Cómo cuidar a un cachorro de perro huérfano

Crías de perros que se quedaron sin madre al nacer necesitan el compromiso del cuidador para su sobrevivencia.

Cómo cuidar a un cachorro de perro huérfano
Quien se responsabilice de los cuidados de cachorros huérfanos o abandonados desde el nacimiento debe tener el tiempo necesario para alimentarlos y vigilar su desarrollo las 24 horas, al menos, durante las tres primeras semanas de vida. (Foto Prensa Libre, Shutterstock)

Cada vez hay más casos de personas que por diversas circunstancias deben encargarse del cuidado y alimentación de cachorros huérfanos desde el nacimiento, por lo que es importante seguir ciertas recomendaciones para que no solo sobrevivan sino que tengan un desarrollo adecuado hasta que puedan valerse por sí mismos.

Las causas por las que las crías pueden quedarse sin su madre son diversas, ya sea por complicaciones en el parto, posparto o cesárea que le provoquen su muerte o cuando son separados prematuramente de ella o abandonados en la calle.

La médica veterinaria Vivian Marroquín, presidenta de la Fundación Fichulais, atiende con frecuencia casos de perras embarazadas maltratadas que mueren poco después de haber dado a luz o son separadas de las crías recién nacidas.

También, si la perra es de raza y es preñada por un can mestizo, el criador decide abandonar a los cachorros, frecuentemente, en basureros. Si son encontrados por personas que pasen por el lugar, pueden ser salvados de una muerte segura. Sin embargo, asegura Marroquín, muchos no sobreviven. “La naturaleza es sabia, porque al alimentarlo con leche artificial, tiene más cólicos que con la leche materna”, indica.

La médica veterinaria Catherine Meléndez, de Fisvet, refiere que el tiempo de gestación de la perra es de 63 días —nueve semanas—. Algunas hembras pueden tener un parto prolongado y quedan tan débiles que inmediatamente después de nacer sus crías, fallecen, por ello los dueños deben estar pendientes de la fecha aproximada cuando dará a luz para que reciba atención médica, si surgen complicaciones. Hay razas más predispuestas a estos problemas, como las chihuahuas o dachshund —salchichas—.

Como primer paso, se les debe proporcionar calor, pues al nacer permanecen junto a su madre, quien los mantiene calientes. Se pueden colocar dentro de una caja plástica o de madera con unas colchas, aunque lo ideal, asevera Marroquín, es introducirlos dentro de la ropa que vista la persona, como método de canguro, tal como sucede con bebés humanos prematuros. Mantener a la camada unida para que entre todos produzcan calor.

Los cachorros nacen ciegos y sordos, por lo que son totalmente dependientes de su madre. El dueño o el rescatista debe brindarles los cuidados que les daría la perra.

Es importante limpiarles restos de secreciones que hayan quedado en su nariz, que se pueden aspirar con una pequeña bomba o jeringa, dice Marroquín.

Alimentación

Marroquín recomienda darles leche de fórmula de uso humano hecha de soya, para bebé prematuro o recién nacido. “Se puede usar también la leche para cachorros, pero por mi experiencia, la de soya para humanos ha tenido mejores resultados”, añade. Se les alimenta con un biberón para cachorros o jeringas de insulina. La preparación debe ser más diluida —una parte de agua por una de leche— para evitar que les den cólicos.

Para Meléndez, la ideal es la fórmula especial para cachorros. “La leche se les debe dar a la temperatura en la que sale la leche materna —37 grados centígrados—, es decir, tibia, y los biberones deben lavarse bien para evitar que contraigan alguna bacteria”, agrega. Cualquier otro tipo de alimento, líquido o leche están contraindicados.

Cada vez que se les dé de comer, se les debe aplicar masajes en el abdomen con aceite mineral en movimientos circulares en dirección de las manecillas del reloj para estimular que orinen y defequen, que es lo que hace la perra con delicados lamidos en esa área. lo cual los ayuda también a extraer el aire. Esta tarea debe hacerse durante las primeras tres semanas de vida del pequeño animal, hasta que pueda hacer sus necesidades fisiológicas por sí mismo.

Los canes recién nacidos deben ser alimentados cada dos o tres horas, día y noche, para una nutrición adecuada. (Foto Prensa Libre, Shutterstock)

A los 15 días, comienza a abrir sus ojos y aproximadamente a las cinco semanas, empieza a comer concentrado para cachorros. A los 21 días, se le hace la primera desparasitación, y alrededor de las seis semanas —según la raza y condiciones—, comienza su programa de inmunización con la vacuna múltiple,

Meléndez señala que el cachorro debe pasar por una transición de la alimentación, en la cuarta semana, cuando se le da el concentrado remojado en agua para que se le facilite la digestión y así evitar que padezca de estreñimiento. También, a la tercera semana debe comenzar su etapa de socialización, al convivir poco a poco con niños y otras especies de la casa, para que se vaya acostumbrando y adaptando a ellos y pierda el temor.

La sobrevivencia dependerá del estado de salud de la madre, pues si la perra estaba desnutrida, los cachorros nacen débiles. “La primera semana de vida es la más difícil, porque no pueden pasar mucho tiempo sin consumir alimento, pues comen cada dos horas. Si la persona tiene tiempo para encargarse de su cuidado, los cachorros salen adelante”, puntualiza Meléndez.