mundo real con una maleta llena de sueños y propósitos por cumplir. Buscó la posición que se había trazado al principio, pero no encontró el lugar idóneo donde  pudiera desenvolverse y explotar sus conocimientos.

El costo de la dona oscila entre Q13 y Q15 por unidad. También ofrece pasteles personalizados con  diferentes coberturas, los cuales  pueden ir acompañados de donas para sorprender a los invitados.

El precio depende de la cantidad de personas. También atiende eventos sociales, donde lleva dos paneles de madera con 50 donas de diferentes sabores para que los invitados puedan degustar de un postre diferente.

Si desea contactarlos puede buscarlos en Facebook como Miss Little Cakes.” transformer=”gsi.gn3quote.SCD_ColumnaRelacionadaNota_2017″ /]
Con nostalgia relata que quería continuar viajando por el mundo, pero en su camino se le presentó un giro inesperado. Un amigo, que sabía de su buena repostería, le solicitó si podía elaborar una donas de muestra que necesitaba presentar para una cafetería que estaba por inaugurar.

Suárez lo apoyó. Confiesa que nunca había hecho ese tipo de postre y se sorprendió de que a la primera prueba le salieron muy bien, con buen sabor.

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“Trabajar con levadura no es fácil, lleva todo un proceso. Al final mi amigo nunca abrió su cafetería y yo me quedé con las donas”, comentó la profesional.

El amigo la recomendó con otra cafetería a la que le vendía seis donas una vez a la semana.

Es así como Suárez se animó a emprender su propio negocio hace cuatro años. Actualmente atiende siete establecimientos, entre cafeterías y restaurantes.

En octubre pasado abrió su primer punto de venta, un pequeño quiosco que instaló en 1001 Noches, en la zona 10.

“El proyecto me llamó mucho la atención, porque el objetivo del lugar es que todos somos emprendedores, existe una política de no competencia entre los 30 locales que conviven”, explica Suárez.

Un mundo de sabores

Suárez comparte que el nombre de Miss Litlle Cakes (Señorita pastelitos) surgió porque la identificaba como propietaria del negocio. Sin embargo, en el 2017 se cambió la imagen de la marca, con el objetivo de crear un ícono más formal y las siglas MLC.

En el corto plazo, la emprendedora busca  ubicar un segundo punto de venta. Además, trabaja en  optimizar su método de envío de pedidos e incursionar en pastelería a mayor escala  para poder atender a más restaurantes.

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