Editorial
NOTAS DE Editorial
En Prensa Libre y Guatevisión continúa el trabajo de cobertura noticiosa para todas las audiencias con la única consigna de mantener fielmente informados a los guatemaltecos.
Guatemala es un pueblo de fe, una nación bendecida que a pesar de numerosas adversidades sabe unirse para salir adelante. Se prevén días en los cuales se multiplicará la confirmación de casos a causa del contagio invisible de las tres semanas anteriores, pero aún así, contra toda razón, siempre hay espacio para el milagro en el corazón de quien tiene fe.
Se requiere mucho valor para exponer públicamente una supuesta agresión que constituye motivo de vergüenza, tensión e intimidación.
La clave está en aprender de los errores ajenos y propios, y con base en ello establecer un mecanismo nacional de información en el que no haya protagonismos, sino eficiencia en el mensaje.
El presidente fue abordado por periodistas en la puerta del Legislativo. En broma, esparció un aerosol que, según dijo, era “antiperiodistas”.
Pacto multibancada evidencia las infaltables traiciones o confusiones creadas por la avidez.
Es el momento para que los guatemaltecos demuestren al mundo su valor, su fortaleza y sobre todo su increíble capacidad de volver a levantarse tras la adversidad.
Es necesario que el Estado desarrolle cuadros económicos prospectivos para analizar opciones de apoyo a las comunidades.
El cristianismo manda amar al prójimo como a sí mismo y quizá esta sea la oportunidad de cuidarse y cuidar a otros mediante la prudencia, la paciencia y la oración, tan necesaria en estos tiempos.
Apertrecharse de unos cuantos abarrotes de manera arrebatada no es una medida inteligente ni responsable, ni siquiera necesaria, ante la confirmación del primer caso de covid-19 en el país, puesto que tal acción impulsiva puede llegar a ocasionar un efecto colectivo y a la vez desencadenar una psicosis que sería totalmente inútil, contraproducente e incluso peligrosa, por lo cual el primer llamado a cada ciudadano es: mantener una actitud de serenidad, prudencia y amor al prójimo, valores que forman parte de los principios cristianos que profesa la gran mayoría de guatemaltecos y que deben traducirse en actitudes concretas.