El ghosting y el mosting: Cuando la relación va viento en popa, pero algo sale mal

Una relación que parece marchar bien de pronto termina sin explicación. Parece que todas las vías de comunicación están cerradas. ¿Qué sucede en este proceso?

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No más llamadas ni mensajes... ¿qué le ha pasado a la relación?  (Foto Prensa Libre: Servicios).
No más llamadas ni mensajes... ¿qué le ha pasado a la relación? (Foto Prensa Libre: Servicios).

Los términos ghosting y mosting se han puesto de moda.  Los dos tratan de un evento similar porque es cuando una pareja con la que se ha tenido un involucramiento sentimental, desaparece como un fantasma (ghost).

La única diferencia es que en el mosting se ha tenido una relación más profunda, sueños, planes, promesas…y todo desaparece.

Como expresa la canción Se fue, de Ricardo Arjona, así se da este tipo de relaciones… “Sin decirme nada, sin decir por qué…sin una coartada o una explicación…se fue”.

Sin duda, mientras más estemos involucrados el golpe es más duro, pero en cualquiera de estos fenómenos de relaciones la incertidumbre por saber qué pasó con la otra persona y por qué de esa actitud hace que se pase por un proceso personal, en ocasiones difícil.

La psicóloga Katherine Bonilla, de PsicoSalud,explica que a lo largo de los años estas situaciones han sucedido.  “No es necesaria ninguna red o plataforma social para “desaparecer” y evitar todo tipo de contacto con la otra persona, pues esto se relaciona con la inmadurez o el desequilibrio emocional”, agrega.

El proceso de aceptación de una relación que termina no es sencillo cuando se ha tenido promesas y sueños, una expectativa por cumplir. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Parte de esta situación surge porque el ser humano está dejando su capacidad y oportunidad de sentir, de darse el tiempo de conocer y analizar, lo quiere todo con rapidez, de inmediato sin ver más que lo superficial, agrega Bonilla.  Esto en el contexto de las redes sociales y aplicaciones que buscan el “amor” a un solo clic.

La profesional agrega que “no es únicamente la falta de compromiso con la pareja, sino con uno mismo. En este tipo de prácticas es común que quien desaparece sufre de baja autoestima y utiliza la huida como mecanismo de defensa, dejando a un lado la empatía”.

También hace énfasis en que sería injusto asumir que todas las personas que desaparecen y no dan explicación alguna, quieran hacer daño y no responsabilizarse de los hechos, de su realidad.

Hombres y mujeres se enfrentan a las experiencias que su supuesta pareja deje todo. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Bonilla aclara que existen dos términos muy importantes que se deben tomar en cuenta porque están las personas conformistas que aceptan cualquier circunstancia, especialmente cuando es adversa o injusta y las personas individualista, que cumplen todo según su propia voluntad, sin contar con la opinión de los demás.

“Al unir estos dos términos, se forma una tendencia, o bien, un estilo de vida en donde nos acostumbramos a lo que viene y va o ignoramos las inseguridades individuales, apropiándonos temporalmente del otro”, agrega.

Lo recomendable al descubrir que una relación no caminará como se esperaba es afrontarlo. “No es preciso huir de la realidad, vivamos la experiencia completa desde una ilusión hasta una decepción. Recordemos que detrás de la persona siempre hay una historia, tomémonos el tiempo para conocerla”, agrega Bonilla.

El que se queda

Maria del Pilar Grazioso, doctora en psicología, del proyecto Aiglé Guatemala, comenta que si una persona se va  a involucrar afectivamente en cualquier relación es importante comunicarse, conversar lo que se espera de este encuentro porque al no establecerlo, ambos podrían tener expectativas diferentes y se asumen situaciones diferentes.

También comenta que es quien se queda, la única responsable de asumir su camino de sanación personal.  En el proceso encontrará diferentes emociones que sin duda involucran cólera y enojo.

En ese camino de encuentro propio, si entre los sentimientos y emociones aparece la culpa, ésta solo es una respuesta a la falta de estima y valía personal.

Bonilla, aclara que culparnos por una relación fallida, sin explicación, sin motivos, refleja otro detalles y es la poca atención que se le está dando a las emociones propias.

Trabajar en la autoestima y en el amor personal es parte del proceso de recuparación. (Foto Prensa Libre: Servicios).

La persona permite que alguien más le diga cómo debe sentirse, cuando en realidad se debe hacer un análisis interior y obtener una respuesta objetiva que le permita sanar, dice Bonilla.

Esta experiencia debe permitir un aprendizaje.  Bonilla explica que el tiempo que se necesita para ello depende grandemente de la fortaleza de cada persona y de las ganas de querer cerrar ciclos.

No todos razonamos con la misma rapidez ni madurez emocional. Lo correcto en este escenario sería entender que detrás de cada persona existe una historia, la cual irá sanando y avanzando al ritmo que la misma lo permita.

Sin duda, se manifestará un proceso de duelo, porque sigue siendo una ruptura amorosa o amistosa.

Para finaliza Grazioso explica que esta experiencia debe llevar a una reflexión sobre lo sucedido, qué pasó en la relación y cómo romper este patrón al buscar relaciones sanas y no uno que se base en falsas expectativas.   Para ello, el camino del autoconocimiento es necesario y el reconocer que nuestro valor no depende de la aprobación de alguien más.

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