Salud y Familia
¿En qué consiste la labor de rescatista de perros y gatos?
Rescatistas en Guatemala se encargan de sacar de las calles a animales abandonados, rehabilitarlos y darlos en adopción, pero los casos no dejan de llegar.
Los rescatistas se encargan de rehabilitar y dar en adopción perros y gatos abandonados en la calle. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
En redes sociales se suelen ver solicitudes de ayuda de rescatistas de perros y gatos, que toman acción para salvarlos y que puedan tener una nueva oportunidad de vida.
Una de ellas es Rosario Barrios, entrenadora de perros y gatos de Cool Dog, que ha llegado a tener hasta 35 perros rescatados en su casa, que han sido rehabilitados con sus recursos y, en su mayoría, dados en adopción, pero no todos son aptos para un nuevo hogar, porque son mestizos o tienen problemas conductuales, y terminan siendo parte de su familia.
Hay que recordar que perros y gatos que viven en la calle pasan por diferentes formas de sufrimiento como hambre, enfermedades contagiosas, atropellamientos, envenenamientos, desnutrición, problemas de la piel y maltrato, por lo que los rescatistas buscan rehabilitarlos y así dejar atrás esa vida de vejaciones.
Para Barrios, hay diferentes tipos de rescatistas como el que les brinda alimento, atención veterinaria y acceso a la castración, sin ingresarlos a su vivienda, pero que no les busca hogar; el que tiene un refugio y acepta a todo animal, sin tomar en cuenta si podrá cubrir sus necesidades y no los promociona para adopción y, al final, se vuelve un acumulador; el que da albergue a animales a los que les puede dar una buena calidad de vida, hasta que sean adoptados, y el que busca hogar temporal, mientras les encuentra un hogar responsable.
“Es un trabajo muy cansado. He brindado hogar temporal a muchos animales, pero no hay descanso. Los únicos perros que son míos son cinco, 10 esperan ser adoptados y dos tengo en entrenamiento, ahora”, dice. “Es muy difícil que adopten perros mestizos, de talla grande o con problemas de conducta”, señala. “Es importante que haya más cultura de adopción, no solo de cachorros, sino también de adultos, que se adaptan mejor”, añade.
“Todos los rescatistas comenzamos con la rehabilitación de un animal, pero nos enfrentamos a situaciones complejas como los altos costos que son cubiertos de nuestra bolsa”, indica. “Cuando empecé a ver la necesidad de seres indefensos que no tienen voz, comencé poco a poco a ayudar como temporal o donando y, luego, me metí de lleno a rescatar”, señala la rescatista Vanessa Vichot. “Hay asociaciones que trabajan mediante un sistema de donaciones y hacen sustentable su refugio u hogares temporales”, añade Barrios. Esta labor “se hace por amor y pasión y deseo de salvar vidas”, dice.
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Barrios indica que hay veterinarios que pueden apoyar al rescatista con el pago en cuotas de la atención que reciba el animal, pero siempre debe cubrirse este gasto. Lo ideal, dice, es que exista un hospital público en el que se atienda a gatos y perros de rescatistas registrados. “Somos personas que combinamos nuestro trabajo con labores de rescate”, expone.
Vichot, rescatista de perros, gatos, cuyos y tortugas, coincide que el mayor desafío es cubrir los costos veterinarios y alimentación de calidad para su recuperación, así como la falta de adoptantes. “Se llega a un punto en que no se puede seguir ayudando, porque son más los casos que surgen que los que se dan en adopción”, señala.
La mayor satisfacción de Barrios y Vichot es encontrarles hogar a los animales que han rescatado y verlos felices y bien cuidados con sus familias.
Cómo ayudar
De muchas formas la sociedad puede apoyar la labor del rescatista. Por ejemplo, compartir en redes sociales las adopciones de perros y gatos, donar para alimento, castraciones o cuentas veterinarias de animales en hogares temporales o refugios o ser voluntario activo, al ayudar a limpiar, sacar o pasear o bañar a los perros en estos lugares y llevarlos a ferias de adopción.
Rehabilitación
El animal rescatado debe pasar por fases de rehabilitación para que pueda ser adoptado:
- Física: se lleva al veterinario para determinar su estado de salud y detectar fracturas o enfermedades. Muchos animales de la calle están desnutridos y tienen parásitos y afecciones de la piel. Se hacen los exámenes respectivos y se someten a tratamientos, vacunación y desparasitación. Luego de que recuperan su peso, se les debe castrar.
- Emocional: muchos animales manifiestan temor o agresividad por la vida que pasaron en la calle, por lo que con afecto, la mayoría logran alcanzar una conexión con las personas. “Muchos no saben qué es el cariño humano, sino que solo conocen el maltrato, por lo que hay que tenerles paciencia”, refiere Vichot.
- Conductual: si el animal no sabe aún dónde hacer sus necesidades fisiológicas, por ejemplo, el rescatista debe dedicarse a enseñarle y a educarlo sobre cómo comportarse, para que pueda ser aptos a la adopción. “El adoptante debe terminar de hacer la rehabilitación conductual del animal rescatado”, señala Barrios.

