Países del Triángulo Norte comparten los mismos retos y similares indicadores

Indicadores económicos, sociales y de seguridad explican la razón por la cual los ciudadanos de Guatemala, El Salvador y Honduras anhelan migrar a Estados Unidos.

La violencia azota por igual a Guatemala, El Salvador y Honduras. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
La violencia azota por igual a Guatemala, El Salvador y Honduras. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

En su paso por Guatemala, salvadoreños y hondureños han externado su anhelo de llegar a EE. UU. y establecerse ahí. Con pocas excepciones —226 este año—, los ciudadanos de estos países pasan “de largo”, tal como la reconocen los propios migrantes al ser consultados por los medios de comunicación.

Y ese rechazo tiene su explicación en las condiciones de vida de Guatemala que no varían mucho con respecto a las de El Salvador y Honduras, características que se reflejan en los indicadores sobre seguridad, pobreza, desarrollo humano, entre otros, tanto oficiales como de organismos internacionales.

Por ejemplo, mientras El Salvador ocupa el puesto 121 en el Ranquin de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas que lo conforman 189 países, Guatemala le sigue muy de cerca, en el 127, mientras que Honduras está en el 133.

De esa cuenta diversos sectores sociales y analistas se ha pronunciado y han calificado fuera de toda lógica pretender que Guatemala se convierta en un país seguro para los migrantes que soliciten asilo a EE. UU. o que huyan de sus países por la violencia, luego de que ambas naciones firmaran un acuerdo el pasado viernes para mandar al país centroamericano a los solicitantes de asilo de El Salvador y Honduras.

De hecho, en cuanto a la violencia, si bien es cierto Guatemala registró en el 2018 la menor tasa de homicidios de los tres países con 22.4 por cada cien mil habitantes, los hechos criminales aún se producen con mucha frecuencia y en el primer semestre del 2019 las autoridades reportaron el deceso de forma violenta de dos mil 330 personas, un promedio de 389 al mes.

Honduras, mientras tanto, en el mismo periodo registró mil 854 homicidios, 309 al mes, con una tasa de 41.6 por cada cien mil habitantes, y El Salvador, contabilizó mil 568 homicidios, 261 mensuales, el promedio más bajo de los tres países, aunque la tasa de estos crímenes fue la más alta, 50.3, en el 2018.

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Pobreza y desnutrición

Las dudas acerca de qué puede ofrecer Guatemala a los migrantes de los otros dos países del Triángulo Norte también surgen al reflexionar sobre los indicadores económicos. Si bien es cierto, el año pasado el producto interno bruto (PIB) creció en los tres países, los indicadores sociales son los que más preocupan con tasas de pobreza y desnutrición que son considerados alarmantes por especialistas.

Así, mientras en El Salvador la pobreza y pobreza extrema afectan al 34% y 10%, respectivamente, estos porcentajes alcanzan en Honduras, según los datos más recientes, el 64.5% y 43%, y en Guatemala llegan a 59.3% y 23.4%.

En cuanto a la desnutrición crónica, destaca que Guatemala es el país con las peores cifras de los tres, mientras que la tasa desempleo es muy similar y fluctúa entre 2.8% y 7%, según cifras oficiales.

Una gran cantidad de guatemaltecos vive en extrema pobreza, con menos de US$1 al día. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Expertos creen que con el acuerdo firmado entre EE. UU. y Guatemala, que el gobierno de aquel país lo llama de “tercer país seguro”, término que el país centroamericano se niega a reconocer, lo que sucederá, es que los solicitantes de asilo, sin más remedio, retornarán a sus lugares de origen porque saben que en el país guatemalteco enfrentarán las mismas condiciones y vulnerabilidad que en El Salvador y Honduras.

El analista en temas internacionales Jorge Wong, considera que el acuerdo puede calificarse de “inhumano”, toda vez que Guatemala no tiene cómo responder a las migrantes de una forma digna.

“Las personas tiene que tener vivienda, o un lugar donde dormir, tiene que tener trabajo, si tiene hijos tienen que meterlos a la escuela y darles de comer”, expuso.

“Mandar burdamente de regreso a esa gente, me atrevo a decir que será un desastre humanitario si no el más grande, uno de los más grandes del mundo, porque ni siquiera hay condiciones para dar empleo a los jóvenes guatemaltecos tampoco hay para el resto”, señaló Wong.

Imagen de una de las caravanas que se han formado desde el año pasado. Miles de salvadoreños y hondureños han pasado por Guatemala sin la mínima intención de quedarse en el país. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

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