Guatemala, 16 de enero de 2008
Toda situación, por difícil que sea, puede superarse; la clave está en la actitud y disposición que se tenga para conseguirlo.
Todas las personas están expuestas a abusos físicos o psicológicos.
• Hacer las denuncias en delegaciones de la Policía Nacional Civil (PNC, tel.: 110),, en el Ministerio Público; asimismo en el programa de Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar, de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente, (Sosep): 1515, 2253-5888/89.
• En caso de abuso sexual, practicar un examen médico para saber si hay alguna enfermedad.
• Buscar apoyo profesional. Éste puede ser en instituciones religiosas, en programas radiales de ayuda, libros de motivación, amigos o especialistas.
• Para salir de la depresión y olvidar el mal recuerdo, distraerse con actividades como ir al gimnasio, comer bien y cuidar el arreglo personal.
• ”Perdonar al agresor. Es difícil, pero es necesario para recuperar la autoestima”, refieren los profesionales.
La autoestima es el sentido de valor y el sentimiento que el ser humano tiene sobre sí mismo y las propias habilidades. Éste se desarrolla en los primeros 18 meses de edad; incluso se genera desde el vientre materno. El psicólogo Carlos Carrera indica que, en el caso de los niños, su autoestima está determinada por los estímulos externos, por ejemplo, el cariño que se les muestre. “Entre los 8 y 12 años de edad que empiezan a tener conciencia de sí mismos”, refiere el profesional.
Cualquiera que sufra problemas con sentirse mal con su personalidad, se le sugiere buscar ayuda espiritual o de un especialista en psicología.
Por roberto villalobos
La autoestima se pierde luego de haber sido víctima de abuso físico o psicológico, y es fundamental que la persona se recupere lo más pronto posible para llevar una buena calidad de vida.
Cada año, en el mundo, mucha gente es humillada o maltratada, por golpes, palabras o abuso sexual.
Después de experimentar esas situaciones, la autoestima, que es el valor que se tiene de sí mismo, resulta seriamente afectada; la seguridad y confianza se pierden debido al sentimiento de culpa que se crea en la mente.
Quien tiene un mal concepto de sí mismo “muestra descuido en su apariencia personal: ropa sucia o rota, cabello desaliñado; incluso se observa en mujeres que dejan de maquillarse luego de haber atravesado una situación difícil”, dice el psicólogo Carlos Carrera al explicar los primeros síntomas de una vida sin amor propio.
Uno de los casos más impactantes es cuando un niño es víctima de abuso sexual. “Se crea una sensación de vergüenza e incomodidad para aceptar su propio cuerpo”, refiere Lucky López, psicóloga. Asimismo experimenta una sensación de vacío, de ser menos querido o que se le presta menos atención. A veces se vuelve retraído y temeroso del mínimo contacto físico.
Lamentablemente, la mayoría de abusos cometido a menores de edad suceden dentro del mismo círculo familiar. La situación empieza con engaños: el victimario podría decirle al infante que “van a jugar”, pero que “no le debe contar a nadie” de lo que sucederá. Además de los progenitores o familiares cercanos (hermanos o tíos), el niño puede ser víctima de su profesor de escuela. “En ciertos casos, los ayudantes de las instituciones de enseñanza, cuando acompañan a los chiquillos que necesitan ayuda para ir al baño, aprovechan el momento para tocar sus partes íntimas”, indica Carrera.
Los niños también son atemorizados, pues los amenazan con que les puede pasar algo (como sufrir golpes) si delatan al victimario.
Luego del abuso, el infante (de cuatro o cinco años) puede experimentar una regresión en su desarrollo, pues podría volver a orinar o defecar sobre sus pantalones sin previo aviso, probablemente para llamar la atención.
Sin embargo, existen casos en los que el niño no presenta indicios de haber sufrido algún tipo de abuso, pero, en definitiva, se muestran durante la adolescencia o la adultez, sobre todo cuando encuentran una pareja sentimental.
En mujeres se presentan problemas de anorgasmia, miedo a la intimidad o no les llama la atención explorar su vida sexual.
En los hombres, además de los mencionados con anterioridad, se presentan cuadros de homosexualidad, eyaculación precoz o impotencia, así como tendencia a ser violentos. No obstante, el 90 por ciento del origen de un problema sexual es psicológico, por lo que tiene solución.
Los adultos también son víctimas de abuso sexual, principalmente las mujeres, incluso las casadas. También son frecuentes los golpes o maltratos verbales que repercuten en el comportamiento de quien los sufre: angustia, depresión o ataques de pánico, dice López.
De acuerdo a los especialistas, la recuperación de la autoestima es posible. Para iniciar el proceso, se sugiere analizar si hay sufrimiento diario. Si es así, se debe buscar ayuda de inmediato. Ésta puede ser con un profesional, un guía espiritual o incluso programas de radio o lecturas de motivación, dice López.
“Es difícil olvidar los abusos, pero hay que vivir todo un proceso para perdonar al victimario y con eso, curarse a sí mismo”, agrega Carrera.
En el caso de los niños es un poco más difícil, ya que tienen temor a ser golpeados si mencionan algo de lo que les sucede. Se recomienda a padres, familiares o maestros a estar atentos ante cualquier cambio de ánimo repentino que muestren los chiquillos.
Según Carrera, la clave para recuperar la autoestima está en la reconstrucción del “yo”: quererse, respetarse y darse cuenta de todas las cualidades que se tienen, así como comprender que lo que sucedió no fue culpa de ellos. Sólo así se podrá seguir adelante.
fuentes consultadas:
carlos carrera,
tel.: 2363-2903;
lucky lópez, tels.: 2238-3589.
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