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Luis Fernando Mack: “No se arriesgan a perder el control”
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| Luis Fernando Mack, coordinador del área Sociopolítica de Flacso. Foto Prensa Libre: Jorge Castillo. |
Luis Fernando Mack, coordinador del área Sociopolítica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), dice que los partidos no se atreven a innovar liderazgos por temor a perder el control de las instituciones y del sistema.
¿Cuál es la explicación para esta falta de renovación?
El problema radica en el tipo de institución que se estabilizó en la sociedad guatemalteca, en el cual predominan las figuras “carismáticas”, que constituyen sociedades patrimoniales en las que el líder tiene la capacidad de generar adhesión personalista y modificar correlaciones de fuerza.
Por eso no se produce la rotación de cuadros.
¿Por qué no emergen nuevos líderes con capacidad para revertir la apatía ciudadana?
Porque es precisamente este tipo de liderazgo el que genera instituciones y promueve la personalización de la política.
Por ejemplo, en el actual Gobierno se ven más las figuras del presidente y del vicepresidente que las del resto de funcionarios. Lo mismo pasa en todas las instituciones.
¿Hacia dónde nos conduce esta tendencia de “eternización” política?
La primera consecuencia es justamente la baja rotación del liderazgo, porque el influjo de los líderes carismáticos termina sólo cuando deliberadamente se retiran de la política.
¿Y por qué es preocupante en lo social?
Lo más preocupante es el proceso de corporativización del espacio público, que la teoría denomina “redes de inclusión”.
Es decir, el ciudadano sólo puede acceder al Estado si tiene una red de inclusión que lo apadrine, de lo contrario, queda completamente desprotegido.
¿Cuál es la responsabilidad de los partidos políticos?
Los partidos políticos son reflejo de la sociedad en la que se insertan, por lo que simplemente reproducen la lógica institucional imperante.
Sin embargo, sí tienen mucha responsabilidad, porque por el temor de perder el control partidario, siguen los modelos impuestos por la sociedad y no se atreven a innovar en política.
¿Y cuál es su responsabilidad en su función legislativa?
Justamente son los que tienen la llave que abre y cierra el sistema político, porque por sus manos pasan las reformas a las reglas imperantes.
Por ello no se arriesgan a perder el control partidario democratizando los partidos, porque eso implica el riesgo de perder la direccionalidad de las posibles reformas.
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