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Claman por noticias de la pequeña Katerine Sotoj
Por:
Lorena Seijo
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| Katerine Sotoj fue secuestrada el 30 de agosto. |
Un mes y 11 días han pasado desde que la familia Sotoj no recibe noticias de su hija Katerine, de 9 años de edad. Fue secuestrada el pasado 30 de agosto, cuando se dirigía a una escuela de la capital.
Sus captores se comunicaron con la familia por última vez el 4 de octubre. “Sólo queremos saber si está bien, queremos que se comuniquen”, clama su progenitora.
Cada vez que el teléfono suena, su hermana de 2 años corre a descolgarlo. Tal es la tensión que vive en estos momentos la familia, que hasta los más pequeños de la casa la perciben.
Los papás de la pequeña no duermen, no comen y, sobre todo, rezan para que suene el teléfono.
Katerine estudia tercero de primaria y sus materias favoritas son el dibujo y la computación.
Su madre, Magda Rosales, cuenta que su afición artística le impedía pasar mucho tiempo quieta. “Le encanta bailar y cantar, pero sobre todo jugar con sus amigas, por eso siempre estaba fuera de casa”, expresa mientras respira profundo para no llorar.
La Negrita, como le llama su familia cariñosamente, es la alegría de la casa. “Esperaba con mucha ilusión sus vacaciones, porque puede levantarse tarde y salir a pasear con su padre, lo que más feliz le hace”, relata Magda.
Pero se acerca la Navidad y siguen sin tener noticias de ella. Los secuestradores no volvieron a comunicarse con la familia desde el 4 de octubre, por razones que desconocen.
“Una llamada, sólo esperamos retomar el contacto, no buscamos nada más”, insiste Augusto Sotoj, padre de la niña.
Impotencia
“No tiene ni idea de la impotencia que se siente. Miro la televisión buscando pistas. El otro día contaron que una madre había encontrado a su hijo perdido en una estación de bomberos, y me dio un vuelco el corazón”, se lamenta Sotoj.
Katerine se estaba preparando para la próxima elección de reina de las fiestas, ensayando su coreografía para quedar en buena posición.
“Ella quiere vivir, tiene un lindo futuro por delante, queremos que lo sepan”, suplica su padre en un mensaje a los plagiarios sin rostro.
A la Negrita no le gusta quedarse sola, necesita a la gente, tanto como su familia la necesita a ella ahora de vuelta en casa.
“Nosotros vamos a seguir pendientes del teléfono, como lo hemos estado hasta ahora”, concluye Augusto.
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