Lluvias complican el manejo de los desechos sólidos y estos son los planes para detener la contaminación de ríos y lagos

Primeras lluvias han llevado toneladas de desechos al lago de Amatitlán; en la capital, la comuna analiza la instalación de biobardas al final del vertedero de la zona 3.

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Más de 2 mil 500 toneladas de basura al día ingresan al vertedero de la zona 3. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Más de 2 mil 500 toneladas de basura al día ingresan al vertedero de la zona 3. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La Municipalidad de Guatemala trabaja en varios proyectos de corto, mediano y largo plazo para gestionar de una forma adecuada los desechos que producen los vecinos de la capital y de otros 14 municipios cercanos.

A diario ingresan al vertedero de la zona 3 cerca de dos mil 500 toneladas métricas de basura que, por el momento, solo es compactada y ocupa un espacio en ese lugar.

La cantidad de desechos que ingresan es tal que en un mes se llenaría el estadio Doroteo Guamuch Flores. Esta dimensión de residuos complica su manejo, más aún con la llegada del invierno puesto que algunos proyectos dirigidos a contener el problema deber ser pausados.

En marzo pasado Prensa Libre dio a conocer que sectores de la sociedad civil de Omoa, Honduras, acuerpados por el gobierno municipal, planean demandar internacionalmente a la comuna capitalina a quien señalan de ser la principal responsable de la contaminación de sus playas.

Afirman que la basura del vertedero de la zona 3, al no ser bien tratada, es arrastrada hacia el río Las Vacas que a su vez la lleva al Motagua que desemboca en las playas del caribe guatemalteco, pero que afecta también las playas hondureñas.

Biobardas

La comuna tiene entres sus planes de corto plazo la colocación de una trampa (biobarda) de desechos sólidos al final del vertedero, proyecto que se calcula estará listo para antes del inverno del 2023 porque la época lluviosa de este año prácticamente ya comenzó y es imposible instalarla.

Sin embargo, también apoyan la instalación de otra biobarda que organismos internacionales están por inaugurar en el río Las Vacas, en Chinautla, cerca de donde funciona una hidroeléctrica, informó Oscar García, director de la División de Desechos Sólidos de la comuna. Por ese lugar pasa la basura que es arrastrada desde el vertedero.

Desechos de la capital y de otros 14 municipios son llevados al vertedero de la zona 3. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL/Érick Ávila)

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El problema del arrastre de desechos ocurre porque en el vertedero descarga sus aguas residuales un colector que se construyó en los años 60. La municipalidad ya diseñó uno nuevo y ya abrió el proceso de licitación para su construcción con el objetivo de desviar esa gran cantidad de agua hacia afuera de donde se encuentra la basura.

El proyecto es a mediano plazo por lo cual se estima que se finalizará en dos años, según Carlos Cobos, asesor ambiental municipal.

Compromisos  

El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marn) ya autorizó la licencia ambiental para el funcionamiento del vertedero, el cual técnicamente es llamado “sitio de disposición final”.

García dijo que los proyectos incluidos en la licencia son compromisos que adquirió la municipalidad con el Marn y que tratan de ir en línea y tiempo con el Reglamento para la gestión integral de los desechos sólidos comunes, aprobado en agosto pasado por esta cartera.

Amaury Barrera, coordinador del vertedero, destacó que aparte de las biobardas y el colector también se piensa clausurar un área de 120 mil metros cuadrados la cual se usará para el cultivo de vegetales y para la extracción de metano.

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Luego también se tratará de ampliar ciertas áreas del vertedero a través de un mejor tratamiento de la basura para darle más años de vida, y así hallar espacios adecuados para el depósito de los desechos.

Actualmente los camiones llevan la basura con una separación primaria entre desechos orgánicos e inorgánicos, que hacen los trabajadores de los camiones. En el vertedero hay otros recolectores internos, que no son trabajadores municipales, pero que hacen otra separación y extraen los artículos que pueden vender.

Por último, la basura se compacta con lo cual termina el tratamiento que se le da.

Con una parte de los residuos orgánicos que colectan camiones municipales en mercados de la capital existe un programa para la generación de compost que ya se utiliza como abono para jardines y para las áreas que se han reforestado dentro de vertedero.

Otros proyectos a mediano plazo son, la impermeabilización de los suelos y la captación de los lixiviados, mientras que, a largo plazo, un tiempo de 10 a 15 años, según Barrera, se deben definir áreas para implementar otras formas de disposición final de los desechos que hoy ya se analizan.

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En otros países lo que queda de los desechos, lo que ya no se le puede sacar ningún provecho, se entierran o se quema en incineradores especiales que no contaminan el aire.

Hoy en día, el de la zona 3 es el vertedero más grande de Centroamérica.  En los últimos cuatro años la cantidad de desechos que recibe ha aumentado 7%, subrayó Barrera.

Dentro del vertedero recolectores particulares tratan de separar los desechos y extraen lo que aún puede representar un ingreso económico. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Eterno problema

El inadecuado tratamiento que se le da a la basura es una historia de muchos años; sin embargo, el problema estalló a raíz de la confrontación con Honduras.

Los encarados de los proyectos consideran que, pese a los planes que tiene la comuna, el problema no se eliminará por completo, puesto que al Motagua también seguirá siendo arrastrada la basura que vecinos lanzan en los barrancos, riachuelos o en los basureros clandestinos.

Cada vez que la comuna hace un inventario de estos lugares cuenta entre 300 y 500. Muchos se encuentran en terrenos privados lo que dificulta tomar acciones.

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“Aunque logremos controlar a cero los arrastres en la zona 3, siempre va a haber —al río Motagua— por los drenajes, y eso ya es cuestión de cultura y educación que hay que trabajar”, indicó Cobos.

De momento, aparte de programas educaciones y de limpieza de cuencas, la comuna considera ampliar los monitoreos que se hacen de ciertos puntos de la ciudad, las 24 horas desde el edificio de la municipalidad, en donde por medio de bocinas se les advierte a vecinos que no dejen basura en las calles.

Área del vertedero donde atraviesa un río que arrastra la basura hasta el río Las Vacas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)Los recursos municipales son limitados, admiten los encargados. Actualmente no se cobra a los camiones de ningún municipio por depositar su basura, por lo cual no se descarta que en el mediano plazo se establezca alguna tarifa por el tratamiento de los desechos, para contar con fondos para financiar los proyectos.

El vertedero de la zona 3 contamina el río Las Vacas que a su vez arrastra los desechos hacia el río Motagua. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Todo esto está bajo análisis porque no se quiere generar problemas o conflictos con los recolectores o vecinos”, precisó García.

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Arrastres al lago

Del otro lado del área metropolitana, ya se evidencian los problemas que, por el mal manejo de la basura, han causado las primeras lluvias de la temporada en el lago de Amatitlán.

Con las primeas precipitaciones, trabajadores de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la cuenca del lago de Amatitlán (Amsa) han extraído hasta 70 toneladas de desechos al día, pero se espera que con las lluvias más fuertes la cantidad sea mucho mayor.

El nivel de los ríos que desembocan en el lago aún no es tan elevado, por lo tanto no han llegado hasta donde se encuentra la mayor cantidad de basura que los habitantes de los municipios de la cuenca lanzan y que las municipalidades no limpian.

La gente sigue lanzando basura donde sea y las municipalidades no tienen plantas de tratamiento y tampoco limpian”, dijo Fredy Alfaro, portavoz de Amsa.

El director de esta institución, Edgar Zamora, dijo en abril pasado que para rescatar el lago de Amatitlán los alcaldes de la cuenca deben cumplir con su responsabilidad de no contaminar. De lo contrario se podría perder el reservorio de agua más importante que tienen estos municipios.

Desembocadura del río Villalobos en el lago de Amatitlán, llena de basura. Las primeras lluvias complican las tareas de limpieza. (Foto: Amsa)

Amsa cuenta con un presupuesto de Q58.3 millones. Recibió una ampliación de Q24 millones porque está en planes la construcción de una planta procesadora de residuos sólidos donde se trataría la basura que se recolecta en una treintena de municipios y que es llevada al vertedero del kilómetro 22 de la ruta al Pacífico.

Sin embargo, los desechos que arrastra el río Villalobos son de hogares que no pagan el servicio de extracción de basura y que la lanzan en cualquier lugar o en basureros clandestinos y llegan al lago por medio de los drenajes.

Eddy Hernández, fundador de la asociación Amigos al rescate del lago de Amatitlán, dijo que no han escuchado mayor acción por parte de ninguna autoridad por lo cual cree que pasará “lo mismo que todos los años”. No se erradican los basureros clandestinos y los vecinos esperan las lluvias para lanzar toda la basura al río Villalobos, se lamentó.

Dijo que la asociación ha propuesto sancionar a los responsables de generar los botaderos no autorizados o que dejan la basura en cualquier parte. Por ejemplo, que se impongan trabajos de limpieza a e incluso penarlos con 24 a 48 horas de prisión, pero no han obtenido respuestas.

trabajadores de Amsa extraen la basura que llega al lago cada vez que llueve. (Foto: Amsa)