Urias Gamarro
Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.
NOTAS DE Urias Gamarro
Alrededor de 800 mil solicitudes de diferimiento han recibido las instituciones del sistema financiero como parte de la flexibilización al Reglamento de Créditos.
La crisis sanitaria del coronavirus en Guatemala ha evidenciado la precariedad del Estado, el fuerte impacto de la recaudación tributaria, las condiciones de salud y los altos niveles de informalidad de la economía que son insuficientes para atender la demanda de trabajo.
Tanto las remesas que entran de Estados Unidos, como el uso de tarjetas de crédito y la demanda de paquetes del extranjero cayeron fuertemente en abril. Expertos lo ven como un efecto temporal.
El coronavirus tuvo un impacto en los bolsillos de los guatemaltecos y encareció los productos básicos que se consumen en los hogares, evidenció el Instituto Nacional de Estadística (INE), fenómeno que podría ser temporal.
Emplearse en la informalidad será el camino que tendrán muchas personas ante la imposibilidad de encontrar una fuente de ingreso formal ante las actuales circunstancias de paro obligadas por las medidas de contención ante el coronavirus.
El sector privado organizado urgió al Gobierno a implementar las medidas de atención a las personas y sectores afectados por la paralización de actividades, mientras las autoridades afirman que esta semana se realizará la dotación de recursos financieros a los ministerios encargados para la ejecución de los tres programas de atención.
El sector privado organizado espera que en las siguientes semanas empiece la implementación del funcionamiento del servicio de transporte público y de restaurantes y centros comerciales con los debidos protocolos de bioseguridad.
Una caída en la economía y un aumento de la deuda pública son los principales hallazgos que consideró el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) por el efecto del coronavirus para 2020 en la región.
El temor de las personas por no contar con efectivo por el toque de queda que se decretó en marzo motivó a un incremento inusual de masa monetaria o efectivo en la economía y las autoridades inyectaron Q2 mil millones adicionales para cubrir esa demanda.