Historia breve de 300 años de la prensa escrita en Guatemala

La prensa escrita en Guatemala, que surgió hace 292 años, ha estado conformada por numerosos y diversos medios.

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Historia breve de 300 años de la prensa escrita en Guatemala
Parte de la portada del informe sobre la inundación que devastó Santiago de Guatemala en 1541, considerado el primer reportaje periodístico del país. (Foto Prensa Libre, cortesía de Horacio Cabezas Carcache)

El ser humano ha tenido la necesidad, desde tiempos inmemoriales, de informar y ser informado. En Guatemala, el primer periódico impreso nació en 1729, a partir del cual han surgido y cerrado gran número de medios en cuyas páginas ha quedado plasmado el devenir histórico nacional e internacional.

A continuación, una breve descripción de los periódicos más importantes del país a partir de la época colonial hasta mediados del siglo XX.

El emperador romano Julio César fue el primero que reconoció el valor de la opinión pública —59 a. de C.—. Ordenó compilar las noticias en el Diario Romano (Diurna urbis acta). No se sabe cuánto tiempo duró, pero en 1550, en Venecia, se acostumbraba fijar carteles en lugares públicos con noticias de diversos acontecimientos. Estas hojas se llamaban gazzetas —pequeña moneda—, vocablo del que proviene la expresión francesa gazette, en español, gaceta, se explica en la obra Estudio histórico del periodismo guatemalteco, de Catalina Barrios y Barrios, Editorial Universitaria (2003).

En territorio guatemalteco, la inundación y el alud de piedras y lodo ocurrido el 10 de septiembre de 1541 en la ciudad de Santiago, ubicada entonces en el valle de Almolonga, y su cauda de destrucción que causó la muerte de unos 600 indígenas y 100 españoles, motivó al escribano Juan Rodríguez Cabrillo de Medrano a redactar el informe Espantable terremoto que agora nuevamente ha acontecío en las Indias en una ciudad llamada Guatimala (sic), quien fue testigo de la catástrofe. Dicho texto ha sido considerado por la crítica literaria como el primer reportaje periodístico escrito en Guatemala. según el libro Pregones, pasquines, periódicos e impresos en el Reino de Guatemala (1534-1821), de Horacio Cabezas Carcache (2020).

En su relato, además de la experiencia vivida, añadió testimonios de vecinos. Se publicó ese año en México en la imprenta del obispo Juan de Zumárraga y al año siguiente, en Toledo (España).

En la capital de Guatemala, durante la Colonia y gran parte de la época republicana, los bandos o pregones se leían en el atrio de la iglesia principal, plazas de ciudades, pueblos indígenas y villas, para dar a conocer a la población noticias de diversa índole. Había bandos de buen gobierno y municipales. En Santiago de Guatemala el primer pregonero fue Diego Díaz, nombrado por Pedro de Alvarado en julio de 1524, quien permaneció en el cargo hasta 1536, cuando renunció. Le sucedieron Pedro de Barrera, también conocido como Pedro el Negro (1537), Juan Gómez (1537), Hernando Dávila (1538) y Alonso Martín Cabello (1539).

En aquel entonces, cuando se escuchaba el sonido del pito y el tambor, los vecinos acudían a la plaza y atrio cercano para enterarse de las noticias que difundiría el pregonero, en cumplimiento de lo ordenado por el Ayuntamiento, la Audiencia o las autoridades eclesiásticas. Los pueblos indígenas también utilizaron pregoneros, pero en lugar de tambor empleaban atabales o teponaxtli —teponaztli, especie de tambor horizontal mesoamericano—.

Otros medios masivos de transmisión de las noticias —edictos, reprimendas públicas, amonestaciones matrimoniales o lista de libros prohibidos— fueron los carteles colocados en los canceles de los templos y edificios públicos, así como las homilías dominicales. Asimismo, los encargados de recuas —conjunto de animales de carga—, que compartían las novedades de las que se habían enterado durante su desplazamiento.

El primer pregón del que se tiene conocimiento lo mandó a redactar Pedro de Alvarado en Cuscatlán —El Salvador—, como represalia porque sus caciques, principales y pobladores se habían escondido en los bosques.

Primera imprenta

El 16 de julio de 1660, por iniciativa del obispo fray Payo de Ribera, Santiago de Guatemala se convirtió en la tercera ciudad de América Latina a la que llegó la imprenta, máquina que fue operada por José de Pineda Ibarra. Aunque la mayor parte de los primeros impresos fue de carácter religioso, también hubo informes sobre tasaciones tributarias o autos judiciales como el elaborado contra Nicolás Justiniano Chávarri, caballero de la Orden de Calatrava, acusado de contrabando en 1661; una biografía sobre el santo Hermano Pedro y un poemario de Diego Sáenz Ovecurri.

Los encargados de llevar el correo también se convirtieron en comunicadores, pues informaban a los moradores de mesones y ventas, por los que pasaban o pernoctaban, detalles de los acontecimientos más importantes ocurridos en diferentes lugares, como festividades públicas, casamientos, revueltas o calamidades.

Varios impresos se referían a los daños provocados por los terremotos de San Miguel (29 de septiembre de 1717), San Casimiro (4 de marzo de 1751) y Santa Marta (29 de julio de 1773); a las procesiones de sangre realizadas para contener la supuesta furia divina y el surgimiento de bandos opuestos entre los vecinos, pues unos eran partidarios de la reconstrucción y otros del traslado de la ciudad.

El primer periódico

La Gazeta de Goatemala fue el primer periódico impreso que circuló en Santiago de Guatemala el 30 de noviembre de 1729, por iniciativa del impresor Sebastián de Arévalo. Fue el segundo en la Hispanoamérica colonial, después de la Gazeta de México, en 1722.

Gazeta de Goatemala (Foto Prensa Libre, cortesía de Horacio Cabezas Carcache)

Solo circularon 17 números por tres años y aún no se ha encontrado copia de sus ejemplares en el país —dos, en 1729; 12, en 1730, y tres en 1731—. Era una publicación mensual con un número de páginas variable, de dos, cuatro u ocho, leída por escaso número de personas. Sin embargo, a través de los escritos de José Milla y Vidaurre en la Gazeta de Guatemala de 1857 se conoce algo de su contenido como el contrabando inglés, el comercio por el Mar del Sur, el Paseo del Pendón durante la fiesta de Santa Cecilia —22 de noviembre—, la entrega de la vara edilicia a los nuevos alcaldes, el número de tributarios, la celebración del Corpus Christi y las fiestas cívicas. Es posible que sus redactores fueran sacerdotes.

A partir de 1758, una nueva forma de comunicación empezó a generalizarse: los pasquines, que aparecían todos los días adheridos a portones, paredes y muros, y que continuaron apareciendo en los momentos de tensión, como el rechazo al proyecto de anexión a México, impulsado por la familia Aycinena y el jefe político Gabino Gaínza, durante los últimos meses de 1821.

Tendrían que pasar cerca de 60 años para que volviera a circular la Gazeta de Guatemala, cuando en 1793 el impresor Ignacio Beteta solicitó a la Audiencia que se le autorizara publicar una gaceta mensual, similar a El Mercurio Peruano, para promover la civilización, la prosperidad y la agricultura. Se le permitió con el compromiso de someter el contenido del periódico a la censura.

La Gazeta se publicó de 1793 a 1796 y daba a conocer noticias nacionales y extranjeras, pero son pocos los números que se conservan, que comenzaron con un ejemplar al mes y después fueron bimensuales.

El que le siguió, en 1797, era patrocinado por la Sociedad Económica de Amigos del País, para divulgar problemas socioeconómicos de la época y su impresor continuó siendo Beteta. Al inicio fue dirigido por Alejandro Ramírez y, más tarde por Simón Bergaño y Villegas. Colaboraron columnistas como José Antonio de Liendo y Goycoechea, Matías de Córdova, Antonio García Redondo y el oidor Jacobo de Villaurrutia. Constaba de ocho páginas y su tiraje era de 500 ejemplares, a real y medio cada uno, entregado todos los lunes en casa de cada suscriptor. Se divulgó en Centroamérica, México y Europa. En su tercera época su publicación fue irregular y se vio interrumpida varias veces.

Sus editores promovieron la abolición de los monopolios, la libertad de comercio, la reforma agraria, la diversificación de la economía, así como la modernización de ladinos e indígenas. También incluía artículos sobre temas científicos y de personas que expresaban sus opiniones con libertad. En 1806, Simón Bergaño y Villegas sustituyó a Ramírez y le dio una nueva imagen al periódico, al incluir en sus páginas creaciones literarias picarescas, combinadas con artículos polémicos que criticaban al sistema político colonial y a autoridades eclesiásticas.

Por tal razón, Bergaño y Villegas fue detenido por el Santo Oficio de la Inquisición por infidente y por propagar ideas subversivas y deportado a Cuba, donde colaboró con otros periódicos. La Corona española disolvió la Sociedad Económica de Amigos del País en 1808.

En 1811, durante el mandato de José de Bustamante y Guerra, acérrimo enemigo del pensamiento ilustrado y decidido represor de los movimientos políticos separatistas, se le cambió el nombre a Gazeta del Gobierno de Guatemala, con lo cual se oficializó lo que, en la práctica, ya era un hecho: la publicación debía servir sin medias tintas a los intereses reales.

Independencia

En 1820, mientras en España, por exigencia de la Revolución de Riego, Fernando VII restablecía la vigencia de la Constitución de Cádiz, que garantizaba la libertad de imprenta, equivalente a la ley de emisión del pensamiento, en Nueva Guatemala de la Asunción, Pedro Molina, José Francisco Barrundia, José María Castilla, Manuel Montúfar y Coronado, entre otros, fundaron el El Editor Constitucional, cuyo primer número apareció el 24 de julio de 1820. A partir de ese año dio inicio el llamado periodismo de combate, pues en ese medio se difundió información sobre conceptos proclamados por la Constitución, así como la diferencia entre liberales y serviles, la educación superior, la Inquisición, la independencia de las 13 colonias y los problemas que el libre comercio había generado en el Reino de Guatemala. Su suscripción era semestral y se entregaba los lunes.

El Editor Constitucional apareció en 1820, fundado por Pedro Molina, José Francisco Barrundia, José María Castilla y Manuel Montúfar. (Foto Prensa Libre, cortesía de Horacio Cabezas Carcache)

Dicha línea editorial experimentó un cambio abrupto en julio de 1821, cuando los fundadores de El Editor Constitucional se aliaron con la familia de comerciantes Aycinena y la ayudaron a formular un Plan Pacífico de Independencia de la Provincia de Guatemala, a finales del mes siguiente, al promover un proyecto de independencia política sui generis para evitar que fuera el pueblo el que la proclamara.

El 10 de septiembre de 1821, en el artículo Carácter de las conquistas de América y sus consecuencias, Molina sostuvo que los españoles americanos ya habían pagado suficiente a la metrópoli y que era hora de ser independientes.

El 16 de octubre de 1820, José Cecilio del Valle, Mariano Larrave, Antonio Robles y José Ignacio Foronda habían fundado el periódico El Amigo de la Patria, para llevar a los ciudadanos conocimientos científicos, geográficos, económicos, educativos y políticos, y así lo hicieron desde su primer número.

En de 1820, José Cecilio del Valle, Mariano Larrave, Antonio Robles y José Foronda fundaron “El Amigo de la Patria”. (Foto Prensa Libre, cortesía de Horacio Cabezas Carcache)

Sin embargo, tiempo después entraron en el debate político para responder a columnistas de El Editor Constitucional, al señalarlos de apoyar a la familia Aycinena, que había instituido el nepotismo en los puestos públicos y a la que se reprochaba el atraso en que vivía la mayoría de la población. Una vez concretada la alianza, los fundadores de El Editor Constitucional cambiaron el nombre del medio por El Genio de la Libertad, con el cual se publicó del 3 de septiembre al 1 de diciembre de 1821. El sábado 15 de septiembre de 1821, antes de la puesta del sol, salió a la calle un número extraordinario de El Genio de la Libertad dedicado a la emancipación.

El 1 de marzo de 1822 se editó el último número de El Amigo de la Patria. El artículo de fondo, Soñaba el Abad de San Pedro; y yo también sé soñar, se considera la mejor producción periodística de Del Valle.

Federación

La independencia absoluta de Guatemala se dio el 1 de julio de 1823. El primer jefe del Estado de Guatemala, en calidad provisional, fue el ciudadano Alejandro Díaz Cabeza de Vaca. La situación del país quedó definida como República Federal al promulgarse la Constitución del 22 de noviembre de 1824, mediante la cual se integraron cinco estados. Francisco Morazán ocupó la ciudad de Guatemala el 13 de abril de 1829. A partir de entonces los templos católicos fueron saqueados y sus autoridades, atropelladas.

Después de la independencia muchas personas sentían la necesidad de expresarse por escrito, pero aún no había plena libertad de prensa. Proliferaron hojas sueltas, anónimas y efímeras. En este período (1823-1829) circularon unos 60 periódicos. Entre estos, el semanario satírico El Indicador, propio de la Ilustración, que comenzó a imprimirse en 1824 y defendía los puntos de vista del sector conservador y aristocrático. También publicaba fábulas, elegías, marchas nacionales y odas. Los colaboradores del periódico se identificaban con seudónimos como El censor, Un diputado, El amigo de la paz o El acomedido.

Otros periódicos de esta época son El redactor general, dirigido por Del Valle (1825), El liberal (1825, editado por Barrundia, Diario de Guatemala (1828) y El Guatemalteco (1827).

Transición y república

Cuando el gobierno federal quedó sin efecto y en tanto se organizaba Guatemala como república independiente, hubo un período de transición, de 1840 a 1846, durante el cual se publicaron El Procurador de los pueblos (1840) y Gazeta oficial, entre otros. Esta última salió a la luz el 4 de marzo de 1841, de la Imprenta del Gobierno del Estado. Su redacción estaba a cargo de la Secretaría del Gobierno y tenía un tiraje de 5 mil ejemplares que se enviaban a la provincia, Centroamérica y México. En sus páginas se publicaban asuntos gubernamentales y de autoridades eclesiásticas. El tiempo, El tambor (1843) y La aurora también son de esta época.

“La Gazeta Oficial” salió a la luz en 1841. La Redacción estaba a cargo de la Secretaría del Gobierno. (Foto Prensa Libre, cortesía de Hemeroteca Nacional de Guatemala)

Durante la etapa republicana (1847-1871) dejó de existir la federación y sus estados se hicieron independientes. Mariano Rivera Paz volvió a gobernar y Rafael Carrera se convirtió en el primer presidente vitalicio del Estado de Guatemala en 1854. Fungió hasta su fallecimiento, el 14 de abril de 1865. Como autócrata que era limitó la libertad de prensa. Uno de los periódicos más importantes de aquel entonces fue la Gaceta de Guatemala, publicada de 1847 a 1871, cuyo antecedente era la Gazeta oficial.

El No. 1 contiene el decreto del 21 de marzo de 1847, por medio del cual el Estado pasa a ser República de Guatemala. Además publicó decretos de alto valor histórico, actos de la Asamblea Constituyente, noticias nacionales y extranjeras, políticas, religiosas, teatrales y culturales. Su último ejemplar vio la luz el 29 de junio de 1871, con el triunfo de Justo Rufino Barrios y Miguel García Granados, con lo cual inicia el período de La Reforma.

Otros periódicos de este tiempo son El Museo guatemalteco (1856), el primer medio impreso que incluyó anuncios clasificados; La hoja de avisos y La semana (1865, editado por Milla y Vidaurre), que eran progubernamentales.

Revolución Liberal

Barrios y García Granados decidieron promover un cambio en la política guatemalteca con la denominada Revolución Liberal que triunfó el 30 de junio de 1871. Al día siguiente García Granados fue designado presidente, a quien lo sucedería Barrios, hasta su muerte en 1885.

El imparcial nació en 1872 y promovió la educación de los indígenas pero solo circuló un año. También surgió el Diario de Centroamérica, el primer periódico del Istmo con más de un siglo de historia, fundado en 1880. Era un medio mercantil, agrícola, literario, científico y noticioso, a iniciativa del británico Marco J. Kelly. Se vendía por un peso al mes. Otros medios que vale la pena mencionar fueron El antigüeño, el semanario La República, El noticioso y El guatemalteco (1873). La República inició en 1891, como medio independiente, editado por Agripino Zea, quien abogaba por las libertades públicas y la defensa de los derechos del pueblo.
En el siglo XX, Manuel Estrada Cabrera (1898-1920) ordenó el cierre de este periódico en varias ocasiones. Cabe recordar que el gobernante se caracterizó por ordenar arrestos arbitrarios, golpizas, torturas y asesinatos de periodistas de la oposición.

Primer ejemplar del “Diario de Centroamérica”, fundado el 2 de agosto de 1880, el más longevo del Istmo. (Foto Prensa Libre, cortesía de Hemeroteca Nacional de Guatemala)

Contemporáneo

En las postrimerías del siglo XIX abundaron los periódicos de carácter político, pero con la llegada de Estrada Cabrera al poder la prensa se dedicó a publicar poesía y textos literarios, por temor a la represión. No obstante, en esos mismos años surgieron las caricaturas, los textos humorísticos y la ironía en los titulares. Entre los medios que destacan está El guatemalteco, Don Quijote, El Día y La América Central. Este último era un semanario independiente, fundado en 1888, de tendencia anticlerical y liberal, que incluía variedades.

Semanario “La América Central”, fundado en 1888, de tendencia anticlerical y liberal. (Foto Prensa Libre, cortesía de Hemeroteca Nacional de Guatemala)

No nos tientes, anuario fundado el 1 de abril de 1898, fue un órgano de divulgación de los huelguistas de la Escuela de Medicina y Farmacia, del Instituto Dental y de la Escuela de comadronas. El redactor responsable fue Don siempre listo.

“No nos tientes”, órgano de divulgación de estudiantes de la Universidad de San Carlos, fundado el 1 de abril de 1898. (Foto Prensa Libre, cortesía de Hemeroteca Nacional de Guatemala)

Según el Estudio Histórico del Periodismo Guatemalteco (1900-1930), de Catalina Barrios y Barrios, Editorial Universitaria (2012), en este lapso destaca el semanario El grito del pueblo, la revista literaria Juan Chapín, fundada en 1913 por Rafael Arévalo Martínez y Francisco Fernández Hall, y el diario La Hora, fundado el 19 de junio de 1920 por Clemente Marroquín Rojas, como semanario de política y variedades, órgano de la Sociedad Política de Estudiantes Universitarios.

También surge El imparcial el 16 de junio de 1922, que desarrolló sus actividades en épocas difíciles para la prensa, por el control gubernamental. Su director era Alejandro Córdova y la Redacción estaba a cargo de Carlos Gándara Durán, César Brañas, Carlos Wyld Ospina, Arévalo Martínez y David Vela, entre otros.

“El Imparcial” nació el 16 de junio de 1922, en épocas difíciles para la prensa, por el acérrimo control gubernamental. (Foto Prensa Libre, cortesía de Horacio Cabezas Carcache)

Período ubiquista

Durante el régimen de Jorge Ubico (1931-1944) la prensa fue restringida. No había críticas contra el gobierno, pues el presidente había mandado a cerrar todos los medios opositores. Se informaba solo lo que, a criterio del gobierno, era de su conveniencia. Los periódicos de mayor circulación eran el Diario de Centroamérica —oficial—, El Imparcial y Nuestro Diario. La página 3 de El Imparcial se convirtió en refugio de escritores de la talla de Miguel Ángel Asturias, Flavio Herrera y César Brañas, quienes publicaban en la sección cultural.

Ubico consiguió que el periódico El Día se convirtiera en el vocero de su partido y usara el mismo nombre: Liberal progresista, expone Cabezas Carcache en su libro El periodismo guatemalteco (1729-1944).

“La Hora” fue fundado el 19 de junio de 1920 por Clemente Marroquín Rojas, como semanario. (Foto Prensa Libre, cortesía de Hemeroteca Nacional de Guatemala)

A raíz de la Revolución de 1944, que garantizó la libertad de prensa, desapareció el Liberal Progresista y florecieron numerosos medios escritos como Mercurio, El frente Popular Libertador, El socialdemócrata, El Espectador, Nuevo Mundo, La Razón, y reaparece La Hora.

Es esencial destacar el surgimiento del diario Prensa Libre, el 20 de agosto de 1951, fundado por Pedro Julio García, Mario Sandoval Figueroa, Salvador Girón Collier, Álvaro Contreras Vélez e Isidoro Zarco. En una casa de la 3a. avenida y 5a. calle, zona 1, se editó el primer ejemplar que comenzó como vespertino, y tiempo después, matutino. En 1953 se trasladó a una casa propia en la 13 calle y 9a. avenida, donde más adelante se construiría el edificio actual. Este año se celebró su 70 aniversario, con una trayectoria de independencia, honradez y dignidad que sigue incólume y lo posiciona como el medio impreso líder en Guatemala.

Portada del primer ejemplar de “Prensa Libre”, publicado el 20 de agosto de 1951. (Foto Hemeroteca PL)

Pioneras del periodismo

Según el libro Espejos rotos, la intrincada relación de las mujeres y el periodismo impreso en Guatemala, de Silvia Trujillo, Patricia Borrayo y Wendy Santa Cruz, Flacso (2006), las primeras publicaciones orientadas por mujeres se originaron en el siglo XIX, cuando apenas se concebía a las mujeres dedicándose a actividades fuera del hogar. No obstante, hubo algunas que rompieron los esquemas patriarcales y demandaron espacios en la literatura, música, pintura y periodismo.

A principios del siglo XIX, María Josefa García Granados fue conocida a través de sus manuscritos en la plaza o calle. A raíz de una pandemia de cólera morbus que asoló al país en 1839, publicó el Boletín del Cólera Morbus, una burla a los médicos de entonces. Con José Batres Montufar fundó el periódico La Aurora.

Otros medios como La patria, La nueva era, La opinión y El horizonte, todos de 1885, concedieron espacios a mujeres como Adelaida Chévez, Adela García Granados, Jesús y Vicenta Laparra de la Cerda y Dolores Montenegro, sobre teatro, drama y poesía.

“La voz de la mujer” (1885) es el primer periódico del país que fue dirigido, editado y redactado por mujeres. (Foto Prensa Libre, cortesía Hemeroteca Nacional de Guatemala)

El semanario La voz de la mujer comenzó a imprimirse el 22 de agosto de 1885 y circuló hasta 1887. Sus fundadoras y directoras eran las hermanas intelectuales Jesús Laparra y la escritora Vicenta Laparra de la Cerda (1831-1905). Fue la primera publicación dirigida, redactada y editada por mujeres, y el primer medio que se adquirió por voceadores. Luego apareció el semanario sabatino El ideal, nueva tribuna para que las mujeres se expresaran, redactado por Adelaida Chévez, Vicenta Laparra, Isabel Castellanos y Carmen de Silva, quienes insistían en la reivindicación de la igualdad para las mujeres y se publicó durante cuatro meses. En 1932 apareció una de la primeras revistas femeninas, Nosotras, dirigida por Luz Valle, quien había trabajado en El Imparcial.

Cuando inició la Escuela Centroamericana de Periodismo, adscrita a la Facultad de Humanidades, en 1952, Argentina Díaz Lozano fue la primera mujer que recibió el título de periodista en diciembre de ese año, además de que en 1944 había ganado el primer lugar en un certamen literario.