Salud y Familia
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Cirrosis: la enfermedad silenciosa cuya causa no es solo el alcoholismo

Aunque regularmente se asocia con el consumo de alcohol, la cirrosis es una enfermedad silenciosa y peligrosa que puede tener diversas causas, entre ellas el hígado graso y la obesidad.

Cirrosis la enfermedad silenciosa que no solo causa el alcohol

La cirrosis comienza a presentar síntomas hasta que ya está en su etapa avanzada. (Foto Prensa Libre: Freepik)

La cirrosis es una enfermedad crónica del hígado, en la que el tejido sano es reemplazado por cicatrices, lo que provoca que este órgano se endurezca, se deforme y pierda su capacidad de filtrar toxinas y producir sustancias esenciales para su correcto funcionamiento.

Aunque se asocia con el consumo de bebidas alcohólicas, esta enfermedad puede desencadenarse por diversas causas, como infecciones por hepatitis B y hepatitis C, hígado graso, obesidad, diabetes y algunos medicamentos, según el gastroenterólogo Esdras González, del Hospital General de Enfermedades del IGSS.

“Esa inflamación que el hígado está sufriendo a consecuencia de estos orígenes se le llama fibrosis. La fibrosis son cicatrices que el hígado va sufriendo en diferentes grados: grado 1, grado 2, grado 3 y grado 4. Una fibrosis 4 es la más avanzada, lo que nos representa que ese hígado ya tiene cirrosis”, explica el hepatólogo Carlos Alonzo.

Los expertos aseguran que la cirrosis puede iniciar a cualquier edad, dependiendo de la causa, y puede desarrollarse lentamente durante años o décadas.

“Nosotros estimamos que a partir de 5 a 10 años de tener el origen, el hígado se puede convertir en cirrótico. Eso quiere decir que, si se tiene un consumo fuerte de alcohol durante esos 5 o 10 años, o se vive con hígado graso esa cantidad de tiempo sin cambiar conductas, está en riesgo de desarrollar cirrosis”, detalla Alonzo.

En el caso de los pacientes con hepatitis B y C, la cirrosis puede aparecer más tarde, entre 20 y 30 años después de haber padecido alguno de estos virus, porque la progresión de la inflamación del hígado es más lenta.

El hepatólogo explica que ese tiempo se estima cuando solo hay una condición de origen; sin embargo, si se suman otros factores de riesgo, como sobrepeso, obesidad, diabetes y consumo de alcohol, habrá un deterioro hepático más rápido que acelere el desarrollo de la cirrosis.

Síntomas que se presentan

En su etapa inicial, la cirrosis no presenta síntomas; sin embargo, las señales comienzan a aparecer cuando la enfermedad ya ha avanzado y se encuentra en su etapa tardía:

  • Plaquetas bajas en la sangre
  • Alteraciones en la coagulación
  • Edemas en las piernas
  • Ictericia (piel amarilla)
  • Hinchazón abdominal
  • Dolor
  • Sangrado
  • Fatiga

Los factores de riesgo aumentan según el estilo de vida. Por ejemplo, una persona que consume alcohol con frecuencia es más susceptible de padecer la enfermedad:

  • Hombres que consumen más de tres bebidas alcohólicas al día
  • Mujeres que consumen más de dos bebidas alcohólicas al día
  • Personas con sobrepeso
  • Pacientes con hígado graso, prediabetes o diabetes

“Se estima que en Guatemala hay entre 25% y 30% de la población con hígado graso y, de ese porcentaje, entre 5% y 10% desarrolla cirrosis”, estima Alonzo.

Suele presentarse tanto en hombres como en mujeres mayores de 40 años, aunque puede aparecer antes según los factores de riesgo.

Más de seis bebidas el fin de semana en el hombre y más de cinco bebidas el fin de semana en la mujer también se considera un factor de riesgo. Hay personas que dicen que no toman en toda la semana, pero el sábado toman 12 cervezas. Está en riesgo porque se excedió de esas seis que, como hombre, tendría permitido en una semana, por decirlo de una manera”, explica Alonzo.

Según González, aunque la cirrosis es una enfermedad del hígado, también afecta al resto del cuerpo, ya que provoca acumulación de toxinas, problemas de coagulación, retención de líquidos y alteraciones mentales.

Cirrosis: la enfermedad silenciosa que no solo causa el alcohol
Aunque la cirrosis es una enfermedad en el hígado, su desarrollo también puede impactar en otros órganos. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Además, puede dañar otros órganos como el corazón y los riñones, provocar la aparición de várices esofágicas, acumulación de toxinas a nivel cerebral o incluso convertirse en cáncer de hígado en etapas avanzadas.

La cirrosis es una enfermedad crónica que sirve de terreno fértil o plataforma para desarrollar cáncer de hígado. Esto ocurre cuando no hay un control de los orígenes de la enfermedad; por ejemplo, que la persona siga bebiendo alcohol, continúe con descontrol de hígado graso, diabetes o tenga hepatitis B o C sin tratamiento. Eso mantiene una mayor inflamación hepática que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado”, explica Alonzo.

¿La cirrosis puede curarse?

Hasta el momento no existe un tratamiento farmacológico que revierta o cure la cirrosis. Sin embargo, tras el diagnóstico, el objetivo es controlar el origen que desencadenó la enfermedad para lograr mantener estabilidad. Para ello, es necesario hacer cambios en el estilo de vida:

  • Dejar de beber alcohol
  • Tratar la hepatitis B y C
  • Seguir un plan de nutrición balanceado, guiado por un nutricionista
  • Controlar el peso para reducir el sobrepeso y la obesidad
  • Controlar la diabetes y el hígado graso
  • Realizar ejercicio cardiovascular, como correr, trotar, bicicleta o elíptica
  • Practicar actividad física de resistencia con pesas
  • Tomar los medicamentos recetados por el especialista
  • Mantener seguimiento médico constante

Sin embargo, cuando la cirrosis ha avanzado y el hígado ya no puede cumplir sus funciones, podría requerirse un trasplante.

ESCRITO POR:

Delia Franco

Periodista de Prensa Libre para el área de bienestar, cultura y tendencias. Con 10 años de experiencia en periodismo escrito y televisivo.