Editorial
NOTAS DE Editorial
No se trata de satanizar el modelo de contratación de compañías para la ejecución de proyectos, pero sí de sanearlo.
Apenas 15 de cientos de sitios arqueológicos en el país están medianamente acondicionados para el turismo. El resto sigue en virtual abandono en medio de selvas o, peor aún, en campos de cultivo.
No hace falta empujar una ley de libertad de religión para exhibir verdadera creencia, la fe que no produce obras está muerta.
El Estado debe ser responsable y transparente a la hora de firmar acuerdos de inversión, por lo que los funcionarios del Ejecutivo no pueden ir por allí firmando acuerdos de confidencialidad que amenacen el bienestar ciudadano —y menos sin la asesoría de la PGN—.
En el país solo existen alrededor de 95 traductores certificados, por lo cual el reciente reglamento conlleva un desafío que no debería ser tomado como una imposición, sino como una oportunidad de brindar mayor inclusión.
Los mantos freáticos se agotan aceleradamente y los ríos que en el siglo pasado abastecían las tuberías municipales hoy son pequeños hilos, cauces secos o, en el peor de los casos, auténticas correntadas malolientes.
Hasta ahora, si alguien trabajaba solo durante unas horas lo hacía de todas maneras, pero con trato de palabra y sin posibilidad alguna de percibir protección social. Con la ley vigente podrá cotizar proporcionalmente en el Seguro Social y tener la certeza de un contrato jurídico que obliga de común acuerdo a ambas partes.
La ciudadanía espera, ansía y merece un proyecto de presupuesto acorde a las necesidades nacionales.
Queda claro que todo ciudadano debe asumir la responsabilidad de cuidar su salud y la de su familia, pero sin duda alguna la medida más efectiva hasta el momento en todo el mundo es una eficiente y rápida administración de vacunas, algo que hasta ahora el Gobierno no ha podido garantizar.
Guatemala está necesitada de descentralización productiva, a fin de poder responder a la demanda de empleos.