Consuelo Porras pasa en secretismos los últimos días en el Ministerio Público
Secretismo, renuncias, traslados e intentos fallidos son los episodios que marcaron los últimos meses de Porras como fiscal general.
El próximo 16 de mayo, Consuelo Porras entrega la dirigencia del MP y comenzará la nueva gestión de Gabriel García Luna. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Mientras se acerca el final de su gestión al frente del Ministerio Público, Consuelo Porras se mantiene rodeada de un reducido círculo de confianza, en medio de hermetismo, ausencias públicas, intentos fallidos por conservar inmunidad y la salida de funcionarios cercanos. Esta es la radiografía de los últimos días de una administración marcada por el control interno, el desgaste político y la incertidumbre dentro del MP.
El despacho de la fiscal general, María Consuelo Porras, se mantiene cerrado y son pocos los escogidos que logran abrir la puerta para entrar. Así ha sido durante ocho años y, en los últimos dos meses, el hermetismo aumentó. ¿Qué se dice adentro en los últimos días? Es el secreto que guarda el círculo cercano a Porras.
“Se lo juro, ni yo sé lo que está pasando. Escucho y leo teorías, pero no hay algo concreto y, por lo tanto, creo que son chismes. Solo los más cercanos saben qué pasa en estos últimos días con la fiscal general”, confesó un fiscal del Ministerio Público (MP), quien por seguridad pidió el anonimato.
Los cercanos
Porras ha dejado de aparecer en actos públicos y, si se presenta, la invitación a la prensa puede ser selectiva o no existir. Uno de los episodios recientes fue su ausencia en la presentación de la Política de Persecución Penal, el miércoles 29 de abril del 2026. En su lugar estuvo el fiscal metropolitano Dimas Jiménez y Jiménez; ese día fue el fiscal general en funciones.
Jiménez y Jiménez es, a criterio del personal de la institución, uno de los integrantes del círculo de confianza de Porras. Entre quienes tienen la confianza de la fiscal general figuran Ángel Pineda, secretario general; José Rafael Curruchiche, jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad; Leonor Morales Lazo, de la Fiscalía de Delitos contra Operadores de Justicia; Cinthia Monterroso, fiscal regional de la Región IV Nororiente; Julio Recinos, fiscal de sección de la Fiscalía de Extinción de Dominio, y Miguel Estuardo Ávila, secretario contra la Corrupción.
La cercanía de estos fiscales se ha fortalecido durante los dos períodos —del 2018 al 2026— de Porras al frente del MP. Algunos obtuvieron ascensos y otros fortalecieron la confianza, aseguran las fuentes.

Pocas apariciones
Lo más parecido a un diario de Porras como fiscal general al que tiene acceso la población son las redes sociales. Allí se revelan algunos detalles de lo que hace en sus últimos días. Entre los episodios publicados hay reuniones de trabajo, condecoraciones y visitas.
El 1 de mayo, Porras recibió al fiscal general de El Salvador, Rodolfo Delgado, y recorrieron las instalaciones de la Dirección de Análisis Criminal del MP. Ella estuvo acompañada de Pineda; Jiménez y Jiménez, y el asesor Juan Luis Pantaleón, quien fue director del Departamento de Información y Prensa.
En ese encuentro, el fiscal general de El Salvador entregó un reconocimiento a Porras por “el fortalecimiento de la cooperación regional”, según se detalló en las redes sociales del MP.
El 30 de abril se publicaron en redes sociales dos reuniones de trabajo en las que aparece Porras junto con fiscales. En una de las fotografías se le observa con una sonrisa discreta.
Son escasas las apariciones públicas de Porras en las últimas semanas, y menos aún se divulga con quién mantiene acercamientos a pocos días de su salida del MP.
“La actividad del 29 de abril fue un acto formal en el que se invitó a personal de las fiscalías a participar en la presentación de la Política de Persecución Penal, pero no se sabía que la fiscal general estaba ausente. De eso nos enteramos hasta que estábamos allí. No sé por qué no asistió ni mucho menos dónde estuvo”, explicó otro fiscal que participó en la actividad.

Inmunidad fallida
Los días de mayor exposición para Consuelo Porras llegaron en los últimos meses de su gestión en el 2026, cuando intentó conservar el derecho de antejuicio y mantenerse dentro de las estructuras de poder del sistema de justicia.
En febrero del 2026, durante el proceso de integración de la Corte de Constitucionalidad para el período 2026-2031, Porras se postuló ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala por dos vías distintas: como magistrada titular y suplente. La doble postulación fue vista como un intento por asegurar un espacio en el máximo tribunal constitucional, cuyos integrantes gozan de inmunidad. Ninguna de las candidaturas prosperó.

Un mes después, en marzo del 2026, volvió a intentar llegar a la Corte de Constitucionalidad, esta vez con la intención de ser designada por la Corte Suprema de Justicia como representante del Organismo Judicial. Tampoco fue seleccionada.
El último movimiento ocurrió en abril del 2026, cuando presentó su expediente para buscar un tercer período consecutivo al frente del Ministerio Público. Aunque la ley permite la reelección, la aspiración fue cuestionada por sectores que señalaban desgaste institucional, persecución contra operadores de justicia y debilitamiento de fiscalías anticorrupción durante su gestión.
Al final, los cuatro intentos fracasaron. Las postulaciones marcaron el cierre político de una administración que buscó mantener influencia dentro del sistema judicial, pero terminó sin lograr continuidad ni nuevas garantías de antejuicio.
Abandonan el barco
La recta final de la administración de Consuelo Porras también estuvo marcada por la salida de funcionarios considerados parte de su círculo de confianza dentro del MP.
La renuncia más reciente ocurrió el 6 de abril del 2026: la salida de Claudia Lissette Arrecis Mena, quien durante ocho años ocupó la Secretaría Privada y de Asuntos Estratégicos. Aunque mantuvo un perfil discreto, era una de las funcionarias más cercanas a Porras y uno de los enlaces de la estructura del MP.
Antes de ella, en enero del 2026, dejó el cargo el subsecretario general Erick Schaeffer Cabrera, otro de los funcionarios identificados como parte del equipo cercano a la fiscal general.
Semanas después, en febrero del 2026, también salió la fiscal regional Aura Marina López Cifuentes, quien formaba parte del grupo de operadores con influencia dentro de la institución.
Las salidas ocurrieron en medio del cierre de la gestión de Porras y coincidieron con sus intentos fallidos por mantenerse dentro de las estructuras de poder del sistema de justicia. Para analistas, los movimientos reflejaron el inicio del desmontaje del círculo interno que acompañó a la fiscal general durante sus ocho años de administración.
Postulación y castigo
En el proceso de postulación para fiscal general participaron varios fiscales de carrera, pero quienes criticaron las condiciones actuales en las que funciona el MP coincidentemente recibieron reprimendas. Marco Antonio Cortéz Sis, fiscal de sección con 23 años de carrera en el MP, se postuló y el 6 de abril expuso un diagnóstico de la institución.
“El trabajo del Ministerio Público bajó al 45%”, afirmó durante su entrevista.“El 29 de abril, Dimas Jiménez y Jiménez me envió una nota en la que se me informaba de mi traslado a Río Bravo, Suchitepéquez. No les gustó lo que dije, pero nosotros tenemos derecho a participar”, expresó.
Añadió que el traslado fue una forma de intimidación y que existe temor entre el personal por perder su trabajo. El fiscal Francisco Eliseo Quiñónez también se postuló para dirigir el MP.
Durante su entrevista señaló que la persecución penal “no se ejerce eficientemente” y denunció presiones para desestimar o archivar denuncias con el fin de alcanzar metas institucionales.
El 29 de abril, a Quiñónez le notificaron que sería trasladado a Huehuetenango. Otros dos fiscales que participaron en el proceso también fueron trasladados.
Con menos apariciones públicas, un círculo cada vez más reducido y varios de sus operadores fuera de la institución, Consuelo Porras atraviesa los últimos días de una de las administraciones más controvertidas del Ministerio Público. Mientras afuera crecen las dudas sobre su futuro, dentro del MP el hermetismo permanece intacto.




