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Sostenibilidad y decisiones estratégicas definirán la competitividad de las empresas

Durante el Foro Iberoamericano de Negocios Responsables: Liderazgo en Movimiento de CentraRSE, se abordó que la sostenibilidad dejó de ser un tema de cumplimiento para convertirse en un elemento que define la competitividad, la resiliencia y la capacidad de atraer inversión.

La competitividad empresarial depende cada vez más de decisiones de largo plazo, refirió Enrique Crespo, presidente de la Semana de la Sostenibilidad de CentraRSE. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

La sostenibilidad ya no puede verse como un área independiente ni como un requisito para elaborar reportes corporativos. Debe convertirse en la forma en que las empresas toman decisiones estratégicas si quieren mantener su competitividad en un entorno marcado por cambios tecnológicos, regulatorios y climáticos.

Ese fue el principal mensaje del Foro Iberoamericano de Negocios Responsables: Liderazgo en Movimiento, organizado por el Centro para la Acción de la Responsabilidad Social Empresarial en Guatemala (CentraRSE), donde líderes empresariales y especialistas coincidieron en que la sostenibilidad evolucionó de una agenda de cumplimiento hacia un factor que determina la creación de valor y la resiliencia empresarial.

La calidad de las decisiones será la próxima ventaja competitiva

Durante la conferencia magistral Sostenibilidad y Competitividad Empresarial, Enrique Crespo, presidente de la Semana de la Sostenibilidad y director general de CMI Capital, sostuvo que la discusión ya no consiste en decidir si las empresas deben incorporar la sostenibilidad, sino en comprender que esta mejora la calidad de las decisiones con las que se construyen las estrategias de negocio.

Según explicó, durante años las organizaciones compitieron por tener más capital, tecnología o escala. Sin embargo, consideró que la siguiente ventaja competitiva dependerá de la capacidad de tomar mejores decisiones en escenarios cada vez más complejos, al incorporar variables que antes quedaban fuera del análisis, como la visión de largo plazo, la resiliencia, la confianza y el impacto sobre el ecosistema empresarial.

Incluso afirmó que la sostenibilidad dejó de ser un área o un filtro posterior para convertirse en una capacidad organizacional presente en cada decisión importante de la empresa, desde la inversión y la selección de proveedores hasta la relación con las comunidades y la gobernanza.

Tres decisiones para construir empresas preparadas para el futuro

Como parte de su exposición, Crespo identificó tres decisiones que, desde su experiencia, distinguen a las organizaciones capaces de crear valor sostenible.

  • La primera consiste en pensar más allá de los resultados inmediatos y construir decisiones que sigan siendo acertadas dentro de dos o tres décadas, al equilibrar las presiones del corto plazo con una visión estratégica.
  • La segunda apuesta por anticiparse a la incertidumbre. En lugar de reaccionar cuando aparecen las crisis, propuso desarrollar una gestión preventiva de riesgos que permita prever cambios regulatorios, tecnológicos, climáticos y sociales antes de que afecten al negocio.
  • La tercera plantea fortalecer el ecosistema que rodea a la empresa. Según explicó, ninguna organización crea valor por sí sola, por lo que las decisiones deben considerar su impacto sobre colaboradores, proveedores, clientes, comunidades, inversionistas y gobiernos, ya que fortalecer ese entorno también fortalece la competitividad del negocio.
  • Como recomendaciones para las empresas, resumió esa visión en tres acciones: mantener una perspectiva de largo plazo, adoptar una gestión anticipatoria de riesgos y evaluar el efecto de cada decisión sobre el ecosistema empresarial.

Competir por resiliencia

La segunda conferencia estuvo a cargo de María Cecilia Mas, socia de Sostenibilidad y Cambio Climático de Deloitte S-Latam, quien coincidió en que el entorno empresarial cambió y que hoy las organizaciones ya no compiten únicamente por capital, sino por resiliencia.

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La especialista explicó que una empresa resiliente es aquella capaz de sostener su estrategia cuando el contexto cambia, adaptarse sin destruir valor y seguir creciendo mientras otras organizaciones se vuelven más frágiles. Esa capacidad, afirmó, también termina convirtiéndose en un atractivo para inversionistas y fuentes de financiamiento.

En ese escenario, consideró que el director financiero (CFO) deja de ser únicamente quien protege el valor actual de la empresa para convertirse en el arquitecto del valor futuro, al incorporar riesgos y dependencias que todavía no aparecen en los estados financieros al momento de decidir sobre inversiones y asignación de capital.

La sostenibilidad debe servir para decidir

Mas también sostuvo que el verdadero cambio consiste en utilizar la sostenibilidad para tomar decisiones y no solo para elaborar reportes.

A su juicio, la información genera valor cuando ayuda a decidir dónde invertir, qué mercados desarrollar, qué talento contratar o cómo gestionar nuevas oportunidades. Por ello, afirmó que las empresas que utilizan la sostenibilidad únicamente para cumplir con reportes se limitan a protegerse, mientras que aquellas que la incorporan en sus decisiones estratégicas alcanzan un nivel superior de competitividad.

La especialista señaló, además, que buena parte de los riesgos actuales ya no se encuentran dentro de las operaciones de las empresas, sino en su cadena de valor.

Por ello, aseguró que la cadena de valor dejó de ser un mapa operativo para convertirse en un mapa estratégico y de competitividad, ya que factores como la trazabilidad, el acceso a recursos naturales, la relación con las comunidades o las exigencias de los clientes terminan impactando directamente en el desempeño de las organizaciones.

El reto para Guatemala

Al referirse a América Latina, Mas indicó que la región necesita construir una agenda propia de resiliencia, acorde con desafíos como la infraestructura, la informalidad, la volatilidad económica y las cadenas regionales de valor.

En ese contexto, planteó que la pregunta para Guatemala ya no es si debe impulsar esta agenda, sino cómo aprovecharla para atraer inversión, acceder a mejor financiamiento, captar talento, generar confianza y competir con mayor inteligencia.

Añadió que existen cinco factores que hoy tienen el mismo peso estratégico que tradicionalmente tenían el costo del capital o el crecimiento: el agua, la energía, la logística, el talento y la confianza. Según explicó, estos elementos dejaron de ser variables operativas para convertirse en factores que inciden directamente en la competitividad, el acceso a mercados y la capacidad de crecimiento de las empresas.

Aunque abordaron el asunto desde perspectivas diferentes, ambos conferencistas coincidieron en una misma conclusión: la sostenibilidad dejó de ser un tema reputacional o de cumplimiento y pasó a convertirse en una herramienta para mejorar la calidad de las decisiones empresariales, fortalecer la resiliencia y construir ventajas competitivas sostenibles.

ESCRITO POR:

Rosa María Bolaños

Periodista de Prensa Libre especializada en medios escritos y radiales en temas de energía eléctrica, empleo, impuestos, empresas y negocios con más de 20 años de experiencia.