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Educación sexual, asignatura pendiente
Jóvenes que se sonrojan, maestros que no se atreven a hablar claro de sexo
Por:
Gema Palencia
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| Iris Prado, de 19 años, capacita desde hace cinco años a jóvenes como ella sobre educación sexual. Al ser de la misma generación se logra eliminar las barreras generacionales. Foto Prensa Libre: Luis Echeverría. |
Jóvenes que se sonrojan, maestros que no se atreven a hablar claro de sexo. Fallar en la formación sexual no es como perder en matemáticas. El saldo puede ser de embarazos no deseados, sida o abortos en dudosas condiciones.
Cuando Iris Prado comienza a dar una charla sobre sexo, primero ve que los jóvenes como ella permanecen callados o tienen vergüenza. Minutos más tarde, cuando llegan las preguntas, no se quedan con dudas. El sida, los embarazos o la homosexualidad, temas que a los propios maestros les dan reparo, son cuestiones que deben quedar claras.
Tiene 19 años y desde los 15 colabora como capacitadora voluntaria en la Asociación Guatemalteca de Educación Sexual (Ages).
Nada rojo
“No vaya a hablar cositas muy rojas”, le dicen a Edy Cruz, cuando va a dar charlas sobre temas sexuales a algunos centros escolares.
Cuenta cómo en algunos lugares les invitan a dar charlas y les piden que no hablen del preservativo o del sida.
“Aceptamos estas condiciones, pero luego son los jóvenes quienes quieren saber y ellos mismos nos preguntan”, agrega Cruz, quien trabaja para la Asociación Pro Bienestar de la Familia de Guatemala (Aprofam).
Educar no es incitar
La educación sexual se encuentra programada desde el primer grado en la asignatura de Ciencias Naturales. El Ministerio de Educación cuenta además con un programa para prevenir el sida y otras enfermedades de transmisión sexual, pero a veces esto no es suficiente.
“Para muchos maestros sigue siendo un tema tabú. Primero deberían recibir capacitación ellos mismos, porque les están dando formación de modo muy subjetivo”, explica Paola Estrada, responsable de programas de Ages.
A algunos padres no les parece bien que a sus hijos les enseñen en la escuela cómo colocar un preservativo o les hablen de métodos anticonceptivos, porque lo consideran una forma de incitación.
Juventud activa
“La juventud es sexualmente activa, lo queramos aceptar los adultos o no. Muchos no están de acuerdo, pero tampoco tienen conciencia de la realidad, de cómo se puede truncar la vida de una adolescente que se convierte en madre”, apunta Dalila de la Cruz, jefa del Departamento de Educación de Aprofam.
A Vitelia Marroquín y a Anny Juárez, su familia nunca les habló sobre sexo y ellas tampoco preguntaron. Ambas recibieron clases formativas en la escuela y aseguran que fue muy útil, aunque algunas cosas no les quedaron claras. Como ellas, muchos jóvenes guardan para sí las dudas, a riesgo de que las consecuencias puedan ser graves.
Para salvar estas diferencias, lo más efectivo es que sean los propios jóvenes quienes expliquen de igual a igual a sus compañeros estos temas. Los proyectos de multiplicadores se han convertido en la alternativa cuando “la pena” se convierte en una barrera.
“Hay que trabajar la actitud”
Muchos de los jóvenes conocen cómo evitar embarazos, saben que pueden contraer enfermedades vía sexual, pero a la hora de la verdad siguen sin utilizar los métodos anticonceptivos. Entonces, ¿qué falla?
“Les damos conocimientos para que sepan; habilidades para que puedan, pero hay que trabajar más en la actitud, para que quieran de verdad utilizar los métodos anticonceptivos”, señala Dalila de la Cruz, Del departamento de Educación, de Aprofam.
De acuerdo con De la Cruz, es decisivo enseñar a los jóvenes afectividad, que aprendan a valorarse y sean maduros para tomar sus decisiones. “Las jóvenes no se atreven a exigir a sus parejas que se pongan un condón, prevalece la actitud machista, y al final ellas son las más perjudicadas”, agrega.
“Muchos no son conscientes de las consecuencias que puede tener para sus vidas un embarazo o contraer una enfermedad como el sida, y terminan arruinando sus vidas”, expresa.
Perfil de las mujeres jóvenes
La Encuesta de Salud Materno Infantil 2002 muestra el comportamiento de las adolescentes.
El 43 por ciento de las jóvenes entre 15 y 24 años ha tenido alguna vez relaciones sexuales.
Casi el 15 por ciento de las jóvenes de 15 a 19 años tiene algún hijo vivo. Para las mujeres de 20 a 24 años la cifra asciende al 58 por ciento.
Una quinta parte de ellas tuvo su primera relación sexual antes de los 15 años. Casi la mitad tenía entre 15 y 17 años cuando ocurrió el encuentro sexual. Esta cifra es superior en mujeres que viven en el área rural, del grupo indígena y sin educación formal.
El 92 por ciento de las jóvenes no utiliza métodos anticonceptivos en su primera relación sexual.
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