Guatemala
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Corrupción y cifras que no son indicadores

La infiltración del narcotráfico en estructuras del Estado incide en los resultados de las operaciones.

Parte de la cocaína incautada, valuada en US$86 millones, fue trasladada en helicóptero desde Puerto Quetzal hacia bodegas en la capital. (Foto Prensa Libre: Tomada de la cuenta de X @mingobguate)

Parte de la cocaína incautada, valuada en US$86 millones, fue trasladada en helicóptero desde Puerto Quetzal hacia bodegas en la capital. (Foto Prensa Libre: Tomada de la cuenta de X @mingobguate)

En 2017, un fiscal de narcoactividad dijo que debía apoyarse en unidades de la PNC de la capital, porque en otros departamentos el narcotráfico o el narcomenudeo tenían contactos en todas las comisarías y subestaciones, para filtrar información y sabotear capturas o decomisos.

Según el viceministro de Antinarcóticos en el Mingob, Víctor Cruz, es una práctica común en otros países trabajar con una unidad especializada ajena a la zona donde se hace un operativo, para evitar fuga de información, y que los traficantes presionen a la policía local. El funcionario afirma que establecer “procesos para mantener a personas honestas” en los equipos de investigación, “es la clave para seguir avanzando” ante el desafío de la corrupción.

No obstante, es un hecho que ese fenómeno incide en cuánta cocaína se trafica en Guatemala, y por eso las cifras de incautación no son un indicativo. Las condiciones de la producción en Sudamérica también influyen. En 2019, el Departamento de Estado publicó en su informe anual de marzo, acerca del tema, que el año anterior por Guatemala pasó un estimado de 1,400 toneladas (un millón 400 mil kilos). Después de ese año eliminó el dato de los informes.

Mike Vigil, ex agente de Operaciones Internacionales de la DEA, duda de esa estimación porque se basa en cuánta cocaína se produce en el Cono Sur, que puede variar según los decomisos en la región y los envíos a Europa desde esa parte del hemisferio. No obstante, Vigil señala que Colombia (todavía el principal productor de la droga que llega a EE. UU.) ha tenido una sobreproducción de cocaína en los últimos cuatro años (en parte porque en 2015 se detuvo la fumigación por su alto nivel de toxicidad). De manera que se mantiene un flujo alto de droga por el istmo y Guatemala, aunque las incautaciones no lo reflejan. 

Si Departamento de Estado de EE. UU. dice que el 90% de la cocaína que decomisan en ese país pasó por Guatemala, además de los 16,007 kilos incautados en 2024, pasaron de largo otros 31,000 kilos que cayeron en manos de agentes federales estadounidenses en las fronteras su país. Más escandaloso es que, sólo en los primeros seis meses de 2025, el Departamento de Justicia estadounidense registró que en todo su territorio incautaron 91,398 kilos, de los que habrían pasado de largo por Guatemala 82,000 kilos (el 90%).

Si los números de incautación en EE. UU. son impresionantes, hay que considerar que en su frontera sur sólo detuvieron del 11% al 9% de la droga traficada entre 2018 y 2023, según datos de Aduanas y Patrulla Fronteriza de ese país. Por eso, en todo 2025 en sus fronteras, EE. UU. incautó 31,207 kilos (menos de la mitad de lo incautado sólo en el primer semestre en todo el país), de los que pasaron de largo por Guatemala 28,086 (90%), cuando este país sólo incautó 9,849 kilos.

El gran decomiso

La más reciente gran incautación en Guatemala ocurrió en el Puerto Quetzal en Escuintla, donde la PNC encontró 4,927 kilos de cocaína en enero de 2026. Es una señal de algo que menciona Vigil: además de migrar a las rutas terrestres, las organizaciones de narcotráfico también optaron por enviar cargamentos más voluminosos en contenedores, en lugar de cantidades menores en lanchas.

El cargamento de enero pasado provenía de Costa Rica, y presuntamente pertenecía al Cartel de Sinaloa, según una fuente confidencial del Mingob. Guatemala no recibía cocaína oculta en un contendedor con remitente costarricense desde 2024. Otros han sido enviados desde Ecuador o Panamá, y antes desde Colombia. Vigil afirma que los traficantes mexicanos (del CJNG o Sinaloa) operan en Sudamérica, y están involucrados en la producción y en el transporte de la droga hacia el norte del continente.

 Si la PNC incautó un cargamento tan voluminoso en el puerto Quetzal, fue porque las autoridades estadounidenses trasladaron la información, según la fuente confidencial del Mingob. No podía ocurrir de otra forma. El portal del puerto revela que mueve alrededor de 30,000 contenedores en un mes. La PNC vigiló durante 25 días los ocho donde apareció la droga, en 86 paquetes de 522 de harina de coco.

“[Los narcotraficantes], aprovechan que es imposible revisar todos los contenedores que pasan por el puerto”, dice Vigil. Sin embargo, el viceministro Cruz, con 13 años de experiencia en el estudio del trasiego de drogas, y al menos 18 años en seguridad fronteriza y de puertos, afirma que hay menos decomisos en los puertos “porque los controles son más grandes”. El politólogo Héctor Rosada afirmaba hace 15 años que incautar droga en un contenedor en un puerto era imposible sin un delator.

Otras causas y desafíos

La desarticulación del grupo táctico antiterrorista del Ejército, que tenía la mayor cantidad de incautaciones, incluso sobre la PNC, tuvo un impacto en la reducción de las cifras, según el exviceministro de Prevención de la Violencia, del Mingob, Axel Romero. “El Comando Sur de los EE. UU. apoyó por muchos años al grupo táctico, y tuvo el personal más altamente entrenado”, recuerda el exfuncionario. Romero afirma que después un funcionario del gabinete del presidente Jimmy Morales (2016-2020) pidió ese personal para su escolta en 2018, y que la administración de Giammattei (2020-2024) debilitó al grupo aún más. La oficina de prensa del Mindef nunca respondió solicitudes de entrevistas por vía electrónica para consultarle al respecto.

Sin embargo, las incautaciones de cocaína durante la administración de Morales rondaron los 15,500 kilos por año, en promedio. Las cifras cayeron progresivamente en la administración de Giammattei. Se levantaron en el primer año de Arévalo (2024) y cayeron de nuevo el año pasado. En dos años, la administración actual ha incautado el 48% de la cocaína que decomisó todo el gobierno de Morales.

El 24 de marzo, Rodolfo Zelada, el vocero del Mingob, confirmó que el gobierno de Guatemala seguía en resguardo de la frontera con México—una que Romero describe como porosa y con tramos que son tierra de nadie. Y nada apunta todavía—como lo dijo el ministro de Gobernación Marco Antonio Villeda—a la “recomposición” violenta entre los socios del Cartel Jalisco Nueva Generación en Guatemala. Al contrario. La ausencia de conflicto entre estructuras de narcotraficantes, y entre estas y las autoridades locales en las zonas de trasiego, lo dicen todo.

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