Editorial
NOTAS DE Editorial
Amenazar a los periodistas con “consecuencias legales” por motivos que no se tipifican ni se definen es una vergüenza legal que la Corte de Constitucionalidad está en la obligación de suspender, puesto que tales medidas de intolerancia solo se conciben en regímenes autocráticos como el de Ortega, en Nicaragua; el de Maduro, en Venezuela; o el de Díaz-Canel, en Cuba, por mencionar solo unos ejemplos.
Si más guatemaltecos, dentro y fuera del país, nos planteáramos, tal vez, la revisión de nuestros criterios de juicio para limpiarlos, hacerlos más efectivos y funcionales, podríamos sorprendernos en pocas semanas del emergimiento de un nuevo ciudadano, más consciente, más empático y no por ello menos crítico, pero sí dispuesto a dialogar en serio sobre los puntos álgidos, las zonas polémicas e incluso los tabúes que los politiqueros y los vendedores de conflictos aprovechan para crear desinformación, ruidos, más prejuicios y más animadversiones.
Se acentúa la necesidad de abrir canales de diálogo para la búsqueda de salidas efectivas a la tensión y la crisis que viven los ciudadanos.
Desde aquel 20 de agosto de 1951, en Prensa Libre mantenemos el compromiso de ofrecer a los guatemaltecos un periodismo independiente, honrado y digno.
En lugar de hablar de precios tope o de manipular las mediciones del costo de productos, el Estado bien podría facilitar las condiciones de competencia eficaz.
Esa persona irresponsable que deja tirados un vaso, un empaque o una bolsa plástica es cómplice de una matanza ambiental.
Quizá suene prematuro o hasta ingenuo hablar de diálogo en este momento, pero las mismas circunstancias nacionales hacen imprescindible un pacto ciudadano que se contraponga con valor ético y firmeza de principios a las alianzas hechas bajo la mesa por politiqueros que también tendrán su lugar a la sombra de la historia.
Defensores de migrantes señalan a México de haberse convertido en el muro trasero de Estados Unidos y a la vez contravenir convenios humanitarios al negar de facto al derecho de asilo de los migrantes.
Las conmemoraciones de 200 años de independencia deberán tener un fuerte componente virtual, pero sobre todo mucha sobriedad.
Es urgente y necesario que la Senacyt se descentralice y pase a ser conducida sin criterios políticos.