Guatemala
Clan Los Lorenzana habría dirigido ataque armado en San José Las Lágrimas, frontera con Honduras
Inteligencia militar apunta al clan Los Lorenzana tras ataque armado en San José Las Lágrimas, frontera con Honduras
La vivienda de una de las familias afectadas quedó reducida a cenizas tras el ataque armado ocurrido en San José Las Lágrimas, Esquipulas, Chiquimula. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
El ataque armado contra comunitarios de la aldea San José Las Lágrimas, Esquipulas, Chiquimula, habría sido ejecutado por el clan Los Lorenzana, una estructura criminal dedicada al narcotráfico, coyotaje y contrabando en la zona fronteriza con Honduras, según información de inteligencia del Ministerio de la Defensa.
Agregó que sospechan que Los Lorenzana quieren desplazar a la comunidad fronteriza para tomar el control del territorio y trasegar sustancias ilícitas y ganado.
De acuerdo con esa versión, la estructura criminal mantiene operaciones en Zacapa y alianzas con estructuras del narcotráfico en Honduras.
Aunque investigaciones de agentes antidrogas de EE. UU. señalan en la acusación contra Haroldo Lorenzana Terraza, alias “Haroldito”, cabecilla de dicho clan familiar, que sus operaciones se expandieron a Chiquimula, Izabal, Alta Verapaz, Petén y Guatemala. También se ha detectado que controlan zonas fronterizas con Honduras.
El día del ataque, el Ejército informó inicialmente que personal militar destacado detectó el ingreso al territorio nacional, por un paso no autorizado proveniente de Honduras, de vehículos 4x4 con personas fuertemente armadas, presuntamente vinculadas con estructuras del crimen organizado.
“El personal militar repelió el ataque conforme a los protocolos establecidos, logrando hacer retroceder a estas personas que actúan al margen de la ley. No se reporta personal militar herido”, señaló el Ministerio de la Defensa.
La cartera indicó ese día que manejaban dos hipótesis sobre lo ocurrido: la primera, el ingreso de hombres armados desde Honduras; y la segunda, un supuesto desalojo violento por parte de narcotraficantes guatemaltecos en la zona fronteriza.
¿Qué pasó en la frontera de Guatemala y Honduras?
El 26 de mayo, un convoy de unos 20 vehículos con placas guatemaltecas y hondureñas ingresó en la aldea San José Las Lágrimas, integrada por nueve caseríos y ubicada a menos de un kilómetro de la frontera con Honduras.
Según el Ejército, el movimiento fue detectado a las 9 horas por personal destacado en un puesto militar cercano al paso vehicular no controlado de esa aldea. Los vehículos avanzaron desde el camino que conecta con la aldea vecina Caulotes y se detuvieron frente a la comunidad Virgen de Fátima, de San José Las Lágrimas, situada a unos 300 metros del destacamento militar.
Un militar que participó en la operación relató a Prensa Libre que varios picops y camionetas agrícolas ingresaron directamente en la comunidad y que, al observar a los hombres armados, pobladores comenzaron a correr hacia la base militar en busca de refugio.

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“Entre ellos venían mujeres y niños pidiendo ayuda porque se escuchaban detonaciones y decían que les estaban quemando las casas”, explicó.
El oficial añadió que, al escuchar los disparos, se activó el plan de reacción y se fortaleció el perímetro del destacamento mientras resguardaban a los civiles dentro de las instalaciones militares.
Posteriormente, una patrulla integrada por un sargento mayor y dos escuadras avanzó a pie hacia la comunidad Virgen de Fátima, donde continuaban las detonaciones de armas de fuego.
Durante el trayecto, los soldados encontraron a más pobladores que huían del lugar y alertaban sobre una persona fallecida.
El militar afirmó que, a unos 100 metros de la comunidad, observaron al convoy y a hombres armados con pasamontañas, equipo táctico y armamento similar al utilizado por las fuerzas de seguridad.
“Al detectar el movimiento de la patrulla del Ejército de Guatemala, efectuaron disparos en dirección hacia donde se encontraba la unidad militar”, señaló.
Según el relato, los soldados repelieron el ataque y el grupo armado se retiró por el mismo camino por el que ingresó.
Después del enfrentamiento, la patrulla ingresó en la comunidad y encontró varias viviendas incendiadas, personas con crisis nerviosa y a un comunitario fallecido.
El Ejército informó que, posteriormente, en coordinación con la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público, fueron interceptados varios vehículos con características similares a los utilizados durante el ataque y se decomisó armamento de distintos calibres.
Mientras los investigadores avanzan en el caso, los pobladores aseguran que viven bajo amenazas constantes.

Unos 100 hombres rodearon la aldea
Estuardo Noves Sánchez, secretario del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) de San José Las Lágrimas, afirmó que alrededor de 100 hombres armados participaron en el ataque y que, sin la intervención militar, “todos los campesinos iban a ser masacrados”.
El dirigente comunitario indicó que 12 familias perdieron completamente sus viviendas y pertenencias, incluidos documentos personales.
“Las casas quedaron totalmente quemadas. Hay gente que nos está apoyando con ropa y víveres, pero necesitamos materiales para reconstruir los hogares”, expresó.
Noves Sánchez añadió que en las comunidades del sector habitan alrededor de 280 familias y denunció la escasa presencia de la Policía Nacional Civil.
“Solo cuando ocurren casos como este mandan una patrulla, porque dicen que no tienen suficiente personal en Esquipulas”, afirmó.
El conflicto, según explicó el dirigente, está relacionado con la disputa de tierras estatales sometidas a procesos de adjudicación por parte del Fondo de Tierras.

Aseguró que unas seis comunidades mantienen trámites legales sobre esas propiedades y que aún existe disputa por 12 caballerías reclamadas por la familia Hernández mediante titulaciones supletorias.
“El Estado compró esta finca en 1980 y desde entonces quedó a cargo del Ministerio de la Defensa. En el 2007 los campesinos se posesionaron de estas tierras y desde entonces seguimos luchando”, dijo.
Según Noves Sánchez, el área produce entre 25 mil y 35 mil quintales de maíz al año, lo que abastece a municipios como Esquipulas, Jocotán, Camotán, Olopa y Chiquimula.
El dirigente pidió al presidente Bernardo Arévalo y a las autoridades judiciales acelerar una resolución sobre el conflicto agrario.

