La “leal” oposición
Todavía no se sabe qué tipo de oposición enfrentará el gobierno de Jimmy Morales. Los partidos tradicionales y las organizaciones de la sociedad civil tienen tres opciones. La primera es que los diputados apoyen la acostumbrada política “de oposición”, reflejada en interpelaciones continuas y en el chantaje y la negociación oscura aprovechando el peso que tienen los partidos tradicionales en el Congreso. Si se unieran podrían abusar de su mayoría parlamentaria. Acudirían a prácticas similares a las adoptadas por el partido Líder y PP en el pasado. El resultado de esta política “de oposición” ha sido claro: una legislación maltrecha y un inmovilismo de los poderes Legislativo y Ejecutivo, como vimos durante los últimos meses del gobierno de Pérez. Pero esta estrategia enfrentaría una fuerte oposición. Incluiría al ojo alerta del Ministerio Público y de la Cicig y una ciudadanía vigilante, contraria a los diputados. Dos poderes acostumbrados a ejercer un poder de veto en Guatemala, el Cacif y la Embajada norteamericana, también se opondrían: ambos quieren que el nuevo gobierno, influenciado por ellos, tenga éxito.