Economía
Subsidio a la gasolina y al gas: qué proponía el Gobierno, por qué se frenó en el Congreso y qué opciones quedan
El Gobierno propuso subsidiar diésel y gas, pero el Congreso no lo discutió y los diputados se fueron a Semana Santa sin resolverlo. Qué proponía el Gobierno y qué alternativas quedan.
Centroamérica, una región netamente importadora de combustible, siente la crisis en Oriente Medio con los precios de las gasolinas, que se venden a más de 4 dólares el galón (3,785 litros) tras alzas en las últimas semanas. (Foto Prensa Libre: EFE)
El mercado global de combustibles atraviesa una de sus mayores tensiones recientes por la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Los efectos en Guatemala comenzaron hace un mes y, aunque el país no importa petróleo directamente desde Irán ni depende del estrecho de Ormuz, sí está expuesto al precio internacional del crudo.
La interrupción en esa ruta clave ha elevado los precios globales, y expertos advierten que Centroamérica es especialmente sensible a estas variaciones, por lo que el impacto se traslada al costo del combustible, el transporte y, en cadena, a los alimentos y otros productos.
En este contexto, el Ejecutivo planteó subsidiar el diésel y el gas propano durante seis meses para contener el alza. La propuesta incluía un apoyo de Q10 por galón de diésel y Q20 por cilindro de gas, pero no avanzó en el Congreso de la República, donde los diputados no llegaron a consensos, rompieron quorum y se retiraron al receso de Semana Santa sin discutir las iniciativas.
¿Qué es un subsidio y cómo funcionaría en este caso?
Un subsidio es un apoyo económico del Estado para reducir el precio que paga el consumidor. En el caso de los combustibles, el mecanismo no implica entregar dinero directamente a cada persona, sino aplicar un descuento inmediato en el precio de venta.
Así funcionaría: las estaciones de servicio o distribuidores bajan el precio (por ejemplo, Q10 menos por galón), y luego el Estado les devuelve ese monto. De esta forma, el usuario paga menos al momento de comprar, mientras el Gobierno cubre parte del costo.
Este modelo —común en varios países— requiere controles para asegurar que el descuento realmente llegue al consumidor final y no se quede en la cadena de distribución.
En Guatemala, la supervisión recaería en entidades como el Ministerio de Energía y Minas (MEM), la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) y la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (Diaco).
¿Por qué el Congreso no aprobó los subsidios?
Los diputados iniciaron cabildeos y negociaciones en torno a la propuesta. La bancada oficialista, a solicitud del presidente Bernardo Arévalo, buscó impulsar dos iniciativas de ley.
Sin embargo, estas no avanzaron, ya que solicitaban el subsidio únicamente al diésel y gas propano, y no todas las gasolinas, pero además porque incluían una ampliación presupuestaria por Q2 mil millones al presupuesto vigente, lo que generó rechazo en bloques de oposición, que consideraron la medida financieramente inviable.
Los diputados de oposición cuestionaron al Ejecutivo por plantear un aumento en el techo presupuestario total, pese a que existen registros de baja ejecución en algunos ministerios, y lo señalaron como una posible maniobra para disponer de fondos sin un destino claro.
Aunque desde la oposición también se plantearon alternativas, estas solo se discutieron entre congresistas antes de la sesión plenaria y no llegaron a formalizarse en el hemiciclo.
Entre las propuestas, la diputada Nadia de León Torres planteó suspender el Impuesto a la Distribución de Petróleo Crudo y Combustibles Derivados del Petróleo (IDP), establecido en el Decreto 38-92.
Por su parte, las bancadas Valor y Todos propusieron un subsidio financiado con saldos de caja, junto con la suspensión del IDP y del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a todos los combustibles.
Finalmente, ninguna de estas propuestas llegó a discutirse en el pleno del Congreso, ya que las negociaciones se rompieron previamente ante la negativa de la oposición a aprobar una ampliación presupuestaria.
Aunque sí iniciaron sesión, el quorum se rompió sin que se discutiera alguna de las propuestas. Para una posible aprobación, se requerían al menos 107 votos a favor.
¿Qué plantean ahora los expertos?
Tras el freno en el Congreso, analistas económicos señalan que una de las vías más viables para implementar subsidios no sería una ampliación del presupuesto, sino una readecuación presupuestaria, es decir, reorganizar fondos ya existentes para financiar el apoyo sin aumentar el techo de gasto del Estado.
Esta opción, explican, podría facilitar la aprobación política y permitir una respuesta más rápida ante el alza de los combustibles, en un contexto internacional que sigue siendo incierto.
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