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“Se quedaron sin madre”: el desconsuelo de la hermana de María Ríos, la guatemalteca que murió tras recibir un disparo en EE. UU.
En una emotiva entrevista, Yeimy, hermana de María Ríos, expresó el profundo dolor de la familia tras recibir en Quetzaltenango el cuerpo de la guatemalteca que murió al recibir un disparo en el portal de entrada a una vivienda en Indiana.
Amigos y familiares de María Florinda Ríos Pérez se reunieron para su primer velorio el 9 de noviembre de 2025 en la Iglesia “Voz De Cristo Al Mundo” en Indianápolis. Este lunes 24 de noviembre fue repatriada a Guatemala donde es velada en su natal Cabricán, en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: cortesía / Facebook Rudy Ríos)
Yeimy Ríos lloraba mientras observaba el ataúd de su hermana, María Florinda Ríos Pérez de Velázquez, entre los sollozos de sus familiares durante la velación en la aldea Buena Vista, Cabricán, Quetzaltenango.
El vuelo que en el que fue repatriada aterrizó pasadas las 2 horas de este lunes 24 de noviembre del 2025, un momento que impactó profundamente a la familia, que la recibió entre abrazos y llanto.
El cuerpo llegó después de un extenso recorrido en caravana desde la capital, pasando por Cuatro Caminos y San Carlos Sija, hasta llegar a su comunidad.
Una madre trabajadora
María Ríos murió el 5 de noviembre, cuando junto a su esposo, Mauricio Velázquez, llegó por error a una vivienda adonde había sido contratada para tareas de limpieza. El propietario, Curt Andersen, disparó a través de la puerta y le causó la muerte. El hombre enfrenta ahora un cargo de homicidio voluntario.
Yeimy la describió como una mujer fuerte y entregada, que nunca dejó de esforzarse junto a su esposo para darles un mejor futuro a sus cuatro hijos.
“Ella solo trabajaba para llevar el pan de cada día a mis sobrinos, y ahora se han quedado sin madre”, dijo entre lágrimas.
El sufrimiento también alcanza a Mauricio, quien presenció la muerte de su esposa.
“Sé que va a ser muy difícil para él. Solo pedimos a Dios que le dé fuerza a mi cuñado y a mis sobrinos que se han quedado sin madre. Es muy difícil”, expresó Yeimy entre sollozos.
“Uno se acostumbra a las llamadas, a las sonrisas”
La hermana también compartió lo que significa perder a alguien que, aun desde lejos, estaba presente todos los días. “Uno se acostumbra a las llamadas, a las sonrisas…”, lamentó.
Agradeció además el apoyo recibido en Guatemala y Estados Unidos: “Gracias a las personas que nos siguen apoyando”.
Yeimy evitó profundizar en el proceso contra el presunto responsable, pero dejó entrever la incertidumbre que los acompaña.
“Dios se encargará de la vida de esa persona… Sabemos que es muy difícil que haya justicia”, dijo sobre el acusado.

