Migrantes

Bonifaz Aldana: El guatemalteco que narra el viaje del migrante a EE. UU. en el teatro y la literatura

Originario de Chiquimula, Bonifaz Aldana es actor, dramaturgo y escritor, además que recientemente publicó su novela "Una Barca en Llamas" en Quetzaltenango.

Bonifaz Aldana

Bonifaz Aldana, guatemalteco actor, dramaturgo y escritor, es originario de Chiquimula. (Foto Prensa Libre: Facebook/ Bonifaz Canelo Aldana)

Bonifaz ha recorrido Centroamérica en bicicleta, pero a bordo del teatro recorrió la ruta migrante desde Chiapas hasta Los Ángeles, por lo que ha visto y percibido el trayecto de miles de personas. Él mismo es migrante: nació en Camotán, Chiquimula, y a corta edad su papá los llevó a vivir a Quetzaltenango.

Lamentablemente, su mamá murió cuando él era pequeño y creció en una de las Aldeas Infantiles SOS, donde recibió educación, techo y nutrición.

Hoy por hoy, Bonifaz es actor, dramaturgo y escritor. Sus hermanos se radicaron en Chiapas, México, adonde posteriormente él también fue a vivir. “Aquí hay muchísimos guatemaltecos viviendo”, dice el autor, quien acaba de lanzar su novela Una barca en llamas en Quetzaltenango. Una amiga migrante en Oklahoma nos contacta para pasar el tip de que se trata de una buena historia. Y así es.

“La frontera está allí, pero la vida pasa por otra parte”

La historia de Bonifaz D. Aldana comienza en Camotán, Chiquimula, en el oriente de Guatemala, pero su infancia quedó marcada por el fallecimiento de su mamá. Esa ruptura lo llevó a crecer en las Aldeas Infantiles SOS, primero en el oriente y luego en Quetzaltenango.

“En esos años uno aprende que la familia también puede ser algo que se construye”, dice. La infancia transcurrió entre compañeros que también habían perdido algo y educadores que intentaban sostenerlo todo. Mientras tanto, la vida seguía moviéndose.

En los años noventa, sus hermanos mayores partieron hacia Chiapas. “El peso valía más que el quetzal”, recuerda. Se instalaron en el Soconusco, “la parte tropical, el reino del banano”, cuenta Bonifaz. Aquella migración familiar fue su primer contacto cercano con la idea de cruzar una frontera para buscar estabilidad.

En el 2007, Bonifaz se encontró con el teatro como forma de expresión artística. “Yo me quedé en Xela, donde trabajé para poder estudiar. No me pude graduar, pero aprendí mucho de la carrera de turismo y administración hotelera. Fui guía de turistas”, cuenta.

Migración como drama y escenario

“Me fui involucrando en la parte cultural. Hacía teatro y danza, todo a nivel de pasatiempo… En el 2007 empezamos nuestro experimento del teatro absurdo con un compa holandés”.

En el 2010, su experiencia teatral rompió líneas limítrofes. “Empezamos investigando el tema de las fronteras y la migración. Nos llamaba la atención. Y profundizando llegamos al tema migratorio”. No querían hablar desde la teoría distante. Entrevistaron a migrantes, artistas y personas en refugios. Realizaron talleres y convivencias. “Estudiamos un montón el fenómeno. Cada historia transformaba la obra”.

El proyecto creció hasta convertirse en una gira que siguió la propia ruta migratoria. Desde Xela emprendieron un recorrido escénico por todo México. Presentándose de plaza en plaza llegaron hasta Los Ángeles, donde trabajaron con comunidades migrantes.

También desarrollaron procesos en Tucson y en Nueva Orleans, donde obtuvieron un fondo para colaborar con artistas locales y luego regresar el trabajo a las comunidades a través del arte. “El teatro se volvió escucha”, resume. No era solo representar la migración, sino habitarla y dialogar con quienes la atravesaban.

Bonifaz también ha escrito sus propias obras, como Mi amigo el zorro, inspirada en El Principito, que propone la figura del niño viajero interplanetario como metáfora de crecimiento y despedida. El tránsito migratorio no solo es geográfico, sino emocional. La migración, para Bonifaz D. Aldana, no es un asunto externo: es materia viva que se transforma en escena.

Zona fronteriza no divide, integra

Actualmente presenta su libro Una barca en llamas, publicado con Editorial Órbita en Xela, la ciudad donde creció. “Una amiga migrante que leyó el primer borrador me animó a publicarlo”. A través de esta amiga llegó el aviso a SoyMigrante.com para contar algo de la historia de un escritor y viajero.

En pandemia surgió la posibilidad de establecerse también en Chiapas. “Somos seis hermanos. Se presentó la oportunidad de irnos para allá y tener una vivienda”, cuenta. En el 2023 emprendió un viaje largo en bicicleta. “Dejé mis cosas en Chiapas, mis tiliches, para recorrer toda Centroamérica en bicicleta. Fue una gran aventura. Y aquí sigo, entre Guatemala y Chiapas”.

Su percepción de la frontera es directa, cotidiana. “Mi primera impresión es que toda frontera es artificial, es una línea forzada”, afirma. Cuando cruza el río Suchiate observa el flujo continuo de personas y mercancías.

En Tapachula escucha el “vos” y el “puchica” mezclados con expresiones mexicanas. “Dicen: ‘pero si somos lo mismo’. Y sí, hay algo de eso”. En el lugar donde vive, la mayoría son guatemaltecos. La frontera, insiste, se diluye en la práctica. Chiapas no es solo territorio binacional. Es un punto de paso global.

“Es normal ver gente extranjera: centroamericanos, venezolanos, cubanos, nigerianos, personas de África y Asia. Depende de la temporada. Es un flujo constante”. Vivir allí es convivir con el movimiento del mundo.

Sobre la novela Una barca en llamas

“Tras volver de Inglaterra a las calles empedradas de su vieja Xelajú, Canek se descubre habitando un vacío que ningún viaje o éxito profesional puede llenar. A pesar de los lazos que lo unen al amor luminoso de su pareja, una inquietud profunda lo empuja a cuestionar la farsa de la existencia moderna y a buscar la libertad”, se lee en el prólogo hecho por Manuel Rodas sobre Una barca en llamas.

A través de esta travesía, Bonifaz D. Aldana nos conduce desde los paisajes montañosos de Guatemala hasta el horizonte infinito del Pacífico mexicano: un viaje sin más fronteras que las del ánimo y el espíritu.