¿Está distanciada Guatemala de EE. UU.? La cooperación desde ese país dice que no

Relación entre Guatemala y Washington ha sido espinosa, pero en las últimas semanas parece que ha disminuido la tensión.

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Segeplan convenio con Usaid
Keila Gramajo, secretaria de Segeplan, (rojo) y Jennifer Graetz (verde) firman el convenio de cooperación el 29 de agosto pasado. Los acompañan el embajador de EE. UU. en Guatemala, William Popp y una representante del Ministerio de Relaciones Exteriores. (Foto: Segeplan)

Con la llegada del Partido Demócrata a la Casa Blanca, en enero de 2021, las relaciones bilaterales que mantenía Washington con Guatemala sufrieron un giro, después de cuatro años del Partido Republicano presidido por Donald Trump.

Mientras la administración de Trump —quien no fue capaz de ganar su reelección frente a Joe Biden en 2020—, se refería poco o nada a la lucha contra la corrupción en Guatemala toda vez el país cumpliera con su agenda antimigratoria, con el demócrata al frente del gobierno, pareció ser completamente distinto.

Desde un inicio, el gobierno demócrata dio señas de que la lucha contra la corrupción sería el eje transversal sobre el que giraría su política hacia Centroamérica. Así fue concebido su plan para atacar de raíz las causas de la migración.

Adicional, otorgó reconocimientos a jueces y fiscales contrarios al oficialismo en Guatemala y sus funcionarios del Departamento de Estado emitieron una colección de críticas contra la corrupción y contra personajes considerados aliados del oficialismo, entre ellos la fiscal general Consuelo Porrasv, en quien dijo perdió la confianza.

¿Nuevo Giro?

Pero, probablemente empujado por la coyuntura mundial, como la guerra en Ucrania, números más elevados de inflación y el alza de las tensiones con China, la intensidad del discurso anticorrupción parece haber disminuido.

Los mensajes en este sentido emitidos desde Washington ya no son tan frecuentes y ahora se firman acuerdos de cooperación millonaria.

El presidente Alejandro Giammattei ha dejado claro que existen roces entre el gobierno de Biden y el suyo. En diciembre del 2021, dijo en un discurso que Guatemala seguiría siendo amigo de EE. UU.aún a pesar de este gobierno—el de Biden—.

A finales de agosto pasado la Agencia de EE. UU. para el desarrollo Internacional (Usaid) firmó un convenio con la Secretaría General de Planificación de la Presidencia (Segeplan) por aportes, como mínimo de US$89 millones para un periodo de cuatro años, y que pueden crecer hasta US$725 millones.

Estos recursos se utilizarán, según Segeplan, para “aumentar la prosperidad económica, la inclusión, y la estabilidad en áreas con alta migración irregular”.

En un comunicado, esta institución gubernamental destacó que, entre otros actores, Usaid se asociará con el Gobierno de Guatemala” para consolidar proyectos en los que se priorizará a los pueblos indígenas jóvenes y mujeres.

Cambios

¿Pero, es posible que EE. UU. se haya dado por vencido en su lucha contra la corrupción?

Analistas consultados creen posible que la focalización que EE. UU. tiene hacia otros temas de coyuntura mundial ha desviado su atención de otras áreas geográficas con problemas más crónicos, aunque menos tensos, como Centroamérica.

Además, puede que Washington vea con buenos ojos ciertas acciones que ha efectuado la administración de Giammattei, como haber sido el primer presidente que viajó a Ucrania en medio de la guerra, para mostrar su respaldo a ese país.

También, el haber detenido en los últimos meses a varias personas señaladas de ser coyotes, dentro de los cuales varios eran solicitados en extradición por parte de la justica estadounidense.

Ha bajado la guardia

“Los actores críticos creemos que EE. UU. disminuyó su presión hacia el Gobierno de Guatemala. No sabemos si se ha dado por vencido, pero esperamos que no”, expuso Úrsula Roldan, directora del Instituto de Ciencias Socio Humanistas de la Universidad Rafael Landívar.

La académica considera que EE. UU. decidió cambiar de estrategia para enfrentar la corrupción en estos países, aunque no tiene claridad de en qué consistirá. “Sabemos que siguen apoyando investigación y a jueces y fiscales que salen al exilio. El embajador William Popp dice que siguen trabajando, aunque muchas cosas no las conocemos de manera pública”, añadió.

El 25 de julio pasado, Alejandro Giammattei se convirtió en el primer mandatario en visitar Ucrania después de iniciada la guerra y se reunió con el presidente de ese país, Volodymyr Zelensky. (Foto Prensa Libre: EFE)

Aparte de las tensiones en Ucrania y China, que causan la desatención de EE. UU. hacia Centroamérica, Roldán dijo que las elecciones de medio término que se llevarán a cabo el 8 de noviembre próximo también le quita el sueño a la administración Biden.

En ese sentido, indicó, la migración continúa como un importante tema de debate político, con la diferencia de que la crisis se ha ampliado a países como Venezuela, Cuba o Haití, y Centroamérica ya no es la única preocupación de EE. UU.

Los analistas coinciden en que esa desatención tiene repercusiones en Guatemala. Una de ellas, afirma Roldán, puede ser la “persecución” del presidente de elPeriódico, José Rubén Zamora, y la resolución que le devuelve el puesto de magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a Blanca Satalling, quien fue prófuga de la justicia y se resistió a su detención, cuando fue señalada de un caso de tráfico de influencias.

“Vemos que se actúa con total impunidad, sin mayor temor. No sabemos qué los puede detener”, precisó la analista. Posiblemente las elecciones generales del próximo año lo hagan, a menos que tengan “todo bajo su control”, dijo.

Mas repercusiones

El analista independiente Jorge Aguilar Wong Indicó que, “por el momento, la región va caminando sola” y que en estos países “cada quien hace lo que le conviene y lo que quiere”. Sin embargo, explicó que posiblemente EE. UU. esté a la espera de lo que ocurra en sus elecciones de medio término para considerar escenarios para actuar.

Consuelo Porras, fiscal general, ha sido una de las funcionarias más criticadas por debilitar el estado de Derecho, pero en los últimos meses los pronunciamientos han disminuido. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Aguilar Wong considera que aparte del proceso electoral, EE. UU. está más enfocado en los conflictos mundiales porque sabe que occidente, bloque que lidera, se está disputando la supremacía del globo con otro bloque que está liderado por China y Rusia, y al que se podrían adherir otros países, como Irán o Corea del Norte.

Además, enumeró como otras posibles consecuencias, el papel jugará el Tribunal Supremo Electoral en las próximas elecciones o el apoyo de “diputados tránsfugas” a todas las acciones del partido oficial.

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Considera que el caso de Stalling también puede ser una repercusión, más que por su regreso a la CSJ, por la parsimonia con que actuó el Ministerio Público que no impugnó la resolución que la libró de continuar con el proceso penal que enfrentaba.

El analista político Werner Castillo también atribuyó el enfriamiento de la presión que suele hacer EE. UU. a cierto grado de decepción que existe a nivel internacional porque la lucha contra la corrupción en Guatemala no prospera.

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Señaló que en el país no se observa voluntad de los sectores por transparentar la función pública ni de fortalecer la institucionalidad y la independencia de poderes. “Todo eso desmoraliza y no solo a EE. UU., sino que también a la comunidad europea”, comentó.

No obstante, Castillo afirma que no necesariamente EE. UU. ya dio por perdida la lucha contra la corrupción en la región y más bien cree que el gobierno demócrata “entiende de que no es el momento —de vigorizarla— y esperan mejores condiciones”.

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