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Guatemala, martes 16 de mayo de 2006

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Opinión

HOMO ECONOMICUS
Las recetas que nos dejan

Más recomendaciones para dilatar la pobreza.
Por: José Raúl González Merlo

Está de moda que altos funcionarios de organismos internacionales vengan a Guatemala a dejar la respectiva receta para salir del subdesarrollo. El último de ellos, el presidente del Banco Mundial, también dejó la suya (que es la misma de los anteriores): subir la carga tributaria.

Dice que Guatemala solamente podrá cubrir las “necesidades básicas” de su población si el Gobierno recauda más fondos. Por lo tanto, allí está la “necesidad de elevar l a carga tributaria”.

Y, como algunos han comentado -viniendo de un “funcionario de derecha”- esa recomendación debe ser evidentemente buena... ¿no? No. La cosa no es de “derechas” o “izquierdas”. Es de sentido común que, lamentablemente, es lo que menos tienen esas propuestas.

Se parte del supuesto equivocado que los más de Q24 millardos de impuestos que pagaron los guatemaltecos el año pasado ya se están gastando adecuadamente. Eso, sin tomar en cuenta que dicha recaudación se ha multiplicado casi por 4 en los últimos 10 años. ¿Qué hemos recibido a cambio los guatemaltecos? Muy poco.

De acuerdo con las Naciones Unidas, el Índice de Desarrollo Humano para ese mismo período (1995-2005) creció tan sólo un mísero ¡12%! Quiere decir que, a pesar del espectacular incremento en la recaudación de impuestos, su gasto no ha mejorado significativamente la calidad de vida de nuestra población. ¿Por qué? Porque no es un problema de cuánto se gasta, sino con qué calidad lo hacemos.

Las cifras demuestran que fondos han existido. Cada año hemos recaudado, en promedio, un 14 por ciento más de impuestos que el año anterior desde 1995. Y, a pesar de ello, el guatemalteco promedio no percibe una mejora importante en la calidad de los servicios públicos básicos.

Peor aún: ¿qué nos garantiza que más carga tributaria es la solución a nuestro problema de pobreza? La respuesta es evidente: mientras no mejore la calidad del gasto, seguiremos despilfarrando los escasos fondos de los ciudadanos.

El error de querer aumentar la carga tributaria es aún más grave. Se parte de otro supuesto equivocado: que el Gobierno es el motor del desarrollo. Que cuanto más se gaste mejor estará la población. En pocas palabras, se cree que la carreta jala al buey.

¡Es al revés! No puede haber gobierno rico con pueblo pobre. Solamente las naciones ricas pueden sostener un gobierno más grande. Por ello, el énfasis debe ser en el desarrollo económico (inversión, empleo) y en la calidad de gasto; no en la carga tributaria.

Es fácil pasar unas cuantas horas en el país y dejar la “receta” para salir del subdesarrollo. El problema es que no se cocina un pastel con cemento, sino con harina. Antes de aplicar la receta, mejor revisemos si hace sentido... aunque provenga de un chef internacional.

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