Editorial
NOTAS DE Editorial
Es necesaria una fiscalización constante de los activos y patrimonios de las autoridades y funcionarios destacados en las aduanas del país.
En teoría, la asistencia internacional es un acompañamiento temporal, ya sea por desastres naturales o crisis de funcionalidad.
Las alarmas están sonando desde hace años. Si se decide ignorarlas, porque es incómodo, pronto no habrá nada que rescatar.
Es conveniente conversar de manera prudente pero muy clara con los niños acerca de temas como la sexualidad, su anatomía, la violencia y el derecho al respeto a la propia integridad. Es clave hacerles ver los riesgos potenciales de comunicarse con desconocidos y la necesidad de dar aviso sobre cualquier expresión o conducta extraña, ya sea de maestros, amigos o incluso familiares.
Es notoria también la actitud de la SAT respecto del impacto que los cambios puedan tener sobre los ingresos tributarios, debido a que abren la posibilidad de exenciones fiscales por hasta 10 años.
Los coyotes se aprovechan de la ignorancia y la ansiedad para aseverar falsamente a los incautos viajeros que si se llevan a los niños podrán ser admitidos en Estados Unidos, una mentira perversa para sacar dinero, que pagan niños y niñas con hambre, con sed, con frío, con angustia infinita, varados en una champa plástica a la mitad de un territorio desconocido en el violento norte mexicano.
Si el presidente deja pasar esos cambios así como están, no le estará haciendo favor alguno al Estado, ni a los tributantes ni a todos aquellos sectores a los cuales ha aseverado su búsqueda de una mayor eficiencia y una mejor planificación en el manejo de los recursos públicos.
Esta incógnita amenaza la celeridad y también la calidad de la vacunación, pues no puede haber espacios para la evasión de este requisito, indispensable para un retorno más seguro a las aulas.
Los cambios aprobados a escondidas, mediante una sospechosa moción privilegiada de una anodina diputada, la noche del 28 de abril, representan un perjuicio público.
Los festejos del Bicentenario no deberían centrarse en fastuosas ceremonias o en construcciones de monumentos físicos, sino en la configuración de una nueva forma de unidad en la pluralidad.