Alfred Kaltschmitt
Licenciado en Periodismo, Ph.D. en Investigación Social. Ha sido columnista de Prensa Libre por 28 años. Ha dirigido varios medios radiales y televisivos. Decano fundador de la Universidad Panamericana.
NOTAS DE Alfred Kaltschmitt
Como en los tiempos pretéritos, que no se ose plantear el concepto, el argumento, la idea contraria, porque, o eres brujo del monte, miembro de la oligarquía de Salem, blasfemo y adepto de las herejías inconfesables, o un comunista con vasos comunicantes directos con los tiranos bolivarianos del siglo veintiuno, veintidós y veintitrés.
El proceso es gradual. La pérdida de la fe en nuestras instituciones se desarrolla como el ejemplo aquel de las ranas cociéndose en un recipiente de agua hirviendo. Los cambios de temperatura fueron tan graduales que sus organismos apenas lo sintieron. Poco a poco se fueron adaptando hasta la etapa final que los consumió sin siquiera darse cuenta.
Sentado estaba a la vera del camino el desfallecido, con la mano extendida, olvidada por el tiempo y el vacío de la ayuda que nunca llegó. El sol era inclemente y las fuerzas menguaban convertidas en un suspiro apenas sensible al único caminante que se había detenido a asistirlo durante los últimos tres días. Sacó su alforja de agua vertiendo gotas sobre los heridos labios del desfallecido. Al principio insensibles, luego voraces al sentir la humedad del precioso líquido.
Buscando algún aforismo latín para sustentar cómo, en nombre de la justicia, se pueden cometer las mayores injusticias, encontré uno que encaja muy bien: Epiqueya, “un término griego, de valor jurídico, que se refiere a la aplicación concreta de una ley, que siempre es general, a los casos concretos que son los reales. Se trata de una virtud moral que permite a una persona no aplicar la observación literal de una norma positiva para respetar o ser fiel al sentido o espíritu auténtico de la propia norma. El Diccionario de la Real Academia Española lo define como: 1. f. Interpretación moderada y prudente de la ley, según las circunstancias de tiempo, lugar y persona”.
Es una especie de muletilla idiomática. Una forma disimulada de advertir que hay un problemilla por ahí deambulando en la indagación o en la pregunta. Los chapines utilizamos esas expresiones para encubrir excusas y barrer la basura y el polvo de nuestros errores bajo la alfombra. Abunda por doquier este atavismo cultural chapín, especialmente en el mundo de los pretextos, la ineficiencia y el desorden. Basta con oír esas dos palabras al principio de una respuesta, para saber que el resultado ha sido nulo, que la acción, acto o trámite esperado no se concretó como debió haber sido.
Temprano en la mañana, se levanta Juana la chapina en las limonadas; en los tugurios; en los campos del interior y en las colonias periféricas pobres. De madrugada se arroja a la contienda —si es que no batalla— contra las circunstancias que dominan su medio ambiente, lleno de hostilidad y limitaciones. Una vida de sacrificio porque todo su ser se centra en servir a los suyos.
Tantas pancartas anunciando culpables hoy, cuando los niños pidieron auxilio ayer. Tantos familiares llorando la pérdida, cuando fueron ellos los abandonadores. Tanta alharaca burocrática de un lado para el otro convertida en papel muerto, tan muerto como los muertos que no pudieron evitar por su negligencia y desorden. ¡Por Dios…!
Como si estuviésemos suspendidos en una dimensión del espacio/tiempo —puedo predecir que en el próximo paro nacional anunciado por CODECA y asociados— las mantas dirán, palabras más, palabras menos- exactamente lo mismo que hace 7 años, cuando escribí sobre el tema. Pronostico que será un copy paste del mismo análisis publicado en aquellas columnas sobre “La Inversión en el Día del Trabajo”, y “la Demonización de las Hidroeléctricas” entre otros temas que desde aquellos días siguen repitiendo.
Si la ingobernabilidad tuviese rostro, el que aparecería en la portada de la percepción ciudadana sería el de un semblante molesto, preocupado y hasta indignado por los sucesos de la semana pasada: hospitales públicos suspendiendo la consulta externa por amenazas de pandilleros y la ruta Interamericana bloqueada durante ocho horas por integrantes de los 48 Cantones de Totonicapán y autoridades indígenas de Sololá, en protesta por el incremento de energía eléctrica y para forzar la aprobación de las reformas constitucionales.
El Artículo 6, Inciso “C” del Acuerdo entre Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala ha sido aludido en varios debates para justificar los alcances del mandato del Comisionado y por ende su inherencia en la promoción de las reformas constitucionales.