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Guatemala, 16 de mayo de 2008

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COLABORACIÓNLa hambruna llega

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La llegada de la hambru-na ha sido presagiada en los últimos 20 años en naciones que, como la nuestra, se han caracterizado por la pobreza extrema en algunas regiones. Se trata de paliar con un vaso por día de algún nutriente discutible, y de manera intermitente, la casi generalizada desnutrición que sufre la población escolar en los establecimientos del Estado, pero ¿qué sucede al concluir el ciclo escolar?

Ahora, la hambruna ha llegado, y se anuncia a niveles hemisféricos. Está a la vista en las puertas de la mayoría de viviendas, y ya se sufre y siente en todo con el alza del petróleo, que ha encarecido inhumanamente el costo de pasajes y fletes, el trigo y maíz y, consecuentemente, todo producto del agro y la industria local.

También, como antelación a la hambruna, durante estos últimos años se ha vivido una era de crueldades jamás imaginadas, en la que el ser humano devora a su igual con impiedad y saña y, simultáneamente, también la globalización afecta a todos por igual.

Caracterizan estos tiempos los siguientes sucesos mundiales: 1. La violencia callejera, que genera muerte y destrucción; no hay localidad alguna ajena a la violencia. 2. El terrorismo, que impulsa guerras encubiertas o abiertas de naciones contra otras, por alcanzar hegemonía. 3. La delincuencia, desde edades tempranas, que de común ha pasado a ser organizada por cerebros satánicos, paranoicos y psicópatas. 4. El narcotráfico, que despersonaliza al ser humano, convirtiéndolo en esclavo al servicio del mal familiar, social y físico de quien llega a caer en sus redes. 5. Ahora, los explotadores de petróleo y otros similares que acarrean hambruna sin misericordia.

Quienes constituyen la cumbre de la explotación del petróleo sabían de sobra que es un recurso agotable; ¿por qué, entonces, no invirtieron sus ganancias exorbitantes en buscarle sustitutos, sino que su afán es acrecentar riquezas? No tienen excusa para haber sumido al mundo en la peor de las hambrunas.

La hambruna por causas del petróleo debe ser tema de las cumbres de las Naciones Unidas y de jefes de Estado de América Latina, para buscar las soluciones pertinentes.

¿Será que ha llegado la hora de escuchar el mensaje final de Santiago, el apóstol bíblico, que dice: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que vendrán. Sus riquezas están podridas, sus ropas comidas de polillas, su oro y plata enmohecidos; y todo testificará contra ustedes y devorará sus carnes como fuego. Han acumulado tesoros para los días postreros, han vivido de deleites sobre la tierra y sido disolutos, han engordado sus corazones como en día de matanza”.

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