Alejandro Balsells Conde
Abogado y notario, egresado de la Universidad Rafael Landívar y catedrático de Derecho Constitucional en dicha casa de estudios. Ha sido consultor de entidades nacionales e internacionales, y ejerce el derecho.
NOTAS DE Alejandro Balsells Conde
Los candidatos a todos los cargos deberían responder una pregunta clara: ¿Qué entiende usted por Estado laico?
Hay elecciones este año, y asusta la ausencia de proyectos y la preparación de discursos para evadir temas “delicados”.
Abogar por un control político del Congreso sobre el fondo de resoluciones del Tribunal Constitucional es antirrepublicano.
La corrupción no es ideológica, quien es ladrón es ladrón, a veces viste de derechas y otras de izquierdas, pero igual es ladrón.
Con narcos por todas partes, los diputados deberían estar medio interesados en dejar “algo” para combatir un crimen global.
Si el Estado no es laico se amenaza la fe ajena, esta regla no tiene excepciones.
En el plazo de 24 horas, si la dinámica del gobierno fuera legal, la Cicig debería darle toda la información al MP.
En el Derecho Constitucional se conocen como “tensiones constitucionales” las difíciles relaciones entre el Parlamento, el presidente o jefe de gobierno y los órganos a cargo del control constitucional de las leyes y actos de autoridad. Este control no radica en todos los casos en una corte especializada, como en Guatemala, que adoptó el modelo europeo, sino puede estar a cargo de los tribunales comunes, como es en Estados Unidos, donde por ello la asunción a un cargo judicial es tan solemne y delicado; o bien, el modelo francés, donde un órgano político tiene esta competencia.
Año con año en esta época deseamos lo mejor, pero sobre todo paz. Algunos por tradición, otros por fe, lo cierto es que de una u otra forma se reconoce y celebra el Milagro, en el país nos dividimos la mayoría en católicos y evangélicos y si bien como evangélicos caben muchas denominaciones y formas de ejercer la fe, todos en principio creemos ser cristianos.
En Centroamérica, cada vez hay más descaro, servilismo y abuso de poder. Con la excepción costarricense, las democracias y las ganas de construir repúblicas serias parece cuestión del pasado.