Salud y Familia

Receta del siglo XIX: Irresistible bizcocho de naranja

El sabor y aroma que la naranja le aporta a los postres es irresistible, por lo que siempre se antoja disfrutar de un bocadillo preparado con esta fruta.

Bizcocho de naranja, receta del siglo XIX, reproducida por la chef Kattia Valdeavellano. (Foto Prensa Libre, cortesía de Kattia Valdeavellano)

Bizcocho de naranja, receta del siglo XIX, reproducida por la chef Kattia Valdeavellano. (Foto Prensa Libre, cortesía de Kattia Valdeavellano)

La palabra naranja proviene del sánscrito narang, aunque no es nativa de esa lengua, sino, posiblemente, del támil, de donde pasa al persa y luego al árabe (naranj).

En el recetario de cocina medieval Llibre de Sent Soví, de autor anónimo y escrito en catalán, se expone que en el siglo XIV la naranja se usaba para aderezar los faisanes y pavos de las cocinas cortesanas, se afirma en el sitio web saborafruta.com. La primera naranja, según documentos, llegó al Nuevo Mundo hacia 1568, que se naturalizó en México y todo el Caribe.

“Este es uno de los postres tradicionales que se hacían para beber café o té por las tardes o para reuniones familiares”, señala la chef Kattia Valdeavellano, quien preparó un bizcocho de naranja, que aparece en el recetario del siglo XIX.

“Me hizo recordar que en las festividades especiales en casa, que se celebran hasta el día de hoy, se elabora este tipo de postres, utilizando los recetarios de la abuela”, indica Valdeavellano.

En el siglo XIX, “se desarrolló la repostería de una manera muy interesante, debido a que los cocineros tenían que ingeniarse métodos y mezclas de ingredientes para lograr que los bizcochos quedaran esponjosos y de buen sabor”, refiere.

“Sus ingredientes están al alcance de todos y la elaboración es simple, siempre y cuando se respeten los tiempos de preparación y la forma de hacer cada paso”, dice. Además, es una receta práctica que se puede replicar en casa, sin complicaciones. “Es un postre delicioso para poder compartir con la familia, y su textura esponjosa es increíble”, destaca Valdeavellano.

Ingredientes

12 claras de huevos
12 yemas de huevos
12 onzas de azúcar
½ libra de almendras en lascas
½ libra de mantequilla sin sal
1 pizca de sal
Ralladura de la cáscara y jugo de una naranja
1 cucharada de polvo
de hornear
½ libra de harina cernida

Preparación

Separar las claras y las yemas de huevo. En un bol colocar la mantequilla y el azúcar. Cremar, y agregar, poco a poco, las yemas de huevo.

En otro bol, colocar las claras de 10 huevos y batir a punto de nieve. Reservar.

Cuando estén integrados la mantequilla, azúcar y yemas de huevo, incorporar las almendras y las dos claras de huevo. Poco a poco, agregar la harina, polvo de hornear, sal, ralladura y jugo de naranja y las claras a punto de nieve, en forma envolvente.

Engrasar y enharinar un molde de 20 pulgadas. Hornear a 180 grados centígrados por 60 minutos. Desmoldar y decorar con azúcar glass

Receta original

“Se baten doce claras de huevo, así que están bien batidas, se les echa las yemas, doce onzas de azúcar, media libra de almendra, que se moja con dos claras de huevo para molerlas, un casco de naranja grande cubierta. Molido todo esto, se revuelve, se le echa media libra de harina y se mete al horno”.

¿Qué comían los guatemaltecos en el siglo XIX?

Cada domingo de este año, se está presntando la recreación de recetas —entradas, platos fuertes, postres y dulces— que aparecen en el Lybro de cocina, recetario manuscrito en Guatemala de 1844. Esta obra despliega una muestra de los platos que consumían los guatemaltecos en el siglo XIX y, posiblemente, durante gran parte del siglo XX, con evidente influencia española, francesa y británica.

Estas recetas, reproducidas por chefs guatemaltecos, conservando muy de cerca su esencia, nos ayudarán a comprender cómo ha evolucionado la cultura gastronómica en Guatemala en los últimos 178 años.

ESCRITO POR:

Brenda Martínez

Periodista de Prensa Libre especializada en historia y antropología con 16 años de experiencia. Reconocida con el premio a Mejor Reportaje del Año de Prensa Libre en tres ocasiones.