Alerta de agencias de Estados Unidos evitó que toneladas de droga salieran de Puerto Quetzal
Entre el 22 y el 29 de diciembre del año pasado arribaron al país ocho contenedores provenientes de Costa Rica que transportaban casi cinco toneladas de droga. La alerta de agencias de inteligencia de Estados Unidos fue clave para el decomiso.
Personal de la Policía colabora con la Fiscalía contra el Narcotráfico para contar los paquetes de supuesta cocaína, en las instalaciones de la Empresa Portuaria Quetzal. (Foto Prensa Libre: PNC)
A la medianoche del lunes 22 de diciembre de 2025 arribó a Puerto Quetzal el buque Aliaga Express, procedente de Costa Rica. A bordo viajaban, al menos, cuatro contenedores que ocultaban más de 600 kilogramos de cocaína cada uno, escondidos entre sacos de harina de coquillo. En ese momento, las autoridades aún no tenían conocimiento de la carga ilícita.
Los contenedores siguieron el procedimiento habitual. Fueron descargados, sometidos a una inspección inicial, fumigados y pasaron por el escáner de rayos X, sin que se detectara la droga. Luego fueron trasladados a los patios del puerto, donde permanecieron a la espera de ser despachados.
Fue entonces cuando, según fuentes del puerto, las autoridades recibieron información de agencias de inteligencia estadounidenses que advertían que algunos de los contenedores transportados por ese buque estaban contaminados con droga.
El casi regalo de Navidad
La orden de detener los contenedores se emitió el 23 de diciembre, de acuerdo con fuentes vinculadas a la investigación. Sin embargo, la mañana del 24 de diciembre a las 8 de la mañana al menos dos contenedores fueron movilizados hacia el área de despacho, donde se colocan en tráileres para salir del recinto portuario con destino final. Al medio día se recibió la indicación de evitar su salida y a las 1 de la tarde fueron regresados a un patio bajo custodia.
Durante al menos cinco horas, esos contenedores estuvieron fuera del control directo de las autoridades. Las versiones recogidas por los investigadores son contradictorias. Algunos entrevistados señalaron que el movimiento fue parte del procedimiento normal, ya que al no contar con “selectivo rojo” los contenedores podían continuar su tránsito. Otras versiones indican que el traslado fue presionado por un empleado del puerto que exigió su movilización.
“La persona que ordenó el movimiento no estaba de turno, pero intentó sacar los contenedores”, explicó una fuente cercana a la investigación.
Los dos contenedores estuvieron a punto de abandonar el puerto, lo que habría significado la pérdida de al menos 1,200 kilogramos de droga. El movimiento fue finalmente abortado y las unidades regresaron a un patio, donde quedaron bajo custodia de agentes de seguridad.
Llega el segundo cargamento
Cinco días después, el 29 de diciembre, arribó a Puerto Quetzal el buque Nyk Silvia, que transportaba otros cuatro contenedores con droga. Al igual que el primer cargamento, estos contenedores pasaron todos los controles, incluidos los rayos X, sin generar alertas. No obstante, la información proporcionada por las agencias estadounidenses indicaba que también podrían estar contaminados.
Ante la incertidumbre, las autoridades ordenaron brindar seguridad a estos ocho contenedores, junto con otros más, ya que no se tenía certeza de cuáles ocultaban la droga. La información disponible apuntaba a que varios habían sido contaminados.
Fue hasta el 25 de enero cuando se autorizó el inicio de la revisión física. Durante tres días, las autoridades inspeccionaron contenedor por contenedor hasta localizar la droga.
La investigación para determinar el grado de involucramiento de la naviera, de la empresa importadora y de posibles autoridades portuarias continúa en curso.



