Editorial
NOTAS DE Editorial
Es reconfortante contar con el trabajo tesonero de tantos guatemaltecos en medio de la calamidad.
La realidad es cruda y así debe reconocerse: hay limitada cantidad de unidades de tratamiento intensivo en el país y serían insuficientes si se disparara la cantidad de casos críticos de coronavirus.
Queda claro que más de un centenar de legisladores, incluyendo a su yuxtapuesta directiva, solo velan por agendas sectarias y clientelares, puesto que hasta ahora no se ha presentado un solo plan técnico, coherente y fundamentado de medidas humanitarias para la población de escasos recursos que se encuentra en peligro de inanición.
La crisis del covid-19 y la recomendación de lavarse con frecuencia las manos puso al descubierto la penuria que enfrentan varias zonas capitalinas y también cabeceras departamentales.
Es probable que existan obligaciones laborales y económicas que conduzcan a esta repentina confluencia de vehículos. Pero a su vez resulta imperativo asegurar al mayor número posible de guatemaltecos como parte activa y convencida de que la estrategia de distanciamiento es la mejor respuesta contra el coronavirus.
Se deben dar elementos de juicio a la ciudadanía porque la tensión se reduce con certezas y no de hermetismos. Las verdades y evidencias, por duras que sean, son las que permiten enfrentar mejor, juntos y responsablemente, esta desafiante situación.
El presidente Giammattei no debe percibir como crítica este tipo de recomendaciones que solo buscan coadyuvar al combate de la enfermedad.
Hay muchísimas personas decentes, íntegras y capaces en muchas dependencias estatales. Desafortunadamente, también han existido casos de gente que se decía creyente pero ha medrado con el erario.
Después de dos semanas de suspensión, los impactos económicos en muchos hogares comienzan a aflorar, sobre todo en los de quienes trabajan en el sector informal, en el transporte urbano y extraurbano o en servicios directos y complementarios al turismo.
El tiempo es un factor clave para frenar cualquier posibilidad de estallido.