“¿Tú también, Bruto?”
Nunca sabremos si Otto Pérez Molina se hizo la legendaria pregunta (u otras parecidas) cuando los 132 diputados del Congreso, muchos de quienes estaban supuestos a defenderlo para salvaguardar el propio pellejo, emitieron su voto unánime y le dieron la estocada final. Guardando las distancias con aquel Julio César que fuera asesinado en las escaleras del Senado romano en el año 44 a. C., en este caso todos los congresistas (menos los que se excusaron) finalmente le retiraron la inmunidad a Pérez Molina y, con ello, le dieron un espaldarazo al Estado de Derecho que anhelamos.