Crisis en El Salvador: “Lo que sucedió (con Bukele) fue innecesario”: empresarios

Luis Cardenal, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (Anep), brindó su perspectiva de lo que está ocurriendo en El Salvador y reconoció que hay factores que están generando una incertidumbre.

Luis Cardenal, presidente de Anep, aseguró a Prensa Libre que en El Salvador se está generando una incertidumbre y llamó a la calma en espera que se pueda resolver la crisis política por la vía del diálogo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Luis Cardenal, presidente de Anep, aseguró a Prensa Libre que en El Salvador se está generando una incertidumbre y llamó a la calma en espera que se pueda resolver la crisis política por la vía del diálogo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El líder empresarial aseveró que se están buscando los instrumentos de diálogo y acuerdos entre diversos sectores, sin embargo, reconoció que la situación vivida el pasado domingo fue un golpe en la imagen para El Salvador.

La importancia para Guatemala es que el vecino país es el principal socio comercial en Centroamérica por el lado del comercio y la inversión.

El 12% de las exportaciones de Guatemala para Centroamérica en el 2019 fueron para El Salvador por un monto de US$1 mil 383.8 millones, mientras que las inversiones fueron de US$1 mil 034 millones.

La balanza comercial favorece a Guatemala, es decir, se vende más de lo que se compra, además que está en fase de implementación la unión aduanera.

Hasta septiembre del año pasado las inversiones salvadoreñas en Guatemala alcanzan US$12.3 millones.

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A continuación, la conversación con el presidente de Anep de El Salvador.

Cómo sector privado organizado de El Salvador, ¿cómo están interpretando esta situación?

Es algo penoso, todavía está en desarrollo y lo que sucedió fue innecesario, no debió haber sucedido y dificulta las acciones que deberían haber asumido dos órganos de El Estado y que tiene que haberse resuelto a través del dialogo, la negociación de democracias civilizadas maduras y responsables.

No llevarla a los extremos que generan incertidumbre, ni utilizar a la Fuerza Armada y a la policía como agentes de intimidación.

Sin embargo, dicho lo anterior y gracias a Dios, la situación no pasó a más.

Un clima de incertidumbre se vive en El Salvador luego que un grupo de policías y de las fuerzas armadas ingresó a la Asamblea Legislativa el pasado domingo.
(Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

¿Qué se espera en los siguientes días y cómo está el ambiente?

Se están llevando a cabo reuniones de diferentes sectores y esperamos que se retome la negociación de manera adecuada para que, en nuestra opinión, ese error cometido empiece a limpiarse y sea corregido.

¿Qué impacto podría haber al corto plazo?

El Salvador había empezado a demostrar en la comunidad internacional, y sobre todo, a los inversionistas que era un país donde la democracia se había consolidado, donde se había madurado a través de las experiencias vividas y que a nivel Centroamérica, éramos un país que dábamos condiciones de que aquí no habría sorpresas en el campo político.

Ha habido diversas elecciones, cambio de partidos políticos y siempre se han llevado a cabo de manera pacífica, ordenada, respetando el clamor popular.

En este caso, esa imagen positiva, en un entorno cambiante, El Salvador estaba haciendo que se viera con ojos de interés de inversionistas locales como extranjeros.

El hecho de cómo surgió el acto del domingo, que un poder obliga a otro a reunirse, que se toman las instalaciones de la Asamblea, con miembros de las fuerzas armadas y de la Policía Nacional Civil, manda un mensaje de que esto no era tan sólido como se creía.

Hasta el momento es un amago de que se van a buscar soluciones por la fuerza y no por el diálogo.

Repito, no se consumó el hecho de la insurrección o de arrestar a los diputados o de convocar a una nueva Asamblea violando el orden constitucional y todavía hay espacio suficiente para ir corrigiendo el rumbo y limpiar la imagen.

Obviamente este es un golpe, lo lamentamos y no debió de haber sucedido, sobre el cual debemos aprender para no repetir.

¿Está latente esa amenaza o hay un clima de calma?

Los ánimos en este momento son calientes y caldeados, pero vemos en todos los sectores el deseo de encontrar solución que no perjudique al país y encontrar las medidas para volver al camino de la responsabilidad, la serenidad y el Estado de Derecho.

Entendemos que el Gobierno está brindado declaraciones en los programas y entrevistas en varios medios y espacios, de que ellos no quieren escalar la situación. Pero creo que el mensaje que se ha dado en los medios internacionales ha sido como mal visto y calificado, está haciendo reflexionar a todos los políticos de que este no es el camino, no trae nada bueno, que hay que hacer las cosas bien y de otra manera.

Esperamos que esto obligue a la reflexión, a la cordura, a la corrección y hacer las cosas de manera correcta como Dios manda, con base a la Constitución, al Estado de Derecho, a la voluntad de la mayoría de ciudadanía que está cansada de los conflictos y que aquí nuevamente se venga a polarizar la situación.

Entonces, en eso vamos a trabajar en los siguientes días para que todos los sectores encontremos el camino de la cordura, la calma y la forma constructiva de cómo resolver los problemas por las diferencias.

¿A futuro que podría pasar?

No sé, no hay una bola de cristal que me pueda decir el futuro; pero dentro del calor -político- que hay, siento que el ambiente, la actitud de todos los sectores es de reflexionar mejor y no llevarnos a un choque, porque los mayores perdedores son el país y el pueblo salvadoreño.

Las consecuencias de ahuyentar la inversión o de dar una mala imagen, de crear inestabilidad y detener los nuevos proyectos de grandes ilusiones que se estaban considerando, nos perjudica y nadie quiere eso.

¿Hay confianza del empresariado salvadoreño en este momento?

Se respira ahora pura incertidumbre y tenemos confianza en nosotros mismos en el empresariado, en los colaboradores y se ha construido una institucionalidad más fuerte –para que con– el Estado de Derecho en se pueda resolver esta crisis, sin mayores consecuencias o daños para el país.

Ya hay dos demandas de inconstitucionalidad al procedimiento utilizado que el Consejo de Ministros convoque a una sesión extraordinaria al pleno de la Asamblea y hay discusiones que unos cree que –lo que se hizo– es constitucional y otros consideran que debe haber circunstancias extraordinarias para que se convoque al Consejo.

La primera es de forma y la otra de fondo y a la hora que se convoque, es para discutir algo y no para intimidar o forzar un órgano para que tome una decisión en un sentido o en otro. O sea, cada órgano tiene independencia y debe de llevar a cabo su discusión, sin ningún tipo de presión, amenaza o de influencia.

Entonces, viene la segunda discusión, cuál es el uso de la fuerza armada, cuál es la intimidación que puede llevar el Ejecutivo al Legislativo y qué presiones se pueden hacer a los diputados para obligarlos a tomar una decisión, y en ese punto hay que aprender y poner a prueba el sistema.

Ya pusieron demandas y vienen otras, incluyendo denuncias ante la Fiscalía General de la República de que hubo abuso de poder, un exceso de acciones, más allá de lo que corresponde a las instituciones según la Ley, y se está poniendo a prueba las instituciones, de manera tal que prevalezca el Estado de Derecho, la razón y el bien común.

Estamos apostando a que no llegue a más está situación y no tengamos que lamentar que en vez de irse desactivando la atención, se esté escalando la situación.

¿Cuál es el mensaje para los agentes económicos guatemaltecos?

Hay que mantener la calma, exigiendo a los políticos, funcionarios y mandatarios, que respondan y que han sido elegidos para resolver los problemas, para brindar respuestas a las necesidades y no para estar complicando las cosas, o para estar generando más problemas de los que ya se tenían.

La situación sigue, estamos trabajando y el país no ha cambiado en términos reales y por supuesto es una señal que preocupa y esa preocupación debe ser respondida y resuelta de una manera madura y dentro del marco de la Ley.

¿Qué preocupaciones hay?

Estamos viendo cuándo y cómo se discutirá la aprobación o no del crédito –por US$109 millones– y cuál será la respuesta del Ejecutivo.

Cuando se habla del préstamo, creemos que hubo una precipitación en adoptar acciones de hecho o de presión más fuertes sin haber terminado todas las opciones de discusión.

Hay un plan de seguridad, que de acuerdo con el Gobierno está dando resultados en la reducción de homicidios y de pasar a 20 a 22 diarios, se disminuyó a cinco.

El Gobierno dice que es un plan de control territorial, que cuenta cinco etapas y para entrar en vigor la tercera etapa, necesitan recursos adicionales y se está requiriendo un préstamo de US$109 millones.

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Pero la oposición dice que hay un presupuesto de US$6 mil 700 millones, que han autorizado otros préstamos que aún no se han utilizado o desembolsado y que tienen dudas sobre el uso y la necesidad de varios componentes.

Pero el Ejecutivo dice que ya respondió todo y la oposición, responde que persisten dudas de quién va a controlar, dudas de compra de cámaras de videovigilancia a una empresa que pagó un viaje a un funcionario público, que está siendo cuestionada en México, la compra de unos helicópteros.

Hay preguntas que tienen que ser resueltas.

El presidente -Nayib Bukele- ha dicho que, si esto para el jueves no se ha aprobado, va a hacer una convocatoria, pero no lo ha hecho y a lo mejor el proceso va caminando y seguir el camino de hacer las cosas como deben hacerse en una democracia y una república.

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