sentidos
¿Por qué necesitamos tener “mejores amigos”?
La complicidad que se convierte en cariño incondicional entre dos personas repercute en su bienestar general, la longevidad y la calidad de vida durante el envejecimiento.
“Un amigo verdadero ama en todo momento y es como un hermano en tiempos de angustia”, dice la Biblia en Proverbios 17:17. Psicólogos, sociólogos e investigadores coinciden en señalar que el valor de una verdadera amistad radica en una identificación profunda que se manifiesta en el apoyo, el respeto y la admiración.
Aunque hay distintos tipos de amistad, cuando se habla de un mejor amigo casi siempre se trata de una persona incondicional y de quien se espera lealtad, apoyo y solidaridad. Un buen amigo puede ser clave para superar los desafíos y disfrutar más de la existencia, y existe evidencia científica de ello.
Varios estudios han mostrado cómo, además de influir en una mejor salud mental, tener una red sólida de amistades puede repercutir en la longevidad, la resistencia al estrés y la calidad de vida durante el envejecimiento.
Entre los estudios más citados por profesionales del mundo en este tema se encuentra el Harvard Study of Adult Development, que comenzó en 1938 e incluyó dos grupos que sumaban 724 participantes, entre ellos 268 estudiantes de Harvard. En la actualidad, el mismo proyecto estudia a descendientes de los participantes originales, lo que lo convierte en uno de los estudios longitudinales más prolongados sobre la vida adulta. Robert Waldinger, quien actualmente lo dirige, ha señalado que la satisfacción con las relaciones de amistad fue un mejor predictor de salud que algunos indicadores considerados inicialmente. A partir de ese seguimiento, Harvard ha señalado que "las relaciones cercanas tienen más peso para la felicidad y una vida saludable que el dinero o la fama".
La soledad y el aislamiento son factores que preocupan a los profesionales de la salud en el siglo XXI. Otro metanálisis de Holt-Lunstad Timothy B. Smith y J. Bradley Layton, publicado en PLOS Medicine en el 2010, que incluyó 148 estudios y 308,849 participantes, encontró que las personas con relaciones sociales más sólidas presentaban una probabilidad de supervivencia 50% mayor que quienes no las tenían.
La psicóloga clínica Mirna Vásquez asegura que en su práctica clínica ha visto cómo después de la pandemia se han incrementado los casos de personas que sufren consecuencias del aislamiento y la soledad. Ella recomienda que se busque restablecer vínculos con los amigos y familiares lo antes posible.

Beneficios concretos
Vásquez afirma que tener una buena amistad tiene entre sus beneficios más evidentes los siguientes:
- Reduce la sensación de soledad: permite compartir experiencias y momentos, lo que favorece la conexión interpersonal. Las amistades ayudan a disminuir la sensación de aislamiento.
- Desarrolla habilidades sociales: ayuda a mejorar destrezas como escuchar, comunicarse, resolver diferencias y establecer límites, lo cual es especialmente relevante después de la pandemia, que ha afectado estas habilidades en muchas personas.
- Disfrute y compartir: permite disfrutar de experiencias en conjunto y compartir momentos significativos.
- Autoconocimiento: a través de la interacción, se descubren fortalezas, necesidades y áreas de crecimiento personal.
- Sentido de pertenencia: proporciona un sentimiento de ser parte de un grupo o comunidad.
- Seguridad y vínculos significativos: crea lazos importantes que contribuyen a una mayor sensación de seguridad personal.
Alejandro Martínez Arriaza, psicólogo clínico y docente en la Universidad Mariano Gálvez, explica que tener amigos cercanos contribuye a la inteligencia social. “Una amistad cercana puede blindarnos de la soledad y la tristeza. Nos permite tener momentos de catarsis sabiendo que ese mejor amigo nos escucha y comprende. Esto fortalece nuestro sentido de pertenencia y nos da seguridad emocional y procesos de relacionamiento con sus iguales”, detalla.
Ser un buen amigo
En el entendido de que la amistad es una relación de reciprocidad, los expertos aconsejan tener en cuenta al otro y cultivar las amistades con valores que unen y solidifican los vínculos. Martínez aconseja tomar en cuenta que ser amigos no significa ser perfectos ni demasiado parecidos. “Se debe cuidar el vínculo emocional que nos une de manera constante, apreciando cada detalle y error de nuestras amistades; eso hace un buen amigo. Debemos escuchar con atención al otro no solo en momentos agradables, sino en los más duros, respetar los límites personales y especialmente el espacio de cada uno, mostrar empatía, celebrar los logros y resolver los conflictos de manera rápida”, apunta el profesional.
Vásquez indica que un buen amigo debe caracterizarse por respetar al otro tal y como es. Coincide con Martínez en la importancia que tiene para estas relaciones el respeto a los límites. “Un buen amigo es aquella persona que respeta lo que uno comunica que le molesta o le incomoda”. En este aspecto, la psicóloga tiene en cuenta no solo el fondo, sino también la forma de la comunicación, porque recomienda ser honesto con respeto. “Comunicar la verdad de manera considerada”.
La psicóloga asegura que otra buena característica de los verdaderos amigos es escuchar y prestar interés a las inquietudes del otro, además de ofrecer compañía y apoyo siempre que sea posible. En este aspecto, la profesional asegura que ambas partes deben estar disponibles no solo para dar, sino también para recibir apoyo, para que la relación sea recíproca.
Compartir las alegrías
Una de las grandes ventajas de una verdadera amistad es que los motivos de celebración también se multiplican, porque, si existe cariño sincero, lo que hace feliz al otro también complacerá al amigo. Por ello, Vásquez explica que los amigos celebran sus logros mutuos y no caen en competencias ni comparaciones.
El genuino interés en la vida de la otra persona se manifiesta en detalles como participar en cumpleaños y otras actividades significativas y, si no es posible la presencia física, enviar mensajes.
------
Tipos de amigos y sus beneficios
Aunque cuando se trata de relaciones humanas no es fácil clasificarlas, en cuanto a la amistad, los expertos coinciden en que sí hay diferentes tipos. Esto no excluye la posibilidad de que una misma persona pertenezca a dos o más categorías o que, con el tiempo, la relación evolucione y un conocido casual se pueda convertir en alguien más cercano. He aquí los siete tipos de amigos que mencionan estudios y profesionales:
- Amigos de toda la vida: son esas relaciones que perduran desde la niñez y tienen como ventaja que en ellas se comparten referencias y recuerdos parecidos.
- Mejores amigos: son los identificados como “casi hermanos” y con ellos se establecen los mayores vínculos de confianza.
- Amigos cercanos: pertenecen a un círculo de confianza que, aunque no llega a clasificarse como el de los “mejores amigos”, permite que se conozcan bastante.
- Amigos del grupo social: son las personas con las que se coincide en fiestas y reuniones y con quienes se simpatiza, pero no se llega a tener tanta confianza.
- Amigos de actividades: se ven y se saludan amablemente en el gimnasio, en la iglesia o en algún curso y tienen mutua simpatía, sin llegar a intimar.
- Amigos conocidos: pueden ser los compañeros de trabajo con los que se coincide casualmente y, en ocasiones, se puede compartir alguna charla interesante, pero no hay un vínculo personal.



