Reflexión final luego de cinco años

Editorial

En septiembre del 2015, pocos días antes de ir a las urnas, los guatemaltecos miraban atónitos cómo el entonces presidente se sometía a los tribunales de justicia debido a una acusación por supuestos actos de corrupción, y la cual aún se dirime en el sistema judicial. Elegir, poco más de un mes después, entre una opción que prometía no ser parte de los grupos de corruptos y ladrones que han desfilado por la administración pública o elegir a la antigua forma de hacer política con la promesa populista de ayuda social para los más necesitados no resultaba difícil tomando en cuenta el mal sabor de boca que los antecesores han dejado.

Políticos, funcionarios y el bien común

Opinión

Hay muchas definiciones de “bien común”. Unas tienen carácter condicional, otras no. Entre estas últimas está la que define el bien común como todo aquello que beneficie a la mayor parte, punto. No hay condiciones ni límites. Entre dos opciones “alfa” y “beta”, si la primera beneficia a la mayor parte del conjunto, es “alfa” la que debe adoptarse.

El presidente no se equivoca

Opinión

Ni se trata de  sarcasmo ni de una afirmación con carácter absoluto. Me refiero a las declaraciones del presidente Jimmy Morales en cuanto a la política de la Contraloría General de Cuentas, que él estima excesiva, de llevar al plano de lo penal infracciones que, realmente, son faltas administrativas. Yo añadiría que esa actitud de denunciar como delitos actos que no pasan de ser faltas administrativas, daños o perjuicios civiles, no se limita a la CGC, sino que abarca a otros órganos del Estado y a muchos particulares —o a sus abogados—.

Penoso balance de la era democrática

Guatemala

Cuando se analiza la penosa situación por la que atraviesa Guatemala, es inevitable hacer un recuento de los últimos gobiernos y se constata muy fácilmente que lo que hoy ocurre no es una casualidad. Le penosa situación actual parece más bien ser el producto de un descuido generalizado de todos los sectores hacia sus autoridades, o también del oportunismo de algunos que han encontrado en los gobernantes los mejores aliados para subir la penuria nacional.

¿Existen aquí límites para ejercer el poder?

Opinión

Jimmy Morales enfrenta otra vez señalamientos de corrupción y de nuevo será puesto a prueba, no solo nuestro sistema de justicia, sino también la forma cómo opera el Congreso, que hasta hoy ha protegido con vehemencia al mandatario, haciendo caso omiso de las leyes y del clamor popular que exige justicia.

La Guatemala que no llega

Opinión

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”, dijo Winston Churchill. Frase que deja a Guatemala sin políticos, sin estadistas y sin futuro. El inmediatismo con que la clase política actúa en Guatemala, sumado a la corrupción que pone a gobernar a personas ineptas, sin más vocación que la de saquear al famélico Estado guatemalteco, nos tiene en la calle.

No hemos entendido el Servicio Civil

Opinión

Desde que el gobierno de la Democracia Cristiana Guatemalteca (1986-1991) utilizó las llamadas “plazas públicas” para remunerar a sus activistas y partidarios, se sentó un antecedente nefasto. No es que con anterioridad no haya habido casos de nepotismo, de “compadrazgos”, de partidismo —sobre todo en las esferas más altas de las administraciones públicas—, pero nunca en la escala con que se hizo por primera vez en aquella ocasión. De ahí en adelante, el problema ha ido, con algunos altibajos, a peor.

Nadie al teléfono

Opinión

El tiempo pasa y gran parte de quienes lideran la administración pública parecen estar desconectados de los objetivos públicos que deben perseguir o, en el peor de los casos, simplemente haciendo lo que más les conviene para sus intereses particulares.