Por qué las remesas pueden significar un alto costo para el desarrollo de Guatemala

Cada vez son más los niños y jóvenes que se marchan a EE. UU. en busca de las oportunidades que su país les niega. Allá triunfan y hacen realidad sus sueños.

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Un grupo de migrantes, entre ellos varios menores de edad, cruzan el Rio Bravo en Texas. (Foto Prensa Libre: AFP)
Un grupo de migrantes, entre ellos varios menores de edad, cruzan el Rio Bravo en Texas. (Foto Prensa Libre: AFP)

Pocos creían que en la final de los cinco mil metros planos en las pasadas olimpiadas de Tokio figuraría un guatemalteco. Los fondistas de alto nivel han sido escasos en el país, pero Luis Grijalva hizo historia y se convirtió en el primero en correr por la medalla de oro en esa especialidad y en unas justas olímpicas.

Pero los campos de entrenamiento del joven de 22 años no estaban en su país de origen, ya que desde que tenía 1 año migró a EE. UU. con su familia que anhelaba un mejor futuro para él.

Los logros en el deporte de alto rendimiento de Guatemala han sido mínimos. El país aún anhela ver a su selección de futbol en un campeonato mundial y las medallas en olimpiadas se limitan a la conseguida en 2012 por Érick Barrondo.

La historia de Luis Grijalva es la misma de miles de guatemaltecos que han migrado hacia EE. UU. en busca de oportunidades. Ya en aquel país, las encuentran, aprovechan y destacan en múltiples campos.

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Pero lejos de incentivar a que la niñez y juventud se queden en Guatemala los sucesivos gobiernos parece que no han querido tomar en serio el problema. La desnutrición crónica y aguda no disminuyen, mientras que solo dos de cada 10 menores de edad completan la secundaria y cuando los jóvenes llegan a la edad productiva se encuentran con que no hay empleo.

Ante este panorama y con un estado que invierte apenas US$1.24 al día por niño, según un análisis del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, no extraña que año tras año aumente la cifra de menores de edad que viajan a EE. UU.

Miles de menores de edad y familias enteras de migrantes, (adultos y niños) están arribando a la frontera sur de EE. UU. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Cifras elevadas

En solo 10 meses del actual año fiscal de EE. UU. la Patrulla Fronteriza ha detenido a 52 mil 818 menores de edad guatemaltecos que llegaron solos a la frontera sur. En números, esta cifra equivale a casi una quinta parte del total de nacimientos que fueron inscritos en el Registro Nacional de las Personas de enero a agosto pasado.

Además, se entregaron 75 mil 619 unidades familiares. Estas llevan consigo al menos a un niño o niña, aunque puede que viajen con más de uno.

En 10 años el número de menores de edad guatemaltecos no acompañados detenidos en la frontera sur de EE. UU. aumentó en más de 3 mil 200%. En ese periodo 196 mil niños, niñas y adolescentes se han entregado a las autoridades estadounidenses.

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Lejos quedó la cifra de 17 mil infantes guatemaltecos que llegaron en el 2014 a EE. UU. y que causó tal revuelo que provocó la movilización de las más altas esferas del gobierno de aquel país.

Un informe presentado recientemente por el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) elaborado con base al Censo 2018, evidencia una tenencia a la migración de más jóvenes, principalmente hombres, desde Huehuetenango, San Marcos y Quiché.

Fuga de talentos

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó que por cada menor de edad que migra hacia EE. UU. se pierde parte del bono demográfico que, en el caso de Guatemala, es considerado como la última oportunidad para alcanzar el desarrollo del país.

El bono demográfico lo constituyen todos los niños y jóvenes que en 20 o 30 años serán la fuerza productiva de Guatemala, y si estos salen del país o no tienen oportunidades de desarrollarse, en el futuro habrá más gente de la tercera edad que jóvenes en edad productiva lo que será insuficiente para sostener a la nación.

“Si se van los adolescentes justo antes de convertirse en parte de la fuerza de trabajo se está perdiendo ese capital humano”, afirma Carlos Carrera, representante de Unicef en Guatemala.

Las personas que migran, dijo, son las que tienen mayor inclinación a ser emprendedoras y a asumir riesgos lo que significa que al irse del país “perdemos esas capacidades de innovación y de proponer cosas nuevas en economía, sociedad e incluso política”.

Carlos Carrera Cardón, representante de Unicef en Guatemala, dice que para enfrentar el problema de la migración y recursos hace falta voluntad política y recursos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

“Si cada año se van 110 mil o 120 mil niños y jóvenes, en 20 años eso será una gran parte de la población”, advirtió. Al país le urge retener a esas personas, pero creando un entorno de oportunidades para que sean la base del desarrollo que el país anhela, puntualizó el funcionario internacional.

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Cambios

Carrera precisó que el Gobierno debe implementar lo antes posible programas de apoyo a las familias de escasos recursos que hoy en día migran —aproximadamente el 60% son indígenas de áreas rurales—, por ejemplo, con transferencias monetarias a aquellas que tienen niños menores de cinco años, por ser un segmento de la niñez fuertemente golpeado por la desnutrición crónica y aguda.

También tiene que impulsar programas de desarrollo para la adolescencia y juventud, que tiendan a ampliar la oferta educativa en básicos y diversificado, y otorgarles subvenciones que estén condicionadas a la asistencia escolar. De igual forma es importante propiciar oportunidades económicas para las familias, que incluyan empleo decente y bien remunerado.

“Creemos que tiene que haber una conciencia política y social del Estado pensando primero en el bono demográfico que es la oportunidad única en la historia para transformar el país”, apunta Carrera. Para financiar estos programas, agregó, se tendrá que aumentar la recaudación tributaria sobre todo porque Guatemala “es el país del mundo que menos impuestos recauda en relación con su producto interno bruto”.

Sin servicios ni programas óptimos y a la mano, uno de cada dos niños sufre de desnutrición crónica en el país. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

“Esta discusión sobre cómo el Estado debe recaudar más recursos e invertirlos en los niños y adolescentes debería ser el eje de toda discusión política del país”, afirma Carrera.

Para el representante de Unicef en Guatemala, con la pandemia, el Gobierno demostró que es posible asistir al 60 o 70 por ciento de la población en un tiempo relativamente corto.

“No se trata de inventar el agua tibia, técnicamente es posible, pero se requiere fundamentalmente de voluntad política y recursos”, dijo.

Historias de éxito

Miles de jóvenes que se vieron obligados a marcharse a EE. UU. han encontrado allá la posibilidad de éxito. Son muchas las historias de empresarios y profesionales que se han forjado una vida mejor de la que hubieran podido hacer en Guatemala.

Vivian Escobar es un ejemplo. En el 2010, de 7 años, viajó a EE. UU. y desde pequeña dio muestras de ser una niña muy entusiasta para el estudio. Su madre, Vivian López, recuerda que sacaba los mejores punteos, constantemente regresaba a casa con diplomas de reconocimientos y en ocho meses ya sabía hablar inglés.

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Por sus buenas notas se ha ganado varias becas de estudio. Terminado el bachillerato aplicó para ingresar a nueve universidades y en ocho la consideraron elegible. Optó por ingresar en la Universidad Davis de California, donde espera estudiar neurociencia.

Viviana Escobar siempre destacó por ser una niña destacada en la escuela, ahora está por ingresar a la UC Davis de California. (Fotos: Cortesía)

López destaca que la educación pública en EE. UU. es de calidad y gratuita, a diferencia de la de Guatemala, también que para los migrantes que tienen un estatus migratorio regular la salud es un bien por el que no se paga.

Añade que su hija siempre ha amado a su país de origen y desde pequeña acudía a clases con playeras con símbolos que representaban a Guatemala. Hoy en día se enorgullece de sus raíces y a manera de sueño, asegura la madre, quisiera volver para ayudar a la niñez.

“Ella dice que quisiera ser presidente para cambiar las condiciones de los niños, abrir escuelas parques y darles oportunidades como las que ella tuvo”, cuenta López.

El abogado que ayuda a los migrantes

José Jordán es otro guatemalteco que desde los 3 años fue llevado a EE. UU. “Llegué en la parte trasera de un camión”, recuerda. Con el tiempo logró estudiar leyes y ahora es abogado de inmigración. Actualmente orienta a cientos de migrantes que buscan de asistencia legal e incluso tiene un programa en Univisión Radio.

Jordán, quien es originario de Jutiapa, dice que se ve reflejado en los menores de edad que cruzan por estos días en los brazos de sus padres y reflexiona qué hubiera sido de su vida sin las oportunidades que ha tenido.

José Jordán, en uno de sus programas de radio. (Foto: Cortesía)

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“Yo me pregunto cuántos doctores, abogados, científicos o ingenieros están en la frontera y no van a poder seguir su profesión y su sueño si no los dejan entrar a EE. UU.”, comenta Jordán.

El abogado dice que constantemente habla a los consulados para saber si algún migrante necesita asesoría gratuita y también orienta a aquellos que buscan un estatus migratorio en EE. UU. para evitar que caigan en las redes de abogados de inmigración que “solo les interesa su dinero”.

“Muchos abogados saben que muchos indocumentados está dispuestos a hacer lo que sea para lograr un estatus migratorio, yo les digo la verdad a la gente, si califica o es preferible esperar algún cambio en la ley”, dice Jordán.

“Otros meten una solicitud de asilo y les dicen que así se harán residentes, pero no les dicen que el 99% de esas solicitudes son rechazadas. Entonces les cobran miles de dólares básicamente para deportarlos o ponerlos en procesos de deportación”, cuenta.

Emprendimiento

Eunice López Gómez está por cumplir 22 años y cuando tenía 10 llegó a EE. UU. para reunirse con sus padres, recientemente logró culminar su ciclo de bachillerato y piensa en estudiar mercadotecnia en la universidad.

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Mientras eso llega instaló una barbería en Hawthorne, Los Ángeles, y aunque el año pasado fue difícil ha logrado mantener su negocio y generar ganancias. “Veo un futuro prometedor, creo que mis sacrificios, tomada de la mano de Dios, me llevarán lejos en la vida”, asegura.

Eunice López piensa ingresar a la universidad, mientras tanto fundó un negocio en Los Ángeles. (Foto: Cortesía)

¿Por qué los migrantes guatemaltecos envían más remesas que los salvadoreños y hondureños?

Los migrantes centroamericanos envían millones de dólares a sus países, pero   con diferentes motivos y objetivos.

Los guatemaltecos envían más remesas que los salvadoreños y hondureños y el comportamiento distinto en el manejo de sus ingresos por los migrantes nacidos en estos tres países de Centroamérica obedece a varios factores.

Así lo afirma Víctor Flores Súchite, director del Departamento de Estadísticas Macroeconómicas del Banco de Guatemala (Banguat), citando el estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Usaid “Tras los pasos del migrante. Perspectivas y experiencias de la migración de El Salvador, Guatemala y Honduras en Estados Unidos”.

“El guatemalteco muestra más apego a su país, si se toman en cuenta aspectos como que el 66% indica que migra de manera transitoria, bajo la premisa de regresar, comparado con el 35% y 39% de salvadoreños y hondureños respectivamente.

Además, solo el 11% piensa llevar a sus hijos a Estados Unidos, lo que contrasta con el 26% y 29% de migrantes de los países vecinos”, indicó.

Ahorros e inversión

  • Por otro lado, los guatemaltecos migrantes también ahorran en mayor proporción, con un 50%, mientras que solo lo hacen el 43% y 46% de salvadoreños y hondureños.
  • Sin embargo, solo el 36% de guatemaltecos mantiene sus ahorros en Estados Unidos, a diferencia del 83% de salvadoreños y 58% de hondureños.
  • En cuanto al destino de los recursos, el 28% de guatemaltecos reporta haber comprado casa o estar construyendo en su país de origen. Los salvadoreños y hondureños reportan porcentajes más bajos: 13% y 18%.
  • Contrario a eso, solo el 2% de nacionales afirma haber comprado casa en Estados Unidos, contra 8% y 7% de los provenientes de los otros dos países.

Remesas y economía

En Latinoamérica, Guatemala es el segundo país receptor de remesas, solo superado por México, según el Banco Mundial, dio a conocer Flores, mientras analiza el impacto del fenómeno:

El crecimiento promedio de las remesas que ingresaron a Guatemala del 2014 al 2020 es de 11.8%, esta cifra es 2.5 veces mayor que el promedio de aumento de los sueldos y salarios (4.8%). También es 1.9 veces mayor al incremento promedio del ingreso disponible de los hogares.

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En este último caso, la participación de las remesas también aumentó de 10.8% en el 2014 a 15.6% en el 2020, mientras que los sueldos y salarios redujeron su participación de 38.1% a 35.1%.

Estos datos reflejan que las remesas son más dinámicas, pero aún no son el componente más importante del ingreso de hogares, se explicó.

El año pasado, la pandemia cambió también algunos hábitos, pues la recepción de remesas aumentó, pero en el país se perdieron empleos y en otros casos se suspendieron contratos temporalmente, por lo que se redujeron los ingresos.

Parte de las remesas que ingresan al país son destinadas para construcción o remodelación de hogares. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).

¿Para qué sirve ese dinero?

Un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) efectuado en el 2016, refiere que el destino económico de las remesas que llegan al país se divide principalmente en cuatro rubros, explicó Flores. Entre estos:

  • El 47% se destina a inversión en la construcción de vivienda, compra de bienes inmuebles y reparación de casas.
  • El 43% es para gasto de consumo en los hogares (como cubrir la canasta básica, salud y educación).
  • El 7.2% se orienta a mantener el funcionamiento de negocios; y solo el 2.8% sirve para ahorro y seguros.

Las remesas se destinan en especial al gasto de consumo cotidiano, orientado a satisfacer las necesidades básicas de las familias que no han sido cubiertas por los ingresos generados localmente, añadió Flores, al mencionar un estudio del 2020 de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Estas ayudan generar una mejora en el bienestar y permiten atenuar la pobreza y desigualdad económica, pero también se resalta que el porcentaje de ahorros de las familias receptoras de remesas aumentó en años recientes, comentó.

El funcionario expuso sobre el tema durante el XVI Congreso regional de Remesas, Microfinanzas e inclusión financiera de la Asociación Bancaria de Guatemala (ABG).

US$82 mil millones en 11 años

En diez años y 8 meses, Guatemala ha recibido US$82,292.84 millones por concepto de remesas familiares y actualmente esos envíos de dinero ya equivalen al 15.5% del Producto Interno Bruto (PIB) por lo que se han convertido en un pilar de la economía nacional.

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Al menos el 60% de los hogares, principalmente del área rural, dependen de esos ingresos y el 85% de ellos destinan los recursos al consumo y sostenimiento de la familia.

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En la coyuntura actual de pandemia, el ingreso de remesas se ha consolidado como un pilar para la reactivación económica, que durante este año se prevé que alcance los US$13 mil 800 millones -unos Q106 mil 260 millones-, cifra mayor al presupuesto planteado por el gobierno para el 2022, de Q103 mil millones.

Sergio Recinos, presidente del Banco de Guatemala (Banguat), declaró recientemente que en lo que va del 2021, se han observado ingresos superiores a los US$1 mil 300 millones mensuales, algo que no se había visto en la balanza cambiaria, y que estaría asociado a una mejora en la economía en los EE. UU., sobre todo del empleo, y que los migrantes guatemaltecos están aprovechando esa coyuntura.

  • Para comprender su magnitud, solo de enero a agosto del 2021 se recibieron US$9 mil 709 millones y superan por US$422 millones todo lo recibido en el 2018 (US$9 mil 287 millones).

El Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), resaltó que Guatemala fue uno de los países con mayor tasa de crecimiento en las remesas en 2020 con 7.9% y abona una tendencia alcista de 11 años consecutivos, luego de los efectos de la crisis económica del 2008 y 2009.

“El creci­miento de las remesas en 2020 refleja los esfuer­zos que realizaron los migrantes por mantener el apoyo a sus familiares, sobre todo en tiempos de necesidad apremiante, como ya ocurrió durante la crisis fi­nanciera de 2009”, destaca el organismo internacional.

En tanto que el informe La migración y las remesas familiares en el contexto del covid-19, que realizó en el 2020 la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes) en 2020, confirma que el flujo de remesas familiares cubrió las necesidades básicas de los hogares impactados por la pérdida de ingresos.

El estudio señala que el dinero que reciben los hogares se destina para cubrir el costo de la Canasta Básica de Alimentos, así como gastos en salud, educación y otros servicios. En Guatemala la población beneficiaria por las remesas es de 6.2 millones de personas.


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