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Guatemala verá menor crecimiento de remesas familiares y mayor presión sobre los hogares en el 2026
Guatemala será uno de los países de Latinoamérica que registrará cambios en las transferencias por remesas familiares, con un crecimiento moderado similar al del resto de naciones, según un análisis de un centro de investigación con sede en Washington D. C.
Guatemala será uno de los países de Latinoamérica que registrará cambios en las transferencias por remesas familiares en el 2026, según un informe regional. (Foto: Prensa Libre, Hemeroteca PL)
Guatemala tendrá un desempeño moderado en el crecimiento de las remesas familiares, al igual que otros países de Latinoamérica, según el reporte “Continuidad y cambio en las transferencias de remesas, 2026”, que estima una tasa de 2.7% y un ingreso de unos US$25 mil 732 millones.
El análisis de la entidad Diálogo Interamericano, con sede en Washington D. C., presentado en marzo, identifica siete factores que incidirán en un ritmo moderado de las remesas y calcula que la región recibirá unos US$168 mil 775 millones en el 2026, lo que significará un crecimiento de 2%.
El informe sostiene que los negocios, la política y la economía se definen por tendencias que influyen en el cambio y la continuidad de las decisiones o acciones. “La industria de las transferencias de dinero no es ajena a estas tendencias. Si bien los fundamentos del crecimiento son prácticamente los mismos —cambios en las necesidades o en el comportamiento de remitentes y receptores, competencia entre intermediarios financieros, políticas y regulaciones, y uso de la innovación y la tecnología—, existen varios procesos que determinarán el desempeño de las remesas este año y que muestran un crecimiento modesto de 2%”, subraya el documento.
El informe advierte que este crecimiento afectará la capacidad de consumo de muchos países altamente dependientes de remesas, como Honduras, Nicaragua o Guatemala. En general, las remesas llegaron a representar el 5% del PIB de toda América Latina y el Caribe, y su contracción se reflejará en el comportamiento económico de muchos países.
Guatemala entra al top 5 de países con más remesas
El reporte agrega que, para el 2026, Guatemala se encuentra entre los cinco primeros países que recibirán mayores ingresos por remesas.
- México: US$61 mil 336 millones
- Guatemala: US$25 mil 732 millones
- Colombia: US$13 mil 207 millones
- Honduras: US$12 mil 378 millones
- República Dominicana: US$12 mil 253 millones

Menos remesadores marcarán ritmo de remesas en el 2026
El análisis de Diálogo Interamericano sostiene que hay siete factores que incidirán en un ritmo moderado en las transferencias para el 2026.
Destaca que, en primer lugar, la disminución del número de remesadores continuará este año, aunque en menor medida. Estará impulsada principalmente por la reducción de la migración y el aumento de las deportaciones.
Dadas las tendencias actuales, la migración irregular en el 2026 puede estimarse en 380 mil personas, lo que representa el 15% del promedio de llegadas entre el 2020 y el 2024.
Esta cifra es similar o ligeramente superior a las llegadas irregulares en el 2025, que fue de 360 mil personas. “Este punto es importante porque la migración irregular representó el 80% de la migración centroamericana y parte de la sudamericana, y el 50% de la migración mexicana”, apuntan.
Además, la mayoría de estos migrantes comenzó a enviar dinero el mismo año de su llegada, lo que contribuyó al crecimiento significativo de las transacciones durante ese período. Tras la disminución de las llegadas, el aumento de nuevos remesadores también disminuyó.
Asimismo, es probable que las deportaciones en el 2026 se mantengan en un número similar al del 2025, en un entorno político conflictivo, pero dirigidas a ciertas nacionalidades con mayor riesgo de deportación, como quienes tienen permiso de alivio humanitario vencido, permisos de trabajo vencidos y no tienen autorización para permanecer en el país, quienes tienen una cita judicial en corte migratoria y quienes tienen órdenes de deportación.
En este sentido, el número de remesadores podría disminuir entre un 3% y un 5%, según las tendencias de cada país.

Remesas enfrentan presión por regulaciones y migración
En segundo lugar, el monto principal de la remesa no superará el 5% respecto del 2025, debido a las limitaciones de ingresos, a menos que los migrantes opten por recurrir a sus ahorros (la mitad está destinada a emergencias).
En tercer lugar, las respuestas de los migrantes al impuesto sobre las remesas reflejan tendencias importantes.
Este crecimiento afectará la capacidad de consumo de muchos países altamente dependientes de remesas, como Honduras, Nicaragua o Guatemala. En general, las remesas llegaron a representar el 5% del PIB de toda América Latina
En cuarto lugar, una consecuencia clave del impuesto a las remesas es la competencia entre empresas por ofrecer y comercializar transacciones digitales.
En quinto lugar, las restricciones impuestas por diversos organismos reguladores añaden complejidad y dificultades al sector.
En sexto lugar, la competencia se produce en distintos segmentos.
En séptimo lugar, la crisis política y la transición pendiente en Venezuela convirtieron a ese país en un receptor de remesas de vital importancia, con más de 750 mil transacciones originadas en EE. UU. y donde más empresas ofrecen transferencias.
Menos remesas golpearán a hogares en el 2026
Como conclusiones, el reporte señala que este crecimiento debe tomarse como referencia, mientras que posibles tendencias al alza podrían deberse a la resiliencia de los migrantes.
Es importante considerar otros factores, como la desaceleración de la actividad económica en algunos países, acompañada de posibles turbulencias políticas en Nicaragua, Ecuador, Honduras o Guatemala, que podrían modificar las intenciones migratorias y aumentar la presión sobre las llegadas irregulares a la frontera entre México y Estados Unidos.
Estos cambios afectan el crecimiento económico en la región, ya que en varios países el volumen creció significativamente, y una disminución del 3% al 5% en Centroamérica implicará una reducción de 1% en estos países.
Se debe tomar en cuenta que no se trata solo de la desaceleración del volumen, sino del hecho de que casi un millón de hogares dejarán de recibir remesas al final del 2026.
Esto implica que la presión económica ocurre tanto en quienes no emigran —que sostienen esos hogares y pueden ser al menos 300 mil latinoamericanos—, como en quienes fueron deportados (al menos 350 mil) y en quienes dejaron de recibir remesas, que suman más de 700 mil en los últimos dos años.



