“En Honduras ya no se puede vivir”, la travesía de Elmer y su hijo hacia el sueño americano

El 28 de octubre del año pasado en el puente Internacional Rodolfo Robles, Tecún Umán, en la frontera con México, hubo una trifulca entre migrantes hondureños y agentes de la policía que quería evitar el ingreso de centroamericanos a México. Elmer Alexander Hernández, de 27 años, estaba ahí, pero no quiso correr más riesgos y regresó a Colón, Honduras.

Elmer Alexander Hernández descansa junto a su hijo en la Concha Acústica de Tecún Umán, en San Marcos, frontera con México. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)
Elmer Alexander Hernández descansa junto a su hijo en la Concha Acústica de Tecún Umán, en San Marcos, frontera con México. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)

Ochenta días después de aquel frustrante episorio para Elmer, regresó con la determinación de, ahora sí, alcanzar el sueño americano, o al menos tener la oportunidad de una mejor vida que en Honduras. Ahora lo acompaña su hijo de 6 años y con la promesa del gobierno de México de cambiar el trato con los migrantes.

“Agradezco a las autoridades de Guatemala y México porque ahora no hay represión, no hay violencia hacia nosotros; porque no somos delincuentes, somos personas que quieren desarrollo y trabajo. Empecé mi trámite para obtener el permiso de ingreso a México para estar en ese país tranquilamente con mi hijo, las cosas son mejores y hay respeto”, señaló.

Elmer se refugia en la sombra que genera la losa de la Concha Acústica del parque central de Tecún Umán, San Marcos. Ahí acomoda su mochila y juega con su hijo.

“Lo tengo que distraer un poco porque se puede poner triste -dice, como justificando el por qué juega con el niño-, él sabe que esta lucha es por él, por su hermanita y madre que se quedaron en Honduras. Me traje a mi hijo porque puedo tener ventajas para llegar a Estados Unidos con él, espero que tengamos suerte”, dice Elmer mientras continúa con un juego de manos con el niño.

Elmer ya cuenta con un brazalete que lo identifica como un migrante, eso significa que ya comenzó el trámite de estadía en México, lo que, en promedio, podría significar una espera de cinco días para que obtenga el documento.

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La decisión

“Con mi esposa hablé de llegar a Estados Unidos y lo tengo que cumplir. Con ella decidimos que era el momento para llegar con mi hijo. Uno arriesga por necesidad, porque esto no es un tour, esto es arriesgar la vida por vivir un poco más y para que nuestros hijos dejen de vivir con 200 lempiras -unos Q63-, en miseria”, indicó.

Una mochila con ropa y accesorios de aseo personal carga Elmer. “Entre menos cargo hay más fuerzas”, dice a modo de justificación.

El pasado lunes Elmer y su hijo salieron de Honduras junto a la caravana, paso por la frontera de Agua Caliente, en Chiquimula, sin mayores dificultades. Carga algo de dinero, para pagar algún autobús de ser necesario, algo de lo que ahora pudo prescindir porque llegó hasta Tecún Umán gracias a la cortesía de muchos automovilistas que le ofrecieron llevarlo con su hijo hasta Coatepeque.

“En Coatepeque pagué el pasaje de bus y llegué tranquilamente a Tecún Umán. Mi hijo está muy bien y le estoy explicando porque hay más hondureños en este parque central. Hay otros niños y ya son amigos, eso es bueno para ellos“,  manifestó.

Elmer y su hijo tienen previsto dormir en la plaza central de Tecún Umán mientras el gobierno mexicano les informa si los admite. Ya han preparado algunas colchas para pasar las siguientes noches mientras esperan el permiso y continuar su viaje hacia EE. UU.

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