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Donación internacional busca combatir el hambre en Guatemala y la región: más de 160 mil beneficiados
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días firmaron un convenio para fortalecer la seguridad alimentaria en Guatemala y Centroamérica, con apoyo a más de 160 mil personas vulnerables.
Foto de referencia. Madres llevan a sus hijos a control de vacunación en el Centro de Atención Permanente de Panzós, Alta Verapaz. (Foto: HemerotecaPL)
El acuerdo beneficiará a comunidades de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, mediante programas de alimentación escolar, apoyo a mujeres y fortalecimiento agrícola, en un contexto donde millones enfrentan inseguridad alimentaria por la crisis climática y el aumento en los precios de los alimentos.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas formalizó el convenio con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para recibir una donación proveniente de ofrendas de ayuno de fieles en todo el mundo.
El objetivo es combatir el hambre y la desnutrición en la región, una de las más afectadas por fenómenos climáticos, especialmente en el llamado “Corredor Seco”.
Enfoque regional y acciones por país
El proyecto contempla acciones diferenciadas según las necesidades de cada país. En Guatemala, se impulsarán brigadas nutricionales y programas de resiliencia; en El Salvador, la instalación de cocinas escolares; y en Honduras y Nicaragua, la merienda escolar y el apoyo a pequeños productores.
La iniciativa prioriza la alimentación escolar, el empoderamiento económico de las mujeres y el fortalecimiento de los sistemas agrícolas locales.

Posturas y alcance del proyecto
Andrew Stanhope, representante del PMA en Guatemala, destacó que este modelo de cooperación permite respuestas más sostenibles frente a los desafíos estructurales de la región.
"La alianza entre la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y el PMA demuestra que la solidaridad trasciende fronteras y hoy se traduce en respuestas más sostenibles", afirmó.
Por su parte, Élder Gregorio Casillas señaló que el proyecto busca no solo atender emergencias, sino generar capacidades a largo plazo.
"Es un sacrificio personal lleno de fe que hoy se traduce en ayuda para fortalecer la seguridad alimentaria y la esperanza de comunidades", expresó.
Según datos de Naciones Unidas, cerca de 13 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria en Centroamérica, debido a la crisis climática y el aumento en los precios de los alimentos, especialmente en el “Corredor Seco”.



