Salud y Familia

Uso prolongado de medicamentos: por qué puede afectar órganos vitales

Médicos advierten que la automedicación y los tratamientos prolongados sin control médico elevan el riesgo de daño en órganos vitales.

¿Cuántos medicamentos consume y por cuánto tiempo? Siga las recomendaciones de expertos para evitar complicaciones y seguimientos adecuados. (Foto Prensa Libre: AFP)

¿Cuántos medicamentos consume y por cuánto tiempo? Siga las recomendaciones de expertos para evitar complicaciones y seguimientos adecuados. (Foto Prensa Libre: AFP)

Médicos alertan sobre la importancia de monitorear el uso de medicamentos en pacientes crónicos, adultos mayores y niños. Un mal manejo puede causar daños graves a órganos vitales.

El médico Héctor Luna, cirujano gastrointestinal y endoscopista de Clínicas Punto 10, explica que los medicamentos, para poder activarse, casi siempre deben pasar por el hígado. Las enzimas hepáticas los metabolizan, extraen su componente activo y permiten que ejerzan su efecto. Por ejemplo, si se trata de un antibiótico, este debe llegar al sitio de la infección, y el hígado se encarga de prepararlo para ello.

Además, es el hígado el órgano responsable de eliminar los medicamentos una vez han cumplido su función, a través de la bilis y las heces. “La mayoría de fármacos se metabolizan en el hígado, aunque algunos también lo hacen por vía renal o pulmonar, aunque en menor proporción”, indica Luna.

Otro ejemplo es el paracetamol —o acetaminofén—, considerado un medicamento menos nefrotóxico (de baja toxicidad para el riñón) que se utiliza para reducir la fiebre, tanto en niños como en adultos.

En cambio, los AINES (antiinflamatorios no esteroides), como diclofenaco, ibuprofeno o naproxeno, sí resultan nefrotóxicos si se administran en dosis altas o a niños pequeños. De hecho, no están recomendados en menores de siete años, ya que incrementan el riesgo de daño renal.

Estos medicamentos pueden usarse bajo prescripción médica en casos específicos —como una fractura con dolor intenso e inflamación—, pero nunca por automedicación ni en tratamientos prolongados, explica Byron Javier Barrios, nefrólogo pediatra guatemalteco.

Además, un estudio reciente elaborado por el Instituto de Genómica, Centro del Genoma de Estonia, revela que fármacos recetados habitualmente no solo combaten enfermedades, sino que también alteran de forma persistente el microbioma intestinal, el ecosistema bacteriano esencial para la digestión, el metabolismo y la inmunidad.

Los investigadores destacaron seis grupos de fármacos con impacto significativo en el microbioma intestinal: antibióticos, antidepresivos, antipsicóticos, betabloqueantes, inhibidores de la bomba de protonesybenzodiacepinas

melatonina
Antes de tomar pastillas o suplementos, consulte a su médico. (Foto Prensa Libre: Freepik)

Cuidado con cuánto y cómo se toma

"Una de las principales recomendaciones geriátricas a nivel internacional es que los pacientes, especialmente los adultos mayores, tengan un control periódico de sus medicamentos con un médico geriatra. Con el paso del tiempo, a muchos pacientes se les dificulta llevar un orden adecuado de su tratamiento, incluso a adultos más jóvenes", dice Raúl Pineda, médico geriatra y director médico del Centro de Geriatría de Guatemala.

En casos de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes mellitus, artritis reumatoide o problemas gástricos, el uso de medicamentos a largo plazo es común. Por eso, estos tratamientos deben llevar una supervisión constante, ya que los órganos más afectados suelen ser el hígado y los riñones. Es importante monitorear su funcionamiento mediante diferentes pruebas, agrega Pineda.

Por ejemplo, el uso excesivo de ciertos medicamentos puede causar lesiones hepáticas conocidas como hepatopatías, que en casos avanzados derivan en cirrosis. Otros fármacos, como los diuréticos usados sin control, pueden afectar el riñón y favorecer trastornos como la osteoporosis renal.

También está el caso de un medicamento llamado levotiroxina, usado para tratar trastornos de la tiroides. “Si el paciente no realiza controles periódicos, puede acumularse una dosis excesiva en el cuerpo y provocar osteoporosis prematura”, advierte el geriatra. Esta situación ejemplifica los efectos iatrogénicos: daños causados por medicamentos cuando no hay una supervisión adecuada. Y no solo ocurre con fármacos convencionales, sino también con productos naturales, que muchas veces se consumen sin control, bajo la falsa creencia de que son inocuos.

“El cuerpo no está diseñado para recibir tantos medicamentos de forma continua. Por eso, en algunos casos se hacen ajustes o sustituciones, para permitir que los órganos descansen y evaluar el impacto real del tratamiento”, comenta Pineda. El objetivo es mitigar el daño detectado. La detección temprana, mediante chequeos médicos y revisiones de medicamentos, permite reducir efectos adversos.

La importancia de una orientación médica

Existe algo que llamamos síndrome de reacción adversa medicamentosa. Ocurre cuando un paciente toma dos o más medicamentos con efectos similares o contrapuestos. Muchas veces esto sucede porque el paciente consulta a varios especialistas —cardiólogo, gastroenterólogo, internista— sin que exista un profesional que concentre toda la información.

En el caso de los adultos mayores, el geriatra cumple un papel clave: actúa como director de orquesta, integrando y ordenando todos los tratamientos. De esta forma, se puede reducir la dosis, sustituir medicamentos y disminuir significativamente los efectos adversos. “Sí, es algo que se puede y se debe hacer”, subraya Pineda.

La automedicación es muy peligrosa. Pineda reconoce que existen casos de pacientes que, por recomendación de terceros, toman medicamentos para dormir sin prescripción médica, incluso en dosis dobles, lo que puede provocar intoxicaciones. “En algunos pacientes, al realizar pruebas de laboratorio, detectamos sustancias en niveles elevados, lo que confirma una intoxicación por inductores del sueño. Estos medicamentos también aumentan el riesgo de caídas, que pueden derivar en fracturas y complicaciones graves”.

¿Cuánto medicamento se toma al día?

Pineda recomienda estar atentos al tiempo que un paciente lleva bajo tratamiento farmacológico y evaluar si es necesario ajustar las dosis. También sugiere verificar siempre las fechas de caducidad y comprobar si el paciente tiene la capacidad de memoria suficiente para administrar su propia medicación. De no ser así, debe haber supervisión familiar.

El médico también señala que hay fármacos que no deben mezclarse. Por ejemplo, el metronidazol —utilizado para tratar infecciones gastrointestinales— no debe combinarse con alcohol, ya que puede provocar efectos adversos severos y prolongados.

Además, en pacientes que han perdido peso con los años, es fundamental ajustar las dosis. Muchas veces se mantiene la misma cantidad de medicamento que se indicaba a los 40 o 50 años, cuando el paciente ya tiene 70, lo que puede causar mareos, caídas y otros problemas.

ESCRITO POR:

Ingrid Reyes

Periodista de Prensa Libre especializada en periodismo de bienestar y cultura, con 18 años de experiencia. Premio Periodista Cultural 2023 por el Seminario de Cultura Mexicana y premio ESET región centroamericana al Periodismo en Seguridad Informática 2021.