A tres meses de la muerte de Jakelin Caal no se conocen resultados de la investigación

El 8 de diciembre del año pasado, la niña Jakelin Caal daba su último suspiro en un hospital de Texas, a donde fue llevada porque se enfermó y agravó su salud mientras estaba en custodia de la Patrulla Fronteriza, la unidad del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas encargada de vigilar las fronteras de EE. UU.

Jakelin Caal murió el pasado 8 de diciembre en un hospital de Texas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Jakelin Caal murió el pasado 8 de diciembre en un hospital de Texas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Transcurrido ese tiempo, las autoridades estadounidenses no han mostrado avances en la investigación del caso que —junto con la muerte de Felipe Gómez, otro niño migrante— conmocionó a gran parte de la sociedad en aquel país, que tomó el suceso como un punto de inflexión para cuestionar los protocolos de atención de la Patrulla Fronteriza (CBP) y exigir cambios.

El propio cónsul de Guatemala en Del Río, Tekandi Paniagua, afirmó que no hay resultados de la autopsia y que, aunque reconocía que los procesos de investigación son largos, “nunca me imaginé que se fuera a tardar más de dos meses y medio”.

“Hoy expresamos a la Oficina Forense de El Paso —Texas— nuestra preocupación por la demora en los resultados que determinarán la causa de muerte en este lamentable caso”, tuiteó este jueves el Consulado de Guatemala en Del Río.

Jakelin Caal falleció el pasado 8 de diciembre en un hospital de Estados Unidos, después de haber cruzado la frontera junto a su padre, Nery Caal, y un grupo de 163 migrantes dos días antes.

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Informes oficiales precisan que después de ser interceptada, la menor padecía de fiebre, vómitos y convulsiones, por lo que fue atendida por paramédicos de la CBP y luego llevada al centro médico donde murió.

Las autoridades de EE. UU. anunciaron una investigación sobre el hecho para deducir responsabilidades y determinar si hubo negligencia, para la cual los resultados de la autopsia son vitales.

La familia de Jakelin Caal que vive en San Antonio Secortez, una aldea de Raxruhá, Alta Verapaz, pide justicia. (Foto Prensa LIbre: Hemeroteca PL)

Fernando García, director ejecutivo de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, lamentó que las investigaciones no se hayan agilizado y acusó a las autoridades de falta de transparencia ya que se han reservado muchos detalles de cómo fallecieron los menores, lo cual es “lamentable”.

“Si sucediera en otras circunstancias, en niños estadounidenses, se hubiera actuado muy rápido; sin embargo, en este caso porque se trata de niños migrantes —la lentitud de las investigaciones— expresan un nivel de racismo”, apuntó García, aunque no descartó que la opacidad de las autoridades se deba a que tratan de evitar divulgar resultados que puedan comprometerlos.

Camilo Pérez Bustillo director de Incidencia, Desarrollo, Liderazgo e Investigación del Instituto Fronterizo Esperanza, teme que las muertes de los niños guatemaltecos queden en la impunidad, lo cual convierte a sus familias en víctimas dobles de un sistema impune no solo en Guatemala, donde no hay acceso a la justicia, sino también en EE. UU.

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“Los casos de Jakelin y Felipe no son aislados, prevalece la impunidad para los sectores más vulnerables. Estas muertes son indignantes y nos deberían de hacer reflexionar de que son representativos de las injusticias más profundas”, enfatizó Pérez Bustillo.

Familiares de Jakelin Caal lloran su muerte. el día que la pequeña fue sepultada. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Sigue proceso migratorio

Y mientras en el caso de la niña no hay mayor avance, el que se sigue con el padre, Nery Caal, continúa su curso normal.

Paniagua indicó que él continúa en EE. UU. con orden de supervisión, y que debe presentarse cada mes ante un juez de inmigración. Aún no hay fecha de cuando deberá presentarse ante las autoridades para presentar su testimonio de miedo creíble, puesto que solicitó asilo en El Paso, para lo cual “se le está dando toda la orientación”.

Añadió que los abogados tramitan un permiso de trabajo para que tenga oportunidad de acceder a un empleo en el tiempo que tardará su proceso legal ya que este podría tardar meses o incluso años.

“Él —Nery Caal— está bien, tranquilo y se está comunicando con la familia”, apuntó el cónsul, quien añadió que para la comparecencia judicial se le proporcionará un intérprete de queqchi, el idioma materno del padre de la menor.

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Jakelin Caal y Felipe Gómez, murieron mientras estaban en custodia de la Patrulla Fronteriza. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Nada ha cambiado

Organizaciones de derechos humanos en Texas lamentan que luego de la muerte de los niños guatemaltecos nada haya cambiado en los protocolos de atención y consideran que esto se debe a que la administración de Donald Trump aborda el problema en la frontera desde un punto de vista de seguridad y no humanitario.

En ese sentido, García, advirtió de que, si los protocolos de atención de la CBP no cambian se corre el riesgo de que tragedias como la que ocurrió con Jakelin se repitan, puesto que hoy en día las familias siguen arriesgándose al cruzar el río o el desierto.

“Estos niños y sus familias tendrían que cruzar la frontera pidiendo asilo por los puentes internacionales de una forma legal. Eso sería el protocolo más seguro”, expuso García, quien lamentó que aparte de los riesgos a los que se exponen los menores, al entregarse a las autoridades estos los ponen en instalaciones que no tienen la capacidad ni logística para albergarlos.

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Sin embargo, lamentó el activista, en vez de mejorar los protocolos el Gobierno pide al Congreso recursos para el muro, armas y desplegar más soldados a la frontera.

Jakelin Caal se convirtió en un símbolo de la migración infantil, su fotografía fue portada por muchas personas durante manifestaciones. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Al respecto Pérez Bustillo coincidió en que “no ha cambiado nada” en los protocolos de atención de los menores de edad desde la muerte de Jakelin lo cual es “triste, preocupante e indignante” porque los migrantes siguen utilizando rutas riesgosas para llegar a EE. UU. y solicitar asilo.

“La administración Trump está empecinada en obligar a las familias a las situaciones más desesperadas. Esto es una tragedia humana, tenemos que hacer eco de este sufrimiento y ver como lo transformamos en esperanza”, expuso Pérez.

Los otros casos

Apenas días después de la muerte de Jakelin, otro niño guatemalteco, Felipe Gómez, falleció en las mismas circunstancias.

La investigación también continúa en suspenso puesto que se desconocen los resultados forenses. Al respecto, la Cancillería informó que este reporte estará listo a finales de marzo y que el padre también enfrenta un proceso de inmigración, en Atlanta, Georgia, y es asesorado por abogados estadounidenses.

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A estos casos se suma el de la niña Mariee Juárez de 1 año que murió en mayo pasado después de que contrajo una enfermedad mientras estaba en custodia de las autoridades y falleció, supuestamente por no haber recibido tratamiento médico adecuado mientras estuvo en un centro de detención para migrantes.

En este caso, la madre de la niña, Yazmin Juárez, interpuso el pasado 28 de febrero una demanda a la ciudad de Eloy, Arizona. En esta argumenta que su hija desarrolló una enfermedad respiratoria en The South Texas Family Residential Center, ubicado en Dilley, Texas, y que el personal médico no la atendió debidamente antes de dejarla en libertad.

El 2018 fue un año negro para los migrantes guatemaltecos. Aparte de la muerte de estos tres niños, decenas más murieron mientras intentaban alcanzar el “sueño americano”.

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