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CATALEJO Resultados de las encuestas
Una cosa es la popularidad de alguien y otra la aprobación de cómo trabaja, como demuestra esta encuesta.
Por:
Mario Antonio Sandoval
EN EL MUNDO POLÍTICO guatemalteco, es fundamental el nivel de popularidad del presidente. El fin de semana se conocieron los resultados de dos encuestas. Comentaré hoy la de Borge y Asociados, porque permite comparar a los últimos mandatarios del país, y sacar conclusiones. Quiero señalar algo inicialmente: el 70% de los consultados rechaza la idea de permitir a ex presidentes ejercer el cargo por segunda vez. Eso debe ser tomado en cuenta por quienes sueñan hoy con cambiar la prohibición constitucional para hacerlo y así permitir a un ex presidente y hoy alcalde considerarlo siquiera. Ojalá se midiera la reacción popular a hacer candidatos a hijos de ex presidentes.
EN ESTA ENCUESTA, el presidente Berger tiene su popularidad en 51%, pero el 72% de los encuestados no aprueba la forma como está siendo conducido el país. Es decir, le cae bien a la gente, pero no por ello lo califica de un buen gobernante. Son explicables las tendencias descendientes de sus cifras de apoyo, porque es natural en un presidente en ejercicio. Según los encuestados, no está cumpliendo con sus funciones (78.5%) y ello significa respecto del año pasado un aumento de 23.6 puntos, pues era 55%. En cuanto a la confianza, quienes no la tienen alcanzaron 57%, un ascenso respecto del año pasado (23%) Y respecto del combate a la corrupción, según el 63% no lo hace suficiente, un aumento de 17 puntos en comparación con el 2005.
OTRO ASPECTO sintomático de la forma de ser de los guatemaltecos lo indican sus respuestas a ¿qué es lo mejor que le ve usted al presidente?, con un 47% sin respuesta, y ¿qué es lo peor que le ve al presidente?, con un 46%. Si no le ven nada lo suficientemente bueno o lo suficientemente malo para descalificarlo, ¿por qué entonces no tiene una popularidad mayor al apretado 51%? Es en realidad difícil de explicar sin la ayuda de técnicos y puntos de vista sociológicos. En resumen, es posible señalar una actitud muy típica también de los guatemaltecos. Calificamos a una persona de “buena gente”, pero muchas veces lo hacemos al no poder decir otra cosa, pues no tenemos la costumbre de hacer críticas abiertas. Eso así ha sido siempre.
CREO DIGNA DE comentario la respuesta a la pregunta de la posibilidad de una mujer en la Presidencia de la República. Ciertamente, el 65% se manifiesta de acuerdo con la idea, pero me parece más una respuesta “políticamente correcta”, como de seguro habría si se preguntara la opinión respecto de la presidencia de alguna persona indígena. En mi percepción, el machismo y racismo existentes en estos aspectos son mayores a los reflejados en esos números. En lo personal, me parece una idea buena, pero siempre y cuando una candidatura femenina se basara en la calidad y las cualidades personales de la aspirante y no en el hecho de ser mujer. Pero este tema es en realidad motivo de otras consideraciones distintas a las del tema de este artículo.
EL TRABAJO demuestra la forma como ven los guatemaltecos a determinadas figuras nacionales. A la gente le agradan Rigoberta Menchú, 61%; Arzú, 58%; Colom, 56%, Berger, 51%. Pero como señalo antes, una cosa es sentir agrado y otra motivación para votar por alguien, o considerarlo capaz. De los posibles aspirantes a candidatos, o sea la chiquitolina política -como diría el Chapulín Colorado- los números son: Nineth Montenegro, 26%; Fritz García, 25%; Ríos, 25%; Otto Pérez, 17%; Luis Flores, 16%; Acisclo Valladares, 13%; Eduardo Suger, 11%; Sergio Morales, 5%, y Eduardo González, 5%. Dionisio Gutiérrez tiene un 17%, y lo señalo por aparte porque de los anteriores es quien no se ha manifestado como aspirante político.
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