Samuel Reyes Gómez
Doctor en Ciencias de la Investigación. Ingeniero agrónomo. Perito agrónomo. Docente universitario. Especialista en análisis de datos, proyectos, educación digital. Cristiano evangélico.
NOTAS DE Samuel Reyes Gómez
Por cuarto año consecutivo, la empresa inglesa Hamilton Global Intelligence realizó el Ranking de Formación Superior Online (FSO). Hamilton es una consultora de investigación de mercados, con amplia experiencia internacional y multisectorial especializada en ayudar a las empresas a obtener, estructurar, analizar información y proponer soluciones de marketing, basada en investigación desde una visión global del proceso y una perspectiva estratégica del mercado.
El caos vial en Guatemala es evidente, múltiples causas lo provocan: Las carreteras en mal estado, la poca educación vial, la cantidad de vehículos que circulan, la deficiente señalización, la incapacidad institucional, etc. los pilotos desesperados actúan cada vez en forma más irresponsable, al incrementar la problemática. Recientemente estuve en una reunión donde el actual jefe del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional, presentó cifras alarmantes de la situación, al comparar datos de España y Guatemala. Mientras que el parque vehicular en España es de más de 32 millones, en Guatemala es cercano a 3.5 millones; sin embargo, en España los siniestros ocurridos en el 2018 van en 898 causando 991 muertes, contra 5697 siniestros y 1,343 muertes en Guatemala. La diferencia es abismal. Estamos hablando de una tasa de 1491% más en Guatemala que en ese país europeo.
Ante la coyuntura de nuestro país con altos índices de criminalidad, corrupción galopante, que parece que al podarla florece más, impunidad de los políticos, violación reiterativa de las leyes, la sociedad guatemalteca quiere encontrar culpables, aunque no lo sean, y vemos como los pobladores están aplicando la justicia por sus propias manos, sin tener los elementos de juicio suficientes para aplicarla. Es evidente la alegría de muchos cuando se realizan redadas para capturar personas sospechosas de haber cometido un delito, en donde justos pagan por pecadores. Los más informados, bien relacionados y acaudalados, casi siempre escapan a la justicia, temiendo enfrentar a la justicia, pero sobre todo enfrentar la situación calamitosa, degradante y sobrepoblada del sistema penitenciario. Por otro lado gran número de personas inocentes son encarcelados, al ser incluidos en las redadas, muchas veces por malos procedimientos administrativos que los comprometen o simplemente porque son inculpados por testigos a los que se les ha comprado ya sea por dinero o por arreglos en sus condenas, como quedó evidenciado recientemente en el caso Gavilán y otros en los que existen fuertes sospechas que los escenarios fueron arreglados para quedar bien con los donantes, con el pueblo de Guatemala o con objetivos políticos.
La Escuela Nacional Central de Agricultura (Enca), conocida como Escuela Bárcena, está de nuevo bajo ataque. Lo escrito por mí en el artículo del 30 de julio del 2016 titulado: Representatividad en la Enca, cual viejo fantasma asusta de nuevo, con total vigencia, después de poco más de dos años. “El diputado Fidel Reyes Lee sorprendió a sus colegas de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso de la República para que presentarán la iniciativa de ley 5110, que pretende tergiversar el artículo 6 del decreto 51-86, que da vida al Consejo Directivo de la Escuela Nacional Central de Agricultura. En forma muy suspicaz busca modificar los numerales 1, 2 y 3 de este artículo para que sean reconocidas las instituciones que tenían su personería jurídica antes del 15 de mayo de 1996. Con esta argucia la representación de la Asociación de Peritos Agrónomos y Forestales pasa bajo su control, pues dicho funcionario ha mantenido organizada una pseudo asociación que carece de toda representatividad del gremio, en la que, en la práctica, él es el dueño”. El diputado Lee logra colocar de nuevo en agenda del Congreso dicha iniciativa, aun y cuando la Corte de Constitucional dictaminó que sea la Asociación de Peritos Agrónomos y Forestales la que forme parte de la Junta Directiva de la Enca, pues dicha asociación es la que representa a los egresados de la escuela, al hacer convocatorias abiertas a todos los egresados para las asambleas que realiza.
Hoy se está inaugurando en Santiago Sacatepéquez el Hospital Nasir, proyecto que apunta a fortalecer y expandir la visión de Humanity First de brindar servicios médicos a las comunidades necesitadas. Me impresionó al visitarlo, pues el concepto es el de un hospital-hotel, y realmente se siente acogedor. Sus instalaciones son sobrias, se nota que fueron construidas con mucho amor y delicadeza. Para reducir costos, la mayoría de equipos y artefactos fueron importados directamente por la institución. Este nosocomio atenderá a pacientes de Chimaltenango y Sacatepéquez, buscando proveer un acceso equitativo a la atención médica para los guatemaltecos. La infraestructura hospitalaria albergará una unidad de hospitalización de 27 camas, adyacente a una zona quirúrgica, que incluirá una sala materna y prenatal. El resto del edificio proveerá servicios ambulatorios, que ofrece la oportunidad para que Humanity First amplíe sus servicios preventivos y clínicos, pues actualmente sirve a miembros de la comunidad local a través de clínicas médicas y quirúrgicas improvisadas. Funcionará las 24 horas los 7 días de la semana. El hospital proyecta atender anualmente a 30,000 guatemaltecos, en un área de convergencia de millón y medio de habitantes. Su construcción inició a principios del 2016.
El país se debate en una incertidumbre impresionante. El ambiente político es incierto. El Corredor Seco de nuevo es afectado por una sequía sin precedentes. Las víctimas de la erupción del Volcán de Fuego son ya un tema olvidado pero las víctimas siguen padeciendo las consecuencias. Con pobreza extrema y desnutrición aguda. La economía sigue retrayéndose, los índices principales deteriorándose, desde el de desarrollo humano hasta algunos no tan relevantes como el puesto dentro del ranquin de la Fifa. Guatemala tiene un plan estratégico bien articulado, pero no funciona, con un presupuesto nacional que diverge con el mismo, ajustado a intereses particulares más que colectivos.
Las noticias sobre fenómenos naturales relacionadas con el agua se repiten año con año. Aparecen en primera plana durante las canículas informes sobre sequías que afectan a gran cantidad de la población, el Corredor Seco es el escenario de escasez de agua y fotos de cultivos en situación de marchitez permanente. El conteo de familias afectadas se usa como caudal político al recibir dádivas por parte del Gobierno, y se incluyen en la lista, además de los afectados, personas que se aprovechan de la situación. Los ministerios llamados y responsables a apoyar manifiestan siempre no contar con los recursos para paliar la situación, ni con las previsiones para enfrentar la problemática. A los pocos días, las noticias son sobre inundaciones. Las lluvias caen implacablemente, provocan desastres y destruyen obras mal construidas.
El primer fin de semana de septiembre la Plaza de la Constitución volvió a ser abarrotada por ciudadanos que manifestaron un “Sí por la vida”. La plaza se llenó, como no lo había estado desde el 2015, en que se manifestó en contra de la corrupción exigiendo la renuncia de autoridades de gobierno.
Guatemala “tocó fondo” y “deberá resurgir”; el potencial lo tiene, la voluntad política, no.
Unas de las responsabilidades de los estados modernos es recolectar, organizar, conservar, analizar y conocer información específica sobre la población que tiene que gobernar. La demografía analiza cuantitativamente a la población y el instrumento principal para hacerlo es el Censo Nacional. Por medio del censo podemos conocer cuántos somos, qué tenemos y cuánto necesitamos. Guatemala no hacía un censo desde el 2002, que se realizó en una forma precipitada por motivos políticos, al buscar aumentar el número de diputados de cara a las próximas elecciones. Es por ello que casi nadie considera confiables esos datos. Debieron pasar 16 años para hacer el censo.