Salud y Familia

El mito de hacerlo todo sola: la importancia de una red de apoyo en la maternidad

La maternidad sigue marcada por presiones sociales, culpa y expectativas difíciles de cumplir. Sin embargo, especialistas y experiencias personales coinciden en que no existe una única forma de ser mamá ni de equilibrar la vida personal, familiar y profesional.

Las madres tambilén necesitan espacio personal y descanso.  (Foto Prensa Libre: Freepik)

Las madres tambilén necesitan espacio personal y descanso. (Foto Prensa Libre: Freepik)

"Ser mamá no nos limita, nos transforma. Nos enseña a amar más profundo, a luchar con más fuerza y a soñar en grande… por nosotras y por ellos", dice Odille Sánchez, creadora de emprendimientos y ecosistemas.

En su experiencia como madre, Sánchez explica, en un artículo que compartió en sus redes sociales, que antes de ser mamá creía que ciertos debates eran parte de una sociedad que ya los había superado. "Pensaba que hablar de “renunciar a tus sueños por ser madre” era un tema del pasado. Sin embargo, desde que vive la maternidad, descubrió que estas conversaciones siguen estando muy presentes".

La profesional destaca que es común encontrar temas como “si eres mamá, debes dejar de lado tus planes personales y profesionales”, “si te desarrollas profesionalmente, estás siendo egoísta con tus hijos” o “si decides ser mamá de tiempo completo, estás sacrificando tu potencial”. Aunque cada una de estas posturas puede tener argumentos válidos desde distintas perspectivas, lo que ha aprendido es que nadie puede definir cuál es la forma “correcta” de vivir la maternidad, explica Sánchez.

La realidad es que no hay un camino único. Cada mujer vive su propio proceso y aprende a equilibrar sus roles como puede y como quiere. Esta es una de las conclusiones de Sánchez.

¿Dónde quedó el tiempo personal?

La psicóloga guatemalteca Nissely Herrera dice que, generacionalmente, se nos ha hecho creer que la labor de una madre es hacerse cargo de todo y que, mientras estás haciendo eso, no hay un espacio personal.

"Parece que todo debe estar terminado antes de poder descansar, pausar o tener un momento propio. Y eso vuelve todo más retador, porque necesidades tan básicas como respirar, tomarse un café caliente o atender una llamada son reales, pero se van postergando constantemente. Además, con el acceso a redes sociales y a tanta información, también aparece otra presión: no solo qué estoy haciendo, sino cómo debería verse lo que estoy haciendo", agrega Herrera.

"Se necesita toda una tribu para criar a un niño", agrega la psicóloga Herrera. Invita a regresar a esa idea: "pareciera que el reto es hacerlo todo al mismo tiempo y hacerlo solas. Deberías poder estudiar, desarrollarte profesionalmente, criar con conciencia, tener una relación de pareja ideal… todo. Pero el problema es creer que todo eso lo tengo que hacer sola. Eso no es sostenible ni realista", reconoce.

Entonces, más que preguntarnos cómo hacer espacio para todo, también hay que preguntarnos: ¿quiénes están ahí ayudándome? ¿Cuál es mi red de apoyo? ¿Con quién puedo sostenerme para poder atender otras áreas de mi vida?, expresa Herrera.

La meta también es que mamá tenga espacios propios, comenta Herrera. Es importante soltar esa carga mental y permitirse momentos solo para nosotras: hacer ejercicio, salir, descansar, sin tener que cuidar a alguien más al mismo tiempo, comenta la psicóloga guatemalteca.

En Tedx, Paola Elizaga, mamá emprendedora, conferencista y experta en estrategia explica que las madres tienen una cantidad de pendientes que no terminan, "yo no era la única que tenía un día cargado de pendientes, se llama la carga invisible", explica. "La Organización Mundial de la Salud reconoce que las mujeres tenemos hasta dos horas de descanso menos", agrega.

El descanso es un privilegio para muchas mujeres, especialmente en contextos donde las exigencias diarias son muy altas. A veces, incluso parar un momento parece un lujo, concluye Herrera.

Elizaga descubrió tres ladrones de su tiempo y que podía controlar. El primero fue la perfección y empezó a aceptar su realidad; el segundo, implementó el delegar y reconocer que antes se tenían muchas manos con apoyo de la familia y la comunidad cercana; mientras el tercero era que había limitado su tiempo personal.

"Las mujeres nos ponemos en un lugar donde parece que no existimos y donde parece que todos los días, así empecé a soltar y disfrutar el tiempo que tenía y por primera vez empecé a tratarme con amor", agrega Elizaga.

Por su parte, el ingeniero Cecilio Baeza, en su libro Frente al Espejo, veinte años después, describe la importancia de tener un plan de vida con el objetivo de preparar, reorientar y proyectase para cumplir con la misión personal. “El plan de vida permite a la persona satisfacerse integralmente”, dice. El experto agrega que el plan es una proyección de hechos en el tiempo, lo primero a tener claro es reconocer cuál es su visión de futuro, así como su misión.

El ideal es escribir los objetivos en cada área de vida, qué quiere conseguir, así como definir una estrategia para conseguirlo. Baeza agrega que hay que marcar un seguimiento de los progresos.

La culpa

"La culpa es como una vecina que llega seguido, a veces sin avisar, y se instala", dice Herrera. Al hablar de ella, describe que esta emoción nos recuerda todo lo que pudimos haber hecho mejor: ser más pacientes, cocinar mejor, dedicar más tiempo.

Pero la culpa también trae información. Aprender a escucharla con compasión puede cambiar mucho la experiencia. "Si aparece, por ejemplo, porque hoy no dimos la mejor comida, podemos reconocerlo y también recordarnos: hoy hice lo mejor que pude con los recursos que tenía", dice la psicóloga.

"Ser madre conlleva una amplia gama de emociones y responsabilidades. A pesar del amor incondicional y el cuidado que las madres brindan a sus hijos, muchas de ellas enfrentan un desafío emocional particularmente complejo conocido como culpa de mamá", menciona Daniela Díaz Flores, coordinadora de la licenciatura en Psicología Infantil de CETYS Universidad Campus Mexicali, en un artículo donde fue consultada en 2023.

"Se trata de un sentimiento que puede afectar a las madres en diferentes momentos de su vida y de la crianza. Puede surgir por diversas razones, como sentir que no se está dedicando tiempo suficiente a los hijos, no poder cumplir con las expectativas personales o sociales o cuando se enfrentan dificultades para conciliar entre su vida profesional y el ámbito familiar", pone de ejemplo pla profesional.

Añadió que la culpa de mamá no es exclusiva de un grupo particular de mujeres y no debería ser objeto de juicio o estigma. Cada madre tiene sus propias circunstancias, desafíos y limitaciones por lo que resulta esencial evitar comparaciones y reconocer que todas las experiencias de maternidad son válidas y merecen respeto.

La psicóloga Daniela Ortiz explica que nadie está feliz todo el tiempo. “Es normal tener momentos de preocupación, enojo o estrés. No se trata de eliminarlos, sino de equilibrarlos”.

Ortiz sugiere identificar las emociones predominantes y analizar su origen. “A veces lo que nos molesta no es lo que nos dicen, sino cómo lo interpretamos”, señala. En esos casos, cultivar la autocompasión, escribir un diario emocional o practicar técnicas de respiración profunda puede ser útil.


ESCRITO POR:

Ingrid Reyes

Periodista de Prensa Libre especializada en periodismo de bienestar y cultura, con 18 años de experiencia. Premio Periodista Cultural 2023 por el Seminario de Cultura Mexicana y premio ESET región centroamericana al Periodismo en Seguridad Informática 2021.

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