Guatemala, 16 de enero de 2008
Horrores idiomáticos y algo más...
Por María del Rosario Molina
Ciertas tradiciones hebreas muy antiguas refieren que la primera esposa de Adán fue Lilith y que tras darse cuenta de su error, pues era malvada, Jehová se la cambió por Eva, o sea, que hasta el mismo Dios puede equivocarse.
Pues bien. Yo, simple ser humano dedicado a pescar gazapos deje ir uno propio en mi primera columna del año: Respecto de la falta de concordancia puse varios ejemplos sacados de periódicos: “Existe en el mercado varias opciones...”. El pago de salarios (...) son comunes...”. “Las adopciones es el modus vivendi ...”. Mi yerro consistió en mencionar los núcleos de dos de los sujetos (opciones y adopciones) como singulares, cuando obviamente son plurales. Fue una distracción, para mí imperdonable, pues de gramática escribo. No obstante, el error de concordancia sigue presente y debería escribirse: “El pago de salarios (...) es común...”. “Existen en el mercado varias opciones ...”. “Las adopciones son el modus vivendi...”, tal como lo aseveré en el dicho artículo. Es decir, mi gazapo consistió en dar por singulares dos núcleos de sujeto plurales, que tenían un núcleo de predicado o un verbo copulativo en singular.
Luego paso a comentar un par de gazapatones que escuché en un canal de la televisión española. El primero fue el de un comentador que dijo: “el cien por cien” de algo, no recuerdo qué. Sucede que “ciento” es un término que puede funcionar como sustantivo, en el caso arriba mencionado por ejemplo. Cuando es sustantivo siempre se usa “ciento”: “Más vale un pájaro en mano que ciento volando”. Llegó un ciento de personas al acto. ¿Cuánto vale el ciento de manzanas? En otras ocasiones funciona como adjetivo, y si se coloca delante del sustantivo se apocopa: Valen menos cien pájaros volando que uno en la mano. Cien personas asistieron al acto. Véndame cien manzanas. “Cien por ciento” y “cien por cien” son dislates, a menos que la Real Academia y sus correspondientes se vuelvan tan blandas que acepten cuanto disparate se diga.
El segundo gazapo lo escuché por el mismo canal, dicho por una joven. Hablaba de “siniestrar”. El Diccionario esencial, que trae adelantos del nuevo DRAE, no acepta ese verbo, aunque sí registra “siniestrado” como adjetivo. No me explico por qué si acepta un participio pasado en función de adjetivo, no incluye el verbo. Me parece que si así son las cosas debería existir “infiernado” (el infierno debería ser el lugar adecuado para los “palabricidas”, “gramaticidas” y otros asesinos del idioma). “Encielada” sería una alma pura y plena de generosidad y “purgatoriada” la que tuviera que pagar por pecados no atentatorios contra los diez mandamientos. A esos mandamientos se les debería agregar uno, aparte del undécimo que es no estorbar: No vivirás sin ver el cielo pleno de estrellas, respetaras los árboles que mantienen la ecología y evitarás la contaminación de las aguas del planeta.
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