Editorial

Se desperdicia potencial de empleabilidad

Guatemala posee un bono de población que se encuentra dentro de los más altos a escala mundial: se trata de la proporción de población joven que conforma un fuerte potencial de productividad para los próximos 20 años. Desafortunadamente los rezagos educativos, la falta de acceso a capacitación técnica pertinente para el mercado laboral y el desinterés de sucesivos gobiernos colocan a este tesoro de juventud al borde de un barranco de inviabilidad, dado que el interés estatal se ha decantado por temas clientelares, cosméticos e incluso diplomáticos, así como en fomentar confrontación, en lugar de haber promovido una inversión pública seria en el más precioso activo de la Nación: su gente.

Mientras tanto, otros países han emprendido planes serios para aprovechar áreas de oportunidad como los centros de llamadas, que requieren de un dominio del inglés que muchos jóvenes no poseen a causa de limitaciones en la enseñanza en muchos centros educativos, tanto públicos como privados. La iniciativa más reciente es la que emprendió el gobierno de Costa Rica desde el 2018, con un agresivo plan de formación denominado Alianza para el Bilingüismo, apoyado por una inversión pública millonaria y la meta de graduar en el corto plazo a 25 mil jóvenes y a 180 mil para el 2022, pero con la meta de universalizar la enseñanza del inglés, con mediciones de calidad internacional, precisamente para atraer hacia su territorio más inversiones de esta industria global que no solo ofrece numerosas plazas, sino una remuneración que podría generar mayor bienestar para muchos hogares.

Recién ayer, en Guatemala se desarrolló una feria del empleo en la cual solo la mitad de los espacios laborales disponibles pudieron ser llenados a causa de la falta de dominio del inglés. Se ofrecían becas de estudio de este idioma, apoyadas por la Unión Europea, Intecap y Agexport, pero el cupo tampoco pudo ser completado por la falta del mínimo de conocimientos requeridos.
Ante esta realidad y dada la falta de planes del Gobierno que está en su tramo final, los dos partidos que pasaron a segunda ronda de elecciones deberían proponer en sus planes, con seriedad y coherencia, un programa nacional extraordinario de capacitación para el inglés, abierto a jóvenes e incluso adultos, en la capital y otras regiones del país, sujetos a una exigente evaluación de rendimiento y a plazos de avance, con un presupuesto suficiente y estrategias actualizadas, a fin de tener resultados desde el primer año.

No es descabellado pensar que el gobierno de EE. UU. pueda estar dispuesto a apoyar un plan a gran escala en este rubro, sobre todo si efectivamente contribuye a reducir la migración. Ahora bien, todo depende de un Ejecutivo y, específicamente, una Cancillería dispuesta a negociar el apoyo en términos objetivos, asertivos y de beneficio mutuo, en lugar de solo intentar congraciarse con el gobierno norteamericano, como en efecto ocurrió en los últimos años, una estrategia que no funcionó porque hoy por hoy se afronta el cierre de la cooperación estadounidense a causa del éxodo.

Existen otras áreas de desarrollo tecnológico, diseño e investigación científica que pueden ser nuevos nichos de empleabilidad, pero que también precisan de personal capacitado en áreas como matemática, física, programación u otras lenguas francas, en las cuales también hay naciones amigas que podrían contribuir a potenciar.