Fernando Armas Faris

Sacerdote y doctor en Filosofía

NOTAS DE Fernando Armas Faris

Escuchar no consiste únicamente en oír las palabras.
La ciencia puede explicar la composición química de una rosa, pero no puede sustituir la experiencia de regalarla.
Sin la reflexión filosófica y sin las preguntas últimas que tradicionalmente ha custodiado la teología, la ciencia corre el peligro de convertirse en un inmenso poder sin brújula.
Solo quien reconoce como verdaderamente importante el “ser bello por dentro” puede comenzar a ordenar su vida de un modo coherente.
Las redes sociales, las noticias instantáneas, las tendencias efímeras y la agitación continua convierten lo urgente en una tiranía.
Tal vez no sea la manzana la que cambia la historia, sino la pregunta que despierta en quien la mira.
El buen lector no lo es por accidente ni por ráfagas de inspiración: lo es de manera estable.
Educar no es solo obtener respuestas correctas, sino formar mentes capaces de pensar por sí mismas.
Ningún ser humano puede mantenerse indefinidamente en estado de vigilia.
La religión es, en su núcleo más hondo, preguntarle a Dios para vincularnos con Él.