En momentos de duelo, busque apoyo y fortaleza

Perder a un ser querido es un golpe duro, pero existen maneras de asimilarlo y comprender esta etapa de la vida.

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El duelo es el proceso que enfrentamos tras una pérdida. Es posible salir adelante con ayuda. (Foto Prensa Libre: Servicios).
El duelo es el proceso que enfrentamos tras una pérdida. Es posible salir adelante con ayuda. (Foto Prensa Libre: Servicios).

El Día de los Muertos es una fecha en la que se conmemora la vida de aquellos amigos o familiares que fallecieron, pero que siguen vivos en la memoria de quienes los recuerdan.

Seguramente, usted también tendrá alguien a quien recordar en estos días que se prestan para valorar el regalo de la vida, así como para recordar que la muerte llega de forma inevitable y es mejor estar preparados para ese momento.

A criterio de Luis Alberto Guigui, psicólogo con formación en teología, la muerte es comprendida de formas similares desde cada religión. Al igual que los cristianos, los seguidores del budismo, islamismo u otras religiones, entienden la muerte como un paso necesario en el ciclo de vida de las personas.

“En general, todas las religiones tienen una perspectiva positiva similar sobre la muerte. Los budistas, por ejemplo, lo ven como un estado anhelado y necesario. Por su parte, los cristianos ven la muerte como un camino en el cual uno se encuentra con aquello en lo que tanto cree, significa la esperanza de que algo nos espera en el más allá. Incluso en la cultura maya, la muerte es como un encuentro con los padres y ancestros”, explica Guigui.

Por más natural que sea la muerte, no deja de ser un momento duro y doloroso. Nadie se encuentra preparado para perder a una persona que ama o aprecia, pero existen algunos conceptos que debemos tener claro para vivir de forma sana la pérdida de un ser querido.

Aunque la muerte forme parte del ciclo de la vida, es doloroso enfrentarla cuando se trata de un ser querido. (Foto Prensa Libre: Servicios).

El psicólogo Marco Antonio Garavito, de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, asegura que el duelo es la etapa que afronta una persona luego de perder a un ser querido.

“Superar el fallecimiento de alguien cercano depende del vínculo afectivo que uno tenía con esa persona. Entre más cerca, más fuerte y más duradero era el vínculo, así será el proceso de duelo. No se trata de olvidar que una persona falleció, sino de hacerlo poco a poco, sin presiones”, asegura Garavito.

Alison Figueroa, una joven de 19 años, relata que durante su niñez y adolescencia perdió a dos seres queridos: su abuela y uno de sus tíos más allegados. Ella califica como trágicas esas experiencias, pero asegura que las superó por su cuenta. Ahora entiende que debe recordarlos a través de los consejos que le brindaron y de los buenos momentos que tuvieron juntos.

No se trata de olvidar que la persona falleció, sino de recordarla bien. (Foto Prensa Libre: Servicios).

“Superar una muerte es entender que esa persona no estará contigo, pero eso no significa que no recuerdes los momentos de felicidad que tuviste a su lado. Cuando conseguía logros académicos deseaba que mi abuela estuviera a mi lado. Es difícil, pero tengo que entender que ella estaría orgullosa de mí”, cuenta Figueroa.

Etapas del duelo

Los expertos explican que en la mayoría de casos, el proceso de duelo se divide en estas fases: negación, ira, culpa, depresión, aceptación y reinserción.

“Cuando alguien cercano muere, en el doliente empieza la fase de negación, es decir, no aceptar que la persona falleció. En algunas ocasiones, muchas personas dicen que aún escuchan a ese familiar fallecido”, indica el psicólogo Enrique Juárez.

“¿Por qué se fue?, ¿por qué me dejó?, ¿cómo pudo pasar esto?” son algunas de las preguntas que el doliente se hace durante la segunda etapa del duelo: la ira. Algunos reaccionan de forma violenta y reprochan el hecho de haber perdido a una persona. Se sienten sumamente dolidos.

Durante el duelo suele sentirse impotencia sobre la vida del ser querido. (Foto Prensa Libre: Servicios).

La tercera fase es la culpa. En esta etapa, la persona se recrimina por no haber compartido más tiempo con el fallecido.

En la cuarta fase, la persona se deprime, evita comer y realizar actividades. Es una etapa natural en donde se refleja el dolor que causa la ausencia de alguien, pero no debe prolongarse mucho tiempo porque de ser así, podría alterar considerablemente la vida del afectado.

Las últimas etapas son las más importantes ya que permiten aceptar el hecho de que el ser amado ya no está y que es necesario avanzar. “Ese es el momento en el que se retoman las actividades, sin vernos afectados por la partida de un ser cercano”, señala Garavito.

La aceptación es importante para continuar con la vida de una forma saludable. (Foto Prensa Libre: Servicios).

El experto aclara que las fases del proceso de duelo son fáciles de identificar, pero difíciles de superar. Este durará según las circunstancias y fortaleza de cada persona, y del nivel de cercanía que tenía con la persona que falleció. Sin embargo, es vital que amigos, familiares y allegados estén presentes en esas etapas hasta que se dé el momento de la aceptación y la reinserción.

Cuándo buscar ayuda

Los psicólogos consultados recomiendan considerar la ayuda de un profesional si después de un año aún persiste el dolor por la muerte de un ser querido. Sin embargo, señalan que ese tiempo es solamente un período de referencia porque generalmente, cada persona percibe el momento en que ha superado una muerte y puede seguir adelante con su vida, sin dificultad.

“Uno se da cuenta de que ha superado una muerte cuando habla de esa persona sin dolor. Cada uno tiene su proceso, es algo personal y único, y nadie más lo vive de forma igual”, explica Juárez.

Es necesario buscar ayuda para llegar a la etapa de superación, especialmente si el duelo se ha prolongado. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Los profesionales aconsejan tomar en cuenta algunas señales de alerta que pueden indicar que aún no ha llegado la etapa de superación. “Por ejemplo, si no logramos deshacernos de las cosas de esa persona, si no logramos dejar de llorar, si la vida deja de funcionar adecuadamente, entonces es el momento indicado para buscar ayuda”, indica Juárez.

Asimismo, Garavito señala que cada persona vive su proceso en tiempos distintos. “Algunos lo superan más rápido que otros y hay quienes necesitan apoyo para superarlo. Cuando el proceso de duelo se prolonga mucho es importante que se consulte a un psicólogo para que el doliente reciba apoyo”, agrega.

Tome en cuenta lo siguiente:

Los amigos y seres queridos facilitan el proceso de superación, pero se deben considerar estas sugerencias:

Evite frases que no aportan, que pueden dañar o molestar a las personas. Por ejemplo: “Yo sé cómo te sientes” o “pudo haber sido peor”.

Ayude a que después de un tiempo, los dolientes se deshagan de las pertenencias de sus difuntos (regalar la ropa o limpiar la habitación).

Evite que la muerte sea un tema tabú. Las personas deben estar familiarizadas con ese proceso y saber cuáles son las fases.

Sea humano y tenga capacidad de acoger y de facilitar un espacio para que la persona se desahogue.

Es conveniente mantener el contacto con alguien que acaba de perder a un ser querido, pero sin invadir su espacio de soledad. No se debe creer que la compañía es todo lo que quieren, también merecen un tiempo a solas.

 Ayude a la persona a cultivar los recuerdos del difunto.

Adultos

Como adultos, entender la muerte es algo que en teoría debería ser más fácil. Por lo general, un adulto evita demostrar abiertamente su tristeza para aparentar fortaleza y serenidad. Sin embargo, para sanar las heridas que provoca la muerte es vital que haya un momento de desahogo, de llanto y de sinceridad en sus sentimientos.

Los expertos señalan que la pareja juega un papel fundamental para apoyar a un adulto en la muerte de un familiar. Igual de importante es el apoyo de los hijos, en el caso de los que son padres.

Es importante que la pareja brinde apoyo emocional durante el proceso del duelo. (Foto Prensa Libre: Servicios).

“Es necesario entender que la muerte es irreversible y que la persona se fue. También debe existir desahogo emocional y volver a hacer actividades que hemos dejado de hacer”, recomienda Juárez.

Niños

Si busca ayudar a un niño a superar la muerte de un familiar o ser querido, una de las primeras recomendaciones a considerar es no intentar ocultarle la muerte de esa persona. Ese es uno de los errores más comunes.

Mentir de esa forma a un menor puede prolongar su proceso de duelo, hacerlo sentir engañado y defraudado. Garavito recomienda a los padres enseñar a sus hijos que la muerte es algo normal, que es parte de la naturaleza del ser humano.

Los niños deben aprender que el duelo forma parte de la vida. (Foto Prensa Libre: Servicios).

De igual forma lo explica Juárez, quien añade que los niños son sumamente perceptivos y se dan cuenta de que algo sucede. “Lo recomendable es que sea el adulto con el que el niño tiene más confianza quien le explique sobre el deceso de un ser querido. Esa persona debe estar cerca de él para explicarle la situación y acompañarlo en el proceso”, sugiere.

Adolescentes

Los psicólogos consultados señalan que para apoyar a un adolescente en el proceso de duelo es muy importante fomentar espacios en los que pueda desahogarse, sin temor o vergüenza. Generalmente, los jóvenes evitan demostrar sus emociones ante los adultos. Sin embargo, es necesario que no repriman la tristeza ni el llanto porque eso podría desencadenar ira.

Los jóvenes deben aprender a manejar sus emociones en estas situaciones. (Foto Prensa Libre: Servicios).

En algunos casos, los adultos deciden llorar en privado para que los adolescentes no sientan el deseo de hacerlo. No obstante, esto solamente alimenta la falsa idea de que llorar es un acto de debilidad, cuando en realidad es parte de un proceso de duelo que es sano hacer.

Según Juárez, a pesar de que un adolescente entiende el concepto de la muerte y asume que todos moriremos en algún momento, resulta igual de doloroso aceptar la muerte de una persona cercana.

Otro de los errores comunes en el caso de la muerte de un padre es asignar la responsabilidad a un adolescente de ser “el hombre de la casa”.

 

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