Relevos en el Gabinete Económico coinciden con el alza de los combustibles y la presión por el costo de vida
La reciente salida de ministros, viceministros y directores del Gabinete Económico responde a un desgaste natural. Sin embargo, coincide con una coyuntura marcada por un alza generalizada de precios asociada al incremento en el costo de los combustibles.
Leslie Yvonne Tzicap González, Víctor Hugo Ventura Ruiz y Valeria Prado Mancilla integran el grupo de funcionarios que dejaron recientemente el Gabinete Económico. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Un ministro y dos viceministros de perfil técnico que integran el Gabinete Económico (Gabeco), además de la falta de nombramiento en la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (Diaco), han dejado sus cargos en medio de una fuerte presión por el alza generalizada de precios en la economía, asociada al incremento en el costo de los combustibles.
Se espera una próxima rotación en el Gabeco debido a las posibles designaciones para la presidencia del Banco de Guatemala (Banguat) y la Superintendencia de Bancos (SIB), previstas para finales de septiembre.
Aunque el presidente Bernardo Arévalo presentó el pasado 24 de julio la iniciativa de apoyo temporal y emergente a los combustibles, que contempla un subsidio de Q12 por galón de diésel y de Q3 por galón de gasolina regular, la medida carece del respaldo del Congreso de la República.
Además, se evidencia poco interés del Legislativo en respaldar la propuesta y aún no se ha dado a conocer un programa alternativo por parte del Ejecutivo.
Relevos sacuden al Gabeco
La salida del ministro de Energía y Minas, Víctor Hugo Ventura Ruiz, a principios de julio; la del viceministro Luis Mérida Peralta; la de Valeria Prado Mancilla, viceministra de Economía encargada del área de Inversión y Competencia; y la de Leslie Yvonne Tzicap González, directora de la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (Diaco), coincide con un momento de alza en los precios internacionales del barril de petróleo y sus efectos en la economía nacional, sobre todo en las familias.
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Para Hugo Maul, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), no es extraño que algunos de estos cambios ocurran en este momento.
Luego de casi tres años de gestión, es natural que los funcionarios se cansen, se desmoralicen o empiecen a surgir “tensiones” dentro de los equipos de trabajo, o que ciertos grupos de presión demanden cambios en los cargos.
Aclaró que los reajustes en viceministerios y direcciones operativas responden a la dinámica habitual de la administración pública. Agregó que la institucionalidad económica y las políticas de Estado deben estar diseñadas para trascender a las personas.
Por otro lado, recalcó que los resultados en materia de competitividad y los planes de inversión no deberían depender de nombramientos individuales, sino continuar conforme a lo programado.
Sin embargo, el reto consiste en encontrar, a estas alturas, personas dispuestas a sumarse a planes que no ayudaron a delinear y a equipos de trabajo que no podrán modificar con facilidad.
Desde una perspectiva política, Douglas González, analista independiente, coincidió con Maul y señaló que, hacia el cierre del tercer año de gobierno, no parece fuera de lo normal que se produzcan relevos en ambos ministerios.

Diaco pierde dirección en plena carestía
En el caso de la Diaco, se requiere especial atención, porque, derivado del conflicto internacional, ha habido incrementos desmedidos en los precios de los combustibles, los cuales podrían haberse reflejado en el aumento de los precios de la canasta básica, explicó González.
En el caso de la exdirectora de la Diaco Leslie Yvonne Tzicap González, fue una funcionaria que sufrió un desgaste considerable en poco tiempo, tanto por situaciones en el Congreso de la República como por sus comparecencias públicas. “Es importante que su reemplazo sea anunciado pronto para llenar ese vacío”.
Se espera una próxima rotación en el Gabeco debido a las posibles designaciones para la presidencia del Banco de Guatemala (Banguat) y la Superintendencia de Bancos (SIB), previstas para finales de septiembre.
Maul remarcó que la vacante en la Diaco representa una oportunidad para consolidar una gestión con un perfil estrictamente técnico, enfocada en el cumplimiento de su mandato.
Sin embargo, dados los problemas que enfrenta el país por el encarecimiento de los combustibles y el posible aumento de precios como consecuencia de ello, cualquiera que acepte el puesto sabe que le espera una "capilla ardiente".
Ante esa expectativa, seguramente se reduce la cantidad de personas interesadas en asumir un cargo de esta naturaleza.
Ven débil respuesta oficial
Los consultados también interpretaron el papel del Gabinete Económico ante el alza de los precios de los derivados del petróleo y la percepción del costo de vida.
González comentó que el Gabeco parece estar más enfocado en medidas de mediano y largo plazo, como recuperar el estatus de Guatemala frente a Estados Unidos, así como en atender el incremento de los aranceles.
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Añadió que la ministra de Economía, Gabriela García-Quinn, mantiene una gestión activa de la relación comercial con EE. UU. En el caso del Ministerio de Energía y Minas (MEM), percibe poco interés en supervisar a las estaciones de servicio para verificar que los precios al consumidor reflejen de manera efectiva los incrementos internacionales y que no existan abusos.
Recordó que el fracaso de la Superintendencia de Competencia también implica que el oligopolio de los combustibles carezca de supervisión.
Maul considera que los subsidios generalizados no son la solución ideal, pues no son sostenibles en el tiempo y suelen ser inequitativos. Sin embargo, ante el rezago histórico en infraestructura para el transporte masivo, el Gobierno optó por la medida emergente menos perjudicial dentro del abanico de opciones de corto plazo, al mantener un mínimo de congruencia con la propuesta de alivios temporales, consciente de que las soluciones de largo plazo son de otra naturaleza.
Como ejemplo, mencionó la mitigación del costo del transporte mediante el impulso a la eficiencia logística de largo plazo y la reducción de los costos de flete a nivel nacional.
En materia de transporte público, planteó promover soluciones de transporte masivo para las principales ciudades del país.

Prevén inflación bajo control
Ante este panorama, los expertos plantearon un escenario para el corto plazo, en el que prevén estabilidad macroeconómica, un crecimiento acorde con el promedio histórico y una inflación dentro del rango meta. “El encarecimiento de los combustibles tiene un efecto negativo sobre el crecimiento, en función de la duración y la magnitud del alza. Estos efectos, sobre todo, se observan después de cierto tiempo. Dadas las previsiones positivas que existían a principios de año, es factible que el país siga creciendo al ritmo histórico, aunque con una tendencia a la baja”, advirtió Maul.
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Con respecto a la inflación, aclaró que un aumento en los combustibles no se traslada de forma proporcional a los bienes finales. “Gracias a las economías de escala en el transporte de carga, el costo del flete se diluye entre miles de productos, evitando un impacto desmedido en el nivel general de precios”.
Esa sería la razón por la que se considera que la inflación se mantendrá dentro del rango meta.
Además, explicó que este encarecimiento no constituye un aumento sostenido de precios, sino un incremento puntual. La inflación se define como un aumento generalizado y sostenido de los precios.
Prevén estabilidad pese a presiones
González declaró que, pese a las condiciones internacionales, la economía continuará creciendo y podría registrar un crecimiento cercano al 4% en el 2026.
Aunque la inflación importada por efecto del encarecimiento de los combustibles ya ha impactado en los productos de la canasta básica, aún se prevé que se mantenga dentro de la meta establecida por la autoridad monetaria.
Sin embargo, la combinación de altos precios de los combustibles y la falta de lluvias no anticipa un segundo semestre con poblaciones afectadas por el hambre, debido al alto costo de los alimentos o a la escasez derivada de la pérdida de cosechas.